Durante los últimos años, el segmento de las llamadas «compactas avanzadas» ha cobrado un protagonismo especial, especialmente, pienso yo, desde que Canon sacó su S90. No es ni mucho menos la primera compacta que emplea un sensor de tamaño algo mayor al de las compactas tradicionales, ni la primera en incorporar una óptica de mayor calidad y luminosidad, controles manuales y raw.
Pero sí es una de las pocas que ha conseguido hacerlo en un tamaño realmente reducido (cabe en el bolsillo de una camisa), lo cual permite utilizarla como «cámara para llevar a todas partes» cuando no es posible o no compensa ir cargado con la réflex. Evidentemente, ya sabemos que tendremos que aceptar unas limitaciones, pero no tantas como tendríamos con compactas tradicionales que solo tiran en automático y en jpg, con sensores minúsculos y ópticas de todo a 100.
Como iba diciendo, tanto el segmento de las compactas avanzadas (algunas de ellas no tan «compactas») como el de las cámaras sin espejo ha experimentado un auge considerable en épocas recientes. Sin embargo, tras el entusiasmo inicial de la S90 (y las LX de Panasonic, la EX1 de Samsung y un largo etcétera), la cosa no ha ido mucho más allá técnicamente: hemos quedado anclados en sensores de 1/1,7″, que no es poco (las compactas estándar suelen llevar sensores de 1/2,3″, más pequeños) pero que a estas alturas, saben a poco. [Nota: olvidé comentarlo, pero también tenemos la Fuji X10, un poco más voluminosa pero con sensor de 2/3″] Por lo que respecta a Canon, la S90 fue mejorada moderadamente con la S95 y aún más discretamente con la S100. Panasonic y sus LX tampoco parecen interesadas en llevar el concepto más allá: su LX7 no solo no aumenta el tamaño de sensor respecto al modelo anterior, sino que incluso lo reduce ligeramente. Y así podríamos seguir con otros fabricantes hasta llegar a la conclusión de que la tecnología de las compactas avanzadas ha dado todo lo que podía dar de sí en un tamaño de bolsillo, y que para tener mayores prestaciones debemos dar el salto a cámaras más voluminosas tipo G1X o mirrorless. [Para quien llegue aquí buscando alguna opinión de RX100 vs G1X, o G1X vs RX100, clic aquí]
Sin embargo, hace un par de meses, me topé con el anuncio de una compacta avanzada de Sony que parecía imposible. Veamos las especificaciones (clic para ampliar la imagen):
• Sensor CMOS de 1″ y 20 megapíxeles (5742 x 3648)
• Relación de aspecto variable (1:1, 4:3, 3:2, 16:9)
• ISO 125 a 6400, modos especiales de 12800 y 25600
• Óptica Carl Zeiss equivalente a 28-100 mm (f/1.8 – f/4.9)
• Estabilizador de imagen SteadyShot
• Formatos JPG y RAW para foto, AVCHD y MPEG4 para vídeo (hasta 1920 x 1080 a 50 fps)
• LCD posterior de 3″, 1.228.800 puntos.
• Exposición mín./máx: desde 1/2000 segundo hasta 30 segundos
• Modos manuales, flash incorporado. Sin visor óptico ni gps.
• Tamaño y peso con batería: 102 x 59 x 36 mm, 240 g
Dicho en otras palabras: una cámara con un sensor realmente grande (para una compacta), del mismo tamaño que las mirrorless de Nikon, una óptica con un rango focal razonable y un extremo angular muy luminoso (f/1.8), con raw y controles manuales… y todo ello en un tamaño casi equivalente al de una S95 o S100. Ah, y con un precio igual de impactante: por encima de los 500€.
Clic aquí para ver una comparativa de tamaños de sensor creada por dpreview.com (creo que en este caso, una imagen valdrá más que mil palabras para relacionar los distintos tamaños).
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Primeras impresiones y calidad de imagen
Tras hacer números y venderme algunas cosas, pude hacerme con el juguete y empezar a probarlo, ansioso por comprobar si realmente el desembolso había valido la pena. Y a título más anecdótico que otra cosa, debo decir que mis primeras impresiones no fueron especialmente buenas. Hice mis primeras pruebas al anochecer, con poca luz, y tuve la impresión de que no era mucho mejor que la Canon S95. El follón de los menús de Sony tampoco ayudó mucho, y el manejo de la cámara, aún siendo pequeña, se me hacía algo incómodo. Afortunadamente, en una comparativa más rigurosa durante los siguientes días, me di cuenta de que, como suele ocurrir, en mi memoria la S95 se había vuelto mucho mejor de lo que realmente es: comprobé más allá de toda duda que la RX100 deja muy atrás en casi todo a la Canon S95 (cosa lógica teniendo un sensor bastante mayor) y a la S100, si bien la S100 cuenta con un angular de 24mm, algo que todo amante de los angulares sabrá apreciar. No obstante, a este respecto es de justicia recordar las críticas que ha tenido la óptica de la S100 por haber forzado el angular a 24mm (esquinas más flojas de la cuenta y demasiada variabilidad en los resultados entre distintas unidades), además de una pequeña pérdida de luminosidad en focales equivalentes, pues el f/2.0 de la serie S se desplazó de 28mm en la S95 a 24mm en la S100. Así que quizá debamos alegrarnos de que la RX100 no quiera estirar más el brazo que la manga y empiece en 28mm. Incluso así, podríamos criticar la acentuada pérdida de luminosidad de la Sony en su extremo tele (f/4,9), cuando una de sus teóricas rivales ya mencionada más arriba, la Panasonic LX7, no solo incluye un rango focal similar con angular de 24mm, sino una luminosidad mayor en todo su rango (24mm a f/1.4 – 90mm a f/2.3). Pero claro, también con un sensor menor. Dudo que la ganancia en luminosidad de la LX7 compense el mejor rendimiento en ISO de la RX100: de hecho, justo hoy he leído una comparativa entre ambas cuyas conclusiones iban en este sentido (lógico dadas las especificaciones de cada una de estas cámaras). Es más: en general, considero que en cámaras de este tipo (sensor menor a 4/3), es más crítico el tamaño del sensor que la luminosidad de la óptica, y más cuando ya contamos con un angular f/1.8, aunque el tele flojee. Eso sí, el filtro de densidad neutra de 3 pasos incorporado que trae la LX7 no es ni de lejos lo mismo que los modos forzados ISO 80 e ISO 100 de la cámara de Sony (el ISO nativo de la RX100 es 125), que tampoco ofrece la posibilidad de conectarle un visor electrónico externo como la Panasonic. A mí esto me da igual porque si me compro una cámara así, es porque estoy dispuesto a sacrificar el visor a cambio de tener algo muy pequeño, aunque comprendo que siempre es mejor tener las opciones abiertas: cada cual conocerá sus prioridades.
El tema de los menús y el funcionamiento absurdo de la cámara lo fui superando poco a poco, y hoy puedo decir que es una cámara fantástica, que tras casi dos semanas en mis manos todavía me sorprende. Pero que nadie piense que esto es el club de fans de la RX100, pues como iré comentando, también tiene sus pegas, en general perdonables, pero no por ello menos incomprensibles o irritantes. Ya aviso que compararé bastante con la S95, y que las fotos que pongo están pasadas por LR para ajustes muy básicos y sobre todo para reducir al 50% (¡clic en las fotos de muestra para ampliarlas!).
Empezando por lo principal, la calidad de imagen que proporciona la combinación de óptica y sensor de la RX100 es excelente: desde luego, unas fotos salen mejor que otras, pero en general, creo que cabe hablar de una magnífica nitidez en el centro y de unas imágenes muy limpias de ruido con ISOS de hasta 400 (por encima se va notando, pero es muy utilizable hasta ISO 1600, diría yo). A priori uno diría que 20 megapíxeles es demasiado para este tamaño de sensor (y lo es), pero el nivel de detalle que ofrecen algunas fotos hace pensar que no es tan exagerado como pueda parecer. Creo que lo mejor que puedo decir de esta cámara es que a veces (subrayo: a veces) parece una réflex de gama baja con una óptica normalilla. Esto implica ventajas e inconvenientes: podemos jugar más con la profundidad de campo, a riesgo de confiarnos y que el enfoque se nos vaya donde no toca (sobre todo si tiramos a f/1.8 enfocando a algo cercano), y por otro lado, la nitidez mejora al cerrar un poco el diafragma, algo que ocurre con todas las ópticas pero que no suele ser tan perceptible o significativo en compactas, si bien con la RX100 deberemos tenerlo en cuenta. Por cierto que podemos cerrar hasta f/11 – a esa apertura, se acusan los efectos de la difracción (pérdida de nitidez), pero es un valor bienvenido a efectos de restar luz en determinadas circunstancias, dado que la obturacion máxima es de 1/2000 y que no disponemos de filtro de densidad neutra incorporado (el f/11 no suple ni a una cosa ni a otra, pero es mejor que nada).
Las esquinas y laterales a veces pueden mostrar cierta blandura (nada preocupante, creo, y menos aún si cerramos un poco el diafragma), y también hay tramos del rango focal donde si nos ponemos quisquillosos y miramos las cosas con lupa, flojea un poco por algún lado, como la mayoría de objetivos zoom en una réflex. En cuanto a su tamaño, si bien la cámara es pequeña, la sensación cambia mucho al encenderla: la óptica de la S95 parece un tapón de botella comparado con el cañón de la RX100. No es que la diferencia en centímetros sea tan grande, pero se percibe de inmediato y hace que cambie incluso la forma de manejar la cámara: de hecho, el peso del conjunto casi se vence hacia la óptica si dejamos la cámara en una mesa con el barril extendido.
A continuación, una comparativa de los tamaños de la Canon S95 y la Sony RX100 – es una foto improvisada con el móvil, pero servirá para hacerse una idea (nota – el pequeño agarre adicional que la RX100 lleva puesto en estas fotos no lo trae de serie, se lo he puesto yo):
Se ven casi iguales, pero la diferencia se vuelve palpable al encenderlas, fijaos en el tamaño de la óptica:
Hablando del tema, una cosa que no me gusta nada es que las partes del barril, o las lentes, o no sé yo el qué, parece que tengan una leve holgura. Esto es normal hasta cierto punto, ya que cualquier cosa que provoque fricción o atascos podría impedir el despliegue de la óptica, pero lo que se me hace extraño es que, con la cámara en la mano, a menudo se perciben pequeños movimientos. Tal vez esto no tenga que ver con el juego del barril, sino con el irritante autofocus constante (incluso aunque el autofocus continuo esté desactivado, la cámara igualmente no deja de intentar enfocar todo lo que se le cruza por delante mientras está encendida) o el estabilizador, que solo puede configurarse en on/off, por lo que imagino que también será continuo. Es posible ajustar el enfoque en DMF (una mezcla de autofocus y enfoque manual) para que la camarita deje de intentar enfocarlo todo, pero entonces perderemos la posibilidad de asignar funciones al anillo frontal, que quedará forzosamente ajustado en MF. Más adelante hablaré con más detenimiento de este anillo, así como del enfoque de la cámara.
Volviendo al tema de la calidad, tampoco puedo pronunciarme con gran contundencia sobre todos los aspectos de la calidad de imagen porque a fecha de hoy, todavía no es posible abrir estos archivos raw con Lightroom/Adobe Camera Raw: solo puedo valorar los jpgs de la cámara, que no están nada mal pero que son una forma menos fiable de identificar su potencial real. Dicho esto, quizá lo que más me preocupa sea el rango dinámico, concretamente el detalle en las luces. Tengo la sensación de que se pierde detalle con algo más de facilidad de lo que sería deseable, pero francamente es difícil de decir solo con el jpg. [Actualizo: ya hay ACR/LR RC con compatibilidad con los raw de esta cámara, y no parece haber razones para preocuparse, el rango dinámico es bueno y se recupera mucho más detalle en luces que con el jpg, cosa lógica.]
En cuanto al ruido, tampoco tengo queja: habrá que verlo en el raw, pero si hace unos años me hubieran dicho que podría tirar a ISO 3200 con una cámara de bolsillo y obtener estos resultados, no me lo habría creído. O igual sí, porque en el fondo, soy muy ingenuo.
Controles
Antes de hablar de los controles físicos, vale la pena hablar un poco de los menús: no son lo peor que he visto, pero su organización me parece mejorable. Hay una serie de tipos de menú en la parte superior, algunos de ellos subdivididos en varios bloques, cada uno de ellos con un número, dado que cada pantalla de menú no admite desplazamiento: cabe lo que cabe. Incluso tras familiarizarme con ellos, me sigue costando acordarme dónde está cada opción, porque como digo, no les acabo de ver mucha lógica. No obstante, lo encuentro perdonable porque, por otro lado, la cámara ofrece bastantes posibilidades de personalización para los controles (anillo y botones), algo muy positivo y que nos puede ahorrar muchos viajes a los menús.
En el apartado de controles, es obligado destacar el anillo de control que rodea el barril de la lente y que nos permite controlar el parámetro que le asignemos (apertura, ISO, compensación de la exposición…). Viene a ser como el anillo de las S de Canon, solo que en este caso, no hace «clics» al girarlo: la cámara emite un sonido postizo cuando lo hacemos girar, pero su desplazamiento es totalmente suave y continuo. Esto es útil para enfoque manual, sobre todo si estamos grabando vídeo y queremos minimizar los ruiditos de los controles durante la grabación, pero en el resto de circunstancias no ayuda mucho, dado que parece reaccionar con retraso y no hay forma de saber de antemano cuánto hay que girar el anillo para situarnos en el valor correcto. En fin, que es útil, pero en mi opinión, un anillo con clics «físicos» (no simulados) es mejor. Tanto es así, que he terminado por asignar la apertura (suelo tirar en Av) al dial posterior, porque intentar ajustarla con el anillo frontal es como jugar un partido de tenis, rebotando de un valor a otro hasta que aciertas. En su lugar, he asignado la velocidad ISO al anillo, ya que no suelo cambiarlo tanto (lo dejo en auto), aunque también hay que irse con ojo ya que va tan suave que no es difícil cambiarlo involuntariamente.
¿Y por qué rozo el anillo con tanta facilidad? Pues porque no tengo sitio donde poner el dedo en el frontal, y como además no hay dónde «agarrarse», termino ladeándolo sin querer, en mi futil empeño por crear mayor fricción contra su lustrosa superficie. Esto puede parecer extraño, dado que no me ocurría con la S95, y de hecho la RX100 es algún milímetro más grande. Sin embargo, el diámetro de la óptica es mayor que el de la S95, y además, está más centrada en el cuerpo que la del modelo de Canon. Como consecuencia, queda menos sitio en ese lado de la cámara para poner el dedo y hacer pinza contra el pulgar. Una solución es adquirir la pieza de agarre («grip») de Richard Franiec, un pequeño fabricante de agarres hechos a medida para cámaras compactas. No evita del todo rozar el anillo alguna vez, pero desde luego mejora el agarre una barbaridad. Yo he comprado el de la RX100, y aunque estaba reticente porque eran más de 30 €, ahora no sé cómo podía sujetarla antes sin dicho complemento. Para mí, altamente recomendable por no decir imprescindible. No se entiende que no venga directamente con la cámara algo así, aunque sea de quita y pon al estilo del «grip» que trae la Olympus E-P3. En la foto que puse más arriba podéis ver cómo queda y comparar con la cámara en su estado original. Hay algún otro producto similar más barato, pero he preferido optar por el de mayor calidad, además ya conozco los productos de Franiec y su diseño es siempre perfecto.
Pero no todo es malo en este apartado: aparte del anillo frontal, podemos configurar la función de la mayoría de botones de la parte posterior, lo cual como dije más arriba es muy de agradecer, pues nos puede ahorrar unos cuantos viajes por los incómodos menús. Extrañamente, no se puede reconfigurar el botón del interrogante, que presuntamente proporciona ayuda contextual si lo pulsamos mientras se visualiza algún menú u opción. Parece evidente que antes o después aprenderemos cómo va la cámara y dejaremos de usar este botón (yo directamente ni lo he llegado a usar), por lo que si hay un botón que debería poderse reasignar, es este. También sirve para borrar fotos: así, cuando alguien intente aprender cómo va la cámara, acabará borrando sus imágenes, ¡bien hecho, Sony! xD. He leído algunas quejas sobre la calidad de los botones o la palanca de zoom, pero yo en este apartado no he tenido problemas, salvo que el botón de iniciar/detener grabación de vídeo es tan pequeñajo, que es fácil creer que hemos iniciado o detenido la grabación, y que realmente no sea así (me han pasado ambas cosas).
Un caso especial es el botón «Fn», que permite acceder a una especie de submenú configurable, es decir, podemos asignarle unas cuantas funciones. Yo, entre otras, le he asignado la configuración de jpg/raw, ya que como veremos más adelante, a veces hay que cambiarlo para que la cámara nos permita acceder a ciertas funciones.
Enfoque y rendimiento general
El enfoque es sorprendentemente rápido, incluso con poca luz y sin la luz de ayuda al enfoque. Yo no suelo darle una gran importancia a este aspecto (sí a la precisión, no tanto a la ultravelocidad), pero no me he dado cuenta de lo lento (entre comillas) que es el de la Canon S95 hasta probar este. De todos modos, creo que también influye que la Canon S95 tiene una media pulsación a mi juicio demasiado marcada, mientras que la RX100 preenfoca solo con respirar sobre el disparador, lo cual también la hace parecer más rápida (que no digo que no lo sea realmente). El tiempo entre foto y foto en modos no continuos viene a ser de 1 segundo, y la ráfaga también es más que aceptable, especialmente en el modo de 10 fotos por segundo en jpg, donde enfoque y medición quedan bloqueados en la primera foto (aunque intuyo que para obtener esa cifra, hará falta una tarjeta bastante rápida).
Según DCResource.com, la cámara está lista para disparar en 1,6 segundos desde la posición de apagado (yo diría que tarda un pelín más), su shutter lag (retraso del disparador) es imperceptible, y enfoca en 0,1-0,3 segundos en angular, y en 0,4-0,7 en teleobjetivo. En general, sus cifras están por encima de la media en la mayoría de apartados. Invito a visitar la página del enlace a quien realmente esté interesado en esta clase de datos, para ahorrarme repetir aquí como un papagayo un montón de cifras que soy incapaz de verificar. Además, por lo que he visto luego, los números de DCResource no coinciden con los de otro análisis que vi luego. De hecho, probablemente no haya 2 análisis con las mismas cifras en todo. Yo de ustedes me quedaría simplemente con la idea de que la cámara es muy rápida en general.
Dado que, como señalé más arriba, el punto exacto de enfoque tiene mayor impacto en el resultado que en una cámara de sensor más pequeño, es de agradecer que sea posible configurar la zona de enfoque no solo mediante el típico recuadro central, sino también con una especie de pequeño punto de enfoque móvil que podemos desplazar con el dial posterior (por desgracia, que yo sepa, no hay forma de restablecer su posición al punto central rápidamente). Además, es posible dejar activado el reconocimiento de caras, a diferencia de otras cámaras donde has de cambiar el sistema de enfoque cada vez. Si hay caras enfocará las caras, y si no, lo que le hayas indicado. A mí me gusta así. Hablando del reconocimiento de caras, yo tengo la sensación de que enfoca en la punta de la nariz y no en los ojos, pero solo se nota en retratos a f/1.8 a corta distancia, que no es lo habitual. También incluye el típico disparador activado por sonrisas, que además distingue entre sonrisa leve, sonrisa normal y sonrisa amplia.
En cuanto al enfoque manual, contamos con dos niveles de ampliación de la imagen en la zona del punto de enfoque para «afinar más» (la ampliación se activa automáticamente, yo lo encuentro muy cómodo, aunque se puede desactivar) y del útil focus peaking (traducido como «resalte») que podemos configurar en 3 niveles de intensidad y con 3 colores distintos. Para quien no conozca esta función, presente en cámaras como las Sony NEX, se trata de una especie de ayuda al enfoque manual que «resalta» de un color determinado los contornos de las zonas enfocadas en un momento dado. Es más fácil verlo que explicarlo. Por desgracia, no todo es perfecto: resulta que durante el enfoque manual, no aparece en la pantalla ningún tipo de escala de distancias, con lo que iremos bastante perdidos si no partimos de alguna referencia preeenfocada. De hecho, dado que el aro no enfoca realmente, sino que actúa como un mero control digital, no tiene «topes», así que puede que estemos en la distancia mínima de enfoque o en infinito, y que sigamos girando el anillo como tontines sin darnos cuenta, pues como digo no hay ninguna indicación de la distancia de enfoque en pantalla. Sé que suena un poco extraño, pero salvo que se me haya pasado algo, la cosa es así.
Al menos, es posible configurar el botón central del dial posterior para conmutar entre AF y MF, lo cual agiliza un montón el acceso a esta función (todo lo que nos evite un viaje de pesadilla al oscuro mundo de los menús Sonyenses es bienvenido). Yo de momento lo he dejado así, porque el enfoque de seguimiento que viene asignado por defecto a este botón no me resulta demasiado útil (se trata de situar un recuadro sobre algún elemento en movimiento para que lo mantenga enfocado).
La duración de la batería me parece correcta (por cierto, la batería se carga conectando la cámara a la corriente o por USB, no tiene cargador independiente como tal). En cuanto al flash también cumple su papel; ofrece las posibilidades más corrientes, salvo control manual, claro, un mal endémico en la mayoría de compactas. Sale automáticamente y se cierra «digitalmente», es decir, empujando con el «dedo» hacia abajo hasta que vuelve a encajar en el cuerpo. Al principio parece que se va a romper, pero luego uno ya pierde el miedo. Como curiosidad y hablando de técnicas «digitales», es posible inclinar el cabezal del flash hacia atrás con un dedo para hacerlo rebotar en el techo. La verdad es que no lo he probado, pero ya estoy deseando sacar la compacta y decir que voy a rebotar el flash solo por ver la cara del personal.
Chorradas varias
Se supone que esto es una cámara para gente que se toma la fotografía en serio, pero ello no impide que la cámara incorpore todo tipo de chorradas que, a priori, ningún fotógrafo con un mínimo de sensatez querría utilizar. Sin embargo, reconozco que algunas de estas funciones pueden ser interesantes o estimular nuestra creatividad si nos falla la inspiración, así que vamos a repasarlas brevemente.
• Modo Auto inteligente y modo Auto superior: Lo menos interesante de todo, pero hay que nombrarlo. Por si un modo automático no era suficiente, resulta que aquí tenemos dos. Yo creo que lo suyo sería incluir un tercer modo automático que lo que haga sea seleccionar el más adecuado de los otros dos. Porque tal como lo han hecho, me parece un ejercicio de crueldad: nos incluyen modo automático para no tener que pensar, pero nos obligan a elegir entre uno de los dos. Bromas aparte, creo que la diferencia es que en el modo superior, es posible que la cámara lance una ráfaga de fotos para reducir el ruido apilándolas, o algo así. Tendré que probarlo algún día y ver qué tal funciona.
• Modo MR: Vale, esto no es una chorrada. Se trata del típico modo personalizable. En realidad hay 3, pero corresponden a la misma posición del dial. En esencia, se trata de elegir una combinación de modo de disparo y ajustes, y asignarla a una posición de memoria que luego podemos recuperar. De este modo, podemos conmutar rápidamente entre ajustes muy distintos. Muy útil, sé que da pereza ponerse a programar estos modos, pero pienso que vale la pena.
• Modo panorámica: Permite crear una panorámica automáticamente; solo hay que situar la cámara en uno de los extremos de la escena, darle al botón y mover la cámara lentamente de modo que haga un «barrido» de la escena (se puede hacer en horizontal o en vertical). Desde luego, no usaría este modo para una panorámica seria (necesita bastante luz y aun así, es fácil que salga movida), pero para captar alguna escena en plan «recuerdo», más o menos ya sirve. Evidentemente, olvídense del raw en este modo.
• Efectos: En realidad tenemos dos apartados, para mayor confusión, los modos creativos y los efectos de foto. Los modos creativos son Estándar, Vívido, Retrato, Paisaje, Puesta de sol y Blanco y negro. O sea, tonalidades más que otra cosa. Más interesantes y amplios son, en cambio, los efectos de foto, que incluyen un montón de opciones, demasiadas, de hecho. Pero algunos de estos efectos me han gustado bastante; por ejemplo, el modo de alto contraste monocromático (un blanco y negro bastante chulo), el modo ilustración y acuarela, un modo de «pintura HDR» y quizá el modo miniatura. Para mayor diversión, los modos creativos (tonalidades) pueden usarse disparando en raw, pero en cambio los efectos de foto no son ni siquiera seleccionables si primero no desactivamos manualmente el raw desde el menú correspondiente, es decir, si no voy al menú y elijo «JPG», no puedo acceder a la lista de efectos (aparece en gris). Esto es un auténtico sinsentido por dos motivos: de entrada, precisamente si empleo estos efectos, con mayor razón querré tener el raw para no perder la escena original si luego me arrepiento de haberle aplicado algún efecto extremo. Y segundo, si realmente no hay más remedio… pues que guarde solo el jpg, y punto, sin obligarme a cambiar la configuración manualmente cada vez. Ya no sé cuántas veces me he olvidado luego de volver a ajustar el formato en raw, y me he ido por ahí disparando en jpg como un bendito hasta que me he dado cuenta.
• DRO/HDR: Aparte del efecto HDR que mencioné en el apartado anterior, y que es un poco forzado, la cámara dispone de un par de opciones menos pastelosas para mejorar el rango dinámico, bien sea a partir de una foto (DRO, «Optimizador de gama dinámica») o de varias (HDR automático). Este segundo modo es el más interesante: tira 3 fotos y podemos indicarle la distancia en pasos hasta un máximo de 6 EV (equivale a -3 EV, 0, +3 EV). ¿La pega? Adivinad… efectivamente, tampoco funciona en RAW, es decir, no guarda los raws empleados para generar el jpg final. Aun así, he conseguido resultados bastante buenos con este modo. Alguno dirá, ¿y si usas el ahorquillado, no puedes luego hacerte tú el hdr? Pues… sí, la cámara tiene función de ahorquillado de exposición, y supongo que dejará tirar en raw, pero ni la he usado porque el máximo intervalo que permite entre la foto menos expuesta y la más expuesta es de algo menos de un paso y medio. O sea, tira una foto a -0,7 EV, otra a 0 y otra a +0,7. O me he perdido algo, o no entiendo a qué viene un rango tan ridículo.
• Zoom imagen clara o «Clear Zoom»: Se trata de una especie de zoom digital mejorado para aumentar el máximo zoom disponible. Se supone que da mejor calidad que si simplemente redimensionamos la imagen luego en el ordenador. Debo confesar que, así de entrada, pensé que era un cuento… y, en efecto, lo es. Es el zoom digital de toda la vida, por más nombre rimbombante que quieran ponerle. Es más: he hecho unas cuantas pruebas, haciendo primero la foto al límite del zoom óptico y luego con el Clear Zoom a tope, y no solo es que sea igual que redimensionar la primera toma (zoom óptico) en Photoshop al 200%: es que, de hecho, el Clear Zoom es incluso peor, porque para disimular la blandura del zoom digital, la cámara aplica una generosa máscara de enfoque que fastidia bastante la imagen. Probablemente sí que sea útil si hemos seleccionado un tamaño de jpg menor al máximo – imagino que la cámara aprovechará la resolución que hemos «despreciado» para calzar el zoom digital con calidad óptica. Podríamos preguntarnos por qué alguien se compraría una cámara de 20 MP, la configuraría a 10 MP y luego querría usar el Clear Zoom para tener la fantasía de tener mayor focal, cuando podría tener el mismo o mejor resultado si, directamente, tirase a 20 MP. No lo sé, no me parece muy lógico pero mejor tener opciones que echarlas en falta, supongo.
El «Clear zoom» («imagen clara» en castellano) no se puede usar si disparamos en raw… y estamos en las mismas de antes: ya no solo es que no guarde el raw, es que si no lo desactivas tú manualmente, la opción no se puede utilizar. Me reitero en lo dicho en los apartados anteriores: son ganas de complicarnos la vida de forma bastante tonta. Que no guarde el raw, y ya está… aunque en este caso, dado que este invento del «Clear Zoom» no parece aportar gran cosa, casi que me da igual.
• Aprovecho para incluir tres cosas que no son pijadas, sino más bien pequeños detalles: se pueden desactivar los sonidos de la cámara para mayor discreción (muy útil para foto callejera, de extranjis y tal), se puede optar por sobreimprimir la fecha de la toma en la foto (poco útil hoy en día al disponer de datos exif, pero ahí está) y, por último, la cámara permite visualizar, si se desea, un nivel electrónico en pantalla (ideal para noches de cogorza en que todo nos da vueltas, ¡no más fotos torcidas!).
Macro
Esto es un añadido a raíz de que alguien me señaló, con razón, que no había comentado nada sobre las capacidades macro de la cámara. Mi olvido se debió, al menos en parte, a que en esta cámara no hay un modo «macro» específico. No sé si el motivo es que la óptica se pone en modo macro automáticamente, o que no existe tal cosa como un «modo macro» especializado. Dejando de lado los resultados, de los que enseguida hablaré, debo decir que esta mecánica de funcionamiento no me desagrada, ya que así no hay que alternar entre el modo normal y el macro: la cámara se adapta automáticamente a la distancia de enfoque que sea. Estas dos primeras fotografías de ejemplo son, en este caso, recortes al 100% de la foto original, para que se aprecie lo mejor posible la resolución del detalle y la profundidad de campo, tan crítica en esta clase de fotos:
Esta fotografía es un recorte al 100% de la original
Esta fotografía es un recorte al 100% de la original
Sin embargo, vistas las distancias mínimas de enfoque, los aficionados a la fotografía macro no darán saltos de alegría: 5 centímetros en angular (28mm) y unos 48 centímetros en tele (100mm). No he calculado el porcentaje de magnificación, pero haciendo pruebas, resulta evidente que la mayor magnificación se obtiene a 28mm, que no es precisamente la distancia focal ideal para esta clase de fotografía. No solo eso, sino que además, tengo la sensación de que en distancias de enfoque muy cortas (a 28 mm y a 5 cm o poco más), las fotos salen ligeramente mal enfocadas o con una especie de contornos difusos, aunque la máquina haya confirmado el enfoque. Para mí esto no es demasiado preocupante porque ni hago fotos de este tipo, ni espero un macro genuino, con relaciones de magnificación importantes, en cámaras compactas cuyos modos macro son más bien «apaños para enfocar de cerca en la posición más angular«. Claro que con lo que cuesta el cacharro, entiendo que las expectativas sean altas, y aunque creo que la cámara cubre esas expectativas con nota en otros aspectos, posiblemente no se lleve ningún premio en este apartado. En descargo de la Sony, también hay que tener en cuenta que, hasta donde yo sé, el mayor tamaño de sensor implica mayores focales para un mismo campo de visión, lo cual a su vez implica mayores distancias mínimas de enfoque.
Esta fotografía es un recorte reducido al 50%
En los modos automáticos hay un tipo de escena llamado macro: al enfocar un objeto muy cercano, aparece automáticamente el típico icono de macro (en forma de flor) en la pantalla. No he experimentado con este modo automático pero dudo que aporte nada especial más allá de aplicar algún efecto en el procesado que aplica la cámara.
Vídeo
Confieso que yo de vídeo tengo muy poca idea. Tengo pendiente aprender a hacer vídeo con DSLR, pero más que nada por aquello de que «el saber no ocupa lugar», porque en realidad no me interesa demasiado el asunto (bastante trabajo tengo con hacer fotos). Dicho esto, trataré de dar al menos 4 pinceladas de lo que ofrece la cámara en este apartado. Básicamente, disponemos de 2 formatos: AVCHD y MP4. En MP4 solo podemos grabar vídeo a 1440 x 1080 (12M) o a 640 x 480 (VGA), a 30 fps. En AVCHD, en cambio, podemos sacarle todo el partido a la cámara y grabar en FullHD (1920 x 1080) en una de estas tres modalidades: 50p / 28M PS, 50i / 17M FH o 50i 24M FX. El valor de 50 fps es para Europa – en otros lugares del mundo como Norteamérica, la cámara graba a 60 fps (supongo que hay distintos firmwares según la zona del mundo). Esto viene muy bien para poder pasar luego los clips a cámara lenta (al 50% de velocidad nos quedarían unos muy decentes 25 fps).
Aunque el dial posee una posición específica para grabar vídeo (necesaria para poder operar los controles manuales), el botón que permite iniciar y detener la grabación de vídeo se puede accionar en cualquier momento, aunque estemos en un modo fotográfico. Esto está bien, pero tal como señalé antes, el botoncito es de tamaño mínimo y cuesta un poco apretarlo.
El vídeo incluye 2 modalidades de estabilización («Activo» -que reduce ligeramente el extremo angular, a costa de mayor estabilización- y «Estándar»), así como el típico filtro de viento, que me da la sensación de que no funciona tan bien como en otras cámaras, aunque quizá sea porque lo probé durante una ventolera tal, que casi salgo volando hasta yo. Y, aparte, por supuesto, podemos enfocar durante el vídeo (con autofocus o manualmente), así como hacer zoom. Como ya he dicho, no suelo hacer vídeo, pero me revientan las cámaras donde el enfoque y el zoom están bloqueados durante el vídeo, como en la Canon S95 (la S100 mejoró este aspecto en particular). No solo eso: el modo vídeo de la Sony RX100 también nos permite ajustar el modo de disparo (programa, prioridad obturador, prioridad apertura o manual) que se utilizará durante la grabación, y ajustar los parámetros sobre la marcha. Por cierto, aviso a navegantes: que no os extrañe si, al acceder al modo de reproducción (triangulito de «play» para ver las imágenes y vídeos), solo veis vídeos o solo veis fotos. Resulta que hay que acceder al menú e indicarle si queremos ver la carpeta de las fotos o la de cada tipo de vídeo, ya que no muestra todo a la vez. A mí se me hace extraño, pero bueno, una vez lo sabes, no tiene mayor problema. Ya puestos, aprovecho para comentar que cuando utilicemos la pantalla posterior para revisar las fotos que hemos hecho, una pulsación en el zoom para ampliar nos llevará directamente a una vista al 100%. Pulsando el botón central del dial posterior podremos regresar a la vista ajustada a la pantalla, y consultar la vista con histograma pulsando «arriba» en el dial posterior. Esto no tiene que ver con vídeo, pero aprovecho para comentarlo.
Por cierto, es posible hacer fotos mientras grabamos vídeo, aunque con algunas limitaciones. A esto le llaman «tecnología Dual Rec» o algo así – buff, Clear Zoom, Dual Rec, Steady Shot, White Magic… esta gente es experta en inventarse nombres molones para cosas que ya están un poco trilladas. Además, mucho «Dual Rec» pero me parece que no es posible guardar en raw, y tampoco podemos tomar fotos si empleamos el modo de máxima calidad. En tal caso, aparecerá un icono de una camarita y un símbolo de prohibido. Lo que siempre podemos hacer es recurrir a la técnica cutre-salchichera de extraer un frame del vídeo, aunque sea perdiendo resolución y dándole algo de enfoque. Para web, puede colar fácilmente como foto.
Conclusiones
He dejado para este apartado final dos críticas que no afectan directamente a los resultados que da la cámara, pero que me parecen importantes. La primera, al filo de lo inverosímil: la cámara no trae manual. Ya no me refiero a que no lo traiga en papel: es que no trae ni un triste CD. ¿Una cámara de más de 500 € que no trae ni manual? Bueno, perdón: trae la típica guía rápida que parece un listín telefónico porque viene en 84 idiomas, con lo que al final sale a pocas páginas por idioma: lo imprescindible para poner la correa, cargar la batería y hacer 4 fotos.
La cosa no sería tan grave si no fuera que hablamos de un cacharro realmente complicado, tanto por sus muchas posibilidades como por lo confuso de sus opciones y menús. El drama no termina aquí: ni siquiera desde Internet podemos descargarnos un PDF, que yo sepa al menos. La única guía completa que existe está online en formato web. O sea, es un índice y una serie de enlaces. Por lo visto, esto es relativamente habitual en los productos de Sony de un tiempo a esta parte. No sé qué pensar. Yo es que me imagino a dos tipos en Sony diciendo «no, no pongamos manual, total, ¿pa qué?«, y otro diciendo que sí, y añadiendo: «Si acaso, una guía en html, con hipervínculos y tal«. Y luego esta gente se va a su casa, y duerme tan tranquila. Inexplicable.
Nota: Un usuario ha creado una versión pdf del manual en inglés.
La segunda crítica, menor pero digna de señalar, tiene que ver con que, a fecha de hoy, Lightroom, Camera Raw, Dxo Optics y, en general, la mayoría de reveladores raw todavía no son compatibles con los raw de esta cámara. Esto se resolverá antes o después con las actualizaciones de los respectivos programas, y no es culpa de Sony. Lo que sí es culpa de Sony -y aquí viene la crítica- es esa pesadilla llamada Image Data Converter, el software del fabricante que se puede descargar de Internet para «revelar» los archivos raw de la cámara. Es muy malo: ya había leído críticas, pero no me creía que de veras fuese tan incómodo y lento de utilizar. El Digital Photo Professional (DPP) de Canon a su lado es gloria bendita. Así que lo dicho, habrá que esperar a que el software de terceros se actualice. [Ya hay versiones de LR y ACR compatibles con estos RAW: enlace]
En definitiva, no creo que la RX100 sea la compacta perfecta porque eso sería decir mucho tanto de esta como de cualquier otra cámara (de hecho, ¿existe la perfección?). Pero dicho esto,es una cámara que cada día me seduce más y más, y estoy convencido de que es la mejor compacta que tenemos hoy en día en cuanto a relación prestaciones-tamaño, y lo más parecido a una compacta perfecta que haya pasado por mis manos. El salto que he percibido respecto a la S95 en velocidad, calidad y posibilidades, es asombroso y compensa sobradamente el resto de molestias, pues al fin y al cabo las fotos son lo que realmente importa. Podría enrollarme hablando de lo maravillosa que es la cámara pero creo que con lo que he explicado y las imágenes, cada cual podrá formarse su criterio. A mí me ha encantado. Eso sí, como ya he mencionado, el salto en precio también es importante, y cada cual deberá valorar si le compensa o no.
Muy de vez en cuando, la tecnología logra sorprenderte, te rompe algún esquema, te descoloca con algo que pensabas que no era posible, o que te habían hecho pensar que no era posible, y este es uno de esos casos. De hecho, no sé yo qué respuesta tendrán preparados otros fabricantes, porque me da a mí que les ha pillado un poco a contrapié. Nikon sacó hace 4 días su sistema mirrorless de formato CX con sensor de 1 pulgada, el mismo tamaño que el sensor de la RX100 (que es un sistema de óptica fija, claro, pero yo de Nikon estaría algo preocupado). Panasonic, como ya he dicho, acaba de sacar la LX7, que ha apostado por mantener el formato anterior. Y Canon se ha dormido en los laureles desde la S90. Bueno, sacó la G1X, de sensor casi APS-C, pero de compacta realmente tiene muy poco. Si la RX100 tiene el éxito que merece, tengo mucha curiosidad por ver cómo de golpe se ponen las pilas toda esta tropa (o no). Por cierto, hablando de ponerse las pilas, ya hay baterías de repuesto (clónicas) en la mayoría de tiendas.
Volviendo al tema, no me faltarían ganas para plantarme en la central de Sony y dar de collejas al que ha tenido la brillante idea de no incluir ni que sea un manual grabado en un CD, o al responsable de los diversos incordios que he mencionado, como los menús mareantes, las movidas con el raw, el autoenfoque constante y otras cosillas molestas de la cámara, por no hablar del Image Data Converter. Pero antes de eso, miraría a la cara a todos los que han participado en el diseño y desarrollo de esta cámara, me quitaría el sombrero y les diría con admiración y respeto sinceros: «amiguitos, habéis demostrado que sí se podía. Felicidades y gracias.» Porque realmente han creado una cámara que hace realidad (o casi) lo que hasta hace poco solo era un sueño. Y les estrecharía la mano con auténtica veneración.
Y luego, collejas a mansalva, ¡que una cosa no quita la otra!
