Aunque ya pasó Halloween, me sumo tardíamente a la fiesta con un vídeo sobre todas esas almas en pena que pueblan nuestro catálogo. Se trata, básicamente, de fotos que han palmado y no lo saben, aunque también hay alguna que, más que irse al otro barrio, simplemente se ha ido a otra carpeta. Me refiero a archivos de imagen que forman parte de nuestro catálogo pero que hemos borrado o cambiado de directorio desde el Explorador o el Finder, con lo cual Lightroom no se ha enterado.
Estos seres vagan confusos por los módulos de Lightroom y nos atormentan con su presencia incorpórea, hasta que o bien les damos cristiana sepultura quitándolas del catálogo, o bien le indicamos a Lightroom su nueva ubicación para que la actualice y todo vuelva a la normalidad. En ambos casos, en vez de sábana fantasmal lo que llevan es un inquietante interrogante.
¿Cómo acabar de una vez por todas con tan terroríficas apariciones? Vean el vídeo para saber cómo identificar de una tacada todas esas fotos que podemos ver como espíritus en la antesala del purgatorio, o como meras «infidelidades» que hemos cometido sin que el catálogo de Lightroom se enterase.
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