Dos nuevos módulos han aparecido en esta versión beta de Lightroom 4: Mapa (para situar fotografías sobre un mapa del mundo, manualmente o a partir de datos GPS) y Libro (para crear fotolibros). Todavía hay pocas cámaras con GPS (smartphones al margen), así que quizá el módulo Mapa no despierte un especial entusiasmo ahora mismo, pero estoy seguro de que el módulo Libro va a tener una acogida excelente, no solo porque mucha gente se ha aficionado a crearlos, sino porque creo que lo que puede verse en esta versión beta tiene muy buena pinta. Quiero subrayar que lo interesante del asunto no es tanto lo mejor o peor que sea en comparación con otros programas de este tipo, sino el hecho de que nos permite trabajar desde el propio Lightroom, con lo que cualquier modificación que hagamos en las fotos se va a ver automáticamente reflejada en el fotolibro. También se le pueden poner pegas, como que yo al menos no veo ninguna plantilla que incluya fotografías rotadas o con tipos de marco circulares, de corazón y pijadas por el estilo. Igualmente, encuentro que el formato de las celdas es un tanto escricto (se puede añadir acolchado o «padding» en el interior, pero no mucho más). De todos modos, mejor esperar a la versión final antes de profundizar en las críticas.
Al tratarse de algo totalmente nuevo, y no de una mejora de algo ya existente, me resulta un poco difícil abarcarlo en un solo vídeo, así que este dura unos 8 minutos (más de lo que quería) y es un poquito acelerado/improvisado. Mi intención es dar una idea de la mecánica del asunto y de sus posibilidades; espero al menos haberlo conseguido, pues como digo me parece una novedad muy interesante. De hecho, no creo arriesgado decir que el hecho de incluir este módulo en un programa tan popular como Lightroom ayudará a consolidar el concepto del fotolibro, lo cual me parece una buena noticia, ya que con la llegada de la fotografía digital, a muchos nos ha quedado un hueco de alrededor de una década en las estanterías de álbumes (al no ser imprescindible tener las fotos en papel). En este sentido, creo que el fotolibro es un gran incentivo para restaurar esa continuidad temporal y que lo que antes se hacía por necesidad y obligación, ahora se haga por placer e ilusión. Incluso el viejo engorro de colocar o pegar a mano las fotitos en el álbum se ha convertido ahora en una actividad cómoda y divertida. Bueno, el tiempo dirá – de momento, el vídeo.
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