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Lightroom 5 beta: Conclusiones y reflexiones

Aunque no he llegado a detallar todavía algunas mejoras pequeñas pero interesantes de esta versión beta de Lightroom 5, creo que en los vídeos anteriores sí he descrito lo más importante y que es momento de cerrar este primer «abordaje» con un post de conclusiones. Tiempo habrá en el futuro, espero, de hablar de más cosillas que por ahora tendrán que quedarse en el tintero.

Lo primero que me gustaría señalar es que esta versión beta me ha cogido por sorpresa. Es verdad que Lightroom 1, 2 y 3 salieron casi a razón de una versión al año, y no me extraña, porque había mucho que mejorar, sobre todo en rendimiento y gestión de catálogos grandes. Lightroom 3 fue, para mí, la primera versión del programa que realmente valía la pena. Sobre este punto en particular, dejadme hacer un alto aquí para explicar algo que ya he dicho en otras ocasiones: Lightroom es, sin duda, mi programa favorito de catalogación y revelado raw. Confieso no conocer a fondo las alternativas, pero por lo poco que sé, no dudo en seguir recomendando Lightroom, especialmente para quien también trabaje con Photoshop. Lo encuentro imprescindible en el flujo de trabajo de todo fotógrafo profesional o aficionado serio. Pero ello no quita que sea también crítico con sus defectos, y el principal, no me cansaré de decirlo, es que parece que haya sido improvisado en una tarde de domingo, deprisa y corriendo, sin saber muy bien qué se quería hacer realmente, y que por culpa de eso llevemos ya 6 años en que las muchas mejoras introducidas no pueden librarse de la carga que supone seguir arrastrando una interfaz y un planteamiento iniciales sembrados de incoherencias en el diseño, fallos de programación sistemáticos y todo tipo de problemas de rendimiento tanto en mac como en PC. Y eso por no hablar de los dolores de cabeza que surgen de la filosofía de Camera Raw como plugin común, pero a la vez independiente, entre Lightroom y Photoshop. Lo cual no sería tan problemático sino fuese que ACR es el inevitable puente que debemos cruzar para ir de un programa a otro (salvo que LR cree un tiff interpretado a medio camino que luego recoge Photoshop desde su orilla, lo cual es una chapuza). Y hablando de «puentes», mejor no hablo de Bridge o no acabamos. Es muy curioso porque Martin Evening, uno de los autores de referencia en este tema (que, además, participó en la concepción de Lightroom), defiende siempre en sus libros que LR se diseñó desde cero para evitar justamente lo que acabo de describir, y explica la génesis de Lightroom como si hubiera sido un momento de inspiración divina. Yo, sin negar la absoluta autoridad de Evening en estos temas en general, y con toda la humildad de no ser nadie, discrepo mucho con él sobre este extremo en particular.

LR beta 1. Dos minutos con él, y se te quitan las ganas de criticar LR 5.

En su descargo, de todos modos, es cierto que quienes asumieron la tarea de sentar las bases de Lightroom fueron un tanto visionarios a la hora de crear una solución más específica para fotógrafos que Bridge + Camera Raw + Photoshop. Recordemos que la primera beta de Lightroom apareció a principios de 2006, o sea, hace casi una eternidad y media en términos tecnológicos. Y cuanto más tiempo pasa, más sentido tiene que se buscase la creación de un software de este tipo – quizá no se lucieron en los detalles, pero acertaron en lo esencial. Por otro lado, también es cierto que Adobe no tiene más remedio que ir a remolque de los fabricantes de cámaras, que son los que deciden la tecnología de captación de imagen y los formatos raw de sus cámaras, y que no suelen caracterizarse por compartir con Adobe las especificaciones de sus archivos, mientras que Adobe, en un alarde de coherencia, reivindica un formato universal y abierto como el DNG, que nos habría evitado infinidad de follones de haberse adoptado desde un principio (cosa imposible en este mundo de corporaciones egoístas formadas por individuos egoístas). Por último, tengamos también en cuenta que en Adobe, como en cualquier empresa, habrá un departamento de marketing y unos dueños o accionistas cuya preocupación no es lo felices que vivamos los profesionales y aficionados de la fotografía, sino que ellos y los empleados puedan comer 3 veces al día y -a ser posible- comprarse coches, casas y lo que se pueda. No seré yo quien les culpe.

Dicho todo lo anterior, y retomando el tema de la cronología, con Lightroom 3 parece que se tranquilizaron un poco y esta vez dejaron pasar algo más de tiempo, casi dos años, hasta que salió Lightroom 4. Y no creo que lo sacasen por capricho: LR 4 incluyó la nueva versión de proceso 2012, muy mejorada respecto a la anterior y que supuso un cambio casi total en los controles básicos de revelado. Se diría que fue un compromiso adecuado entre mantener el progreso del programa y no marear al personal por gusto o ganas de cobrar licencias, aunque incluso así, opino que su publicación fue ligeramente precipitada, pues muy poco después se introdujeron modificaciones importantes en el apartado de aberraciones cromáticas y gestión de archivos de 32 bits en la versión LR 4.1 (ACR 7.1). Digo yo que lo suyo habría sido haberlo sacado ya todo en la 4.0, pero imagino que alguna cabeza pensante habría dictaminado que la 4.0 tenía que salir ya sí o sí.

Una importante mejora introducida en LR 4.1. Aún suerte que no la usaron como excusa para sacarnos el LR 5 directamente xD

Pero bueno, me había hecho yo a la idea de que los desarrolladores de Lightroom ya no iban a pisar más el acelerador en la publicación de nuevas versiones: el programa, aún arrastrando -siempre a mi juicio- numerosos defectos de base, navegaba por fin a velocidad de crucero, que no es precisamente poca cosa si tenemos en cuenta que surca un océano tecnológico bastante movidito.

Y en esas que nos vienen con Lightroom 5, y de rebote, claro, salto de versión de Camera Raw (8.x). Ya sé que la tecnología avanza, y que tampoco tiene sentido enrocarse en posturas inmovilistas. Si nos dejásemos seducir por el reconfortante canto de sirena de lo familiar, de lo conocido, no habría progreso ni mejora en las sociedades humanas, bla bla bla. Lo sé, sí. Pero este es un argumento de doble filo que fácilmente puede servir para justificar estrategias encaminadas al progreso y mejora no ya de una sociedad, sino de unos individuos. La obsolescencia programada, el consumismo como droga y la necesidad compulsiva por estar a la última en todo (haciendo de ello no un medio para la mejora, sino un fin en sí mismo, casi incluso un símbolo de estatus social o tecnológico) pueden acabar haciendo tanto daño como el inmovilismo al que hacía referencia antes, o incluso más, en la medida que desequilibran y enferman a la sociedad.

Por descontado, no voy ahora decir que los pobres de Adobe, por el mero hecho de sacar una versión de un programilla, vayan a ser los culpables del fin de la civilización occidental. Estoy seguro de que, por mucho que subyazca una motivación económica, han invertido un montón de ilusión, de trabajo y de esfuerzo. Pero esto no sale gratis, y no me refiero ya a pagar por una licencia de la nueva versión: todo salto de versión en Photoshop, Lightroom o Camera Raw tiene un coste en términos de compatibilidad e integración de archivos y equipos de trabajo que no sé yo si se está valorando adecuadamente. Supone fracturar un poco más la relación entre los profesionales y aficionados de la industria de la fotografía y la imagen digital. Implica más incompatibilidades, más movidas cuando pasas archivos de un equipo a otro donde el software instalado no es el mismo, cuando entregas (o te entregan) archivos con metadatos «conflictivos», o incluso en la intimidad de tu propio catálogo, cuando saltas de una carpeta más antigua a una más reciente y te enfrentas a filosofías de trabajo incoherentes que en su día derivaron de otras tantas encarnaciones (versiones) de Lightroom/Camera Raw y entorpecen la sincronización de ajustes o la adopción de criterios globales que tengan una esperanza de vida ni que sea de un par de años. Y, dado que como ya he dicho esto implica un ACR 8.x, me temo que quienes adquieran nuevas cámaras en un futuro próximo, tendrán forzosamente que pasar por caja para disponer de LR 5 si quieren poder revelar sus raw, o bien recurrir a DNG converter, un programa que la mayoría no sabe ni que existe y mucho menos para qué sirve.

DNG Converter. Lo que muchos nunca supieron que siempre necesitaron.

A mí, sinceramente, este caos me viene de maravilla. Yo me dedico a resolver este tipo de follones, y cada vez me encuentro más con que el asesoramiento que presto está más encaminado a conseguir, simple y llanamente, que a la gente no le dé un ataque de nervios cuando intenta averiguar qué versión de ACR necesita para su cámara, y por qué cuando LR envía un archivo a Photoshop, no se ven los cambios, o si este dng es un raw o es un jpg disfrazado de raw como lossy dng, o si los metadatos están en el catálogo, en un xmp, en ambos sitios a la vez o en ninguno (esto ya casi es física cuántica). Saber usar las máscaras de Photoshop o aclararse con el pincel de ajuste de Lightroom/ACR empieza a antojársele secundario a la gente, porque para llegar ahí, hay que abrirse paso antes a través de una auténtica jungla de versiones, formatos y cuadros de actualización de catálogo o conversión a DNG compatible con Camera Raw nosequé.

Supongo que ya intuiréis que todo este rollo previo va dirigido a responder la siguiente pregunta: ¿realmente vale la pena sacar ya Lightroom 5, aunque sea beta? Es más, ¿de verdad tiene que ser tan complicado pasar un archivo raw al ordenador, revelarlo en Lightroom y retocarlo en Photoshop sin que las alineaciones astrales adobitas den al traste con nuestras intenciones?

Pausa valorativa para que cada cual dé su propia respuesta.

El filtro radial en acción. La verdad es que me gusta, no vamos a engañarnos.

¿Ya? Pues os doy mi opinión: yo creo que la respuesta a ambas preguntas es un «no«. Encuentro que es algo pronto para una versión 5, y nos están complicando la vida un poco más de la cuenta como mínimo. Lightroom 5 beta tiene características muy interesantes y que para nada son caprichosas, están muy bien elegidas y atienden necesidades reales. Pero son necesidades que, en su mayoría, ya tenían una solución antes. El filtro radial no es tan distinto de un «brochazo gordo» del pincel de ajuste. La visualización de manchas se podía hacer, más o menos, con la vista de umbral de la máscara del panel detalle. Las previsualizaciones inteligentes las veo una buena idea, pero tampoco imprescindibles y menos con lo barato que está el almacenamiento. Las mejoras del módulo Libro son muy tímidas y siguen sin permitir el diseño de plantillas desde cero, igual que el módulo Proyección mejora al permitir incluir vídeos, pero sigue sin permitir la creación de efectos de zoom o panning con las imágenes. Disponer por fin de pantalla completa «real» es fantástico, pero que hayamos tenido que esperar a la versión cinco para algo tan elemental, se hace difícil de entender. El módulo Web no ha tenido tanta suerte y sigue criando telarañas, sin permitirnos crear un índice de galerías. Y en cuanto a las correcciones de perspectiva, son poco más que una automatización de unos controles que ya existían (aunque, ciertamente, no es lo mismo). Quizá las mejoras del clonado sean lo más destacable, aunque miedo me da el impacto en el rendimiento que tendrán, aparte de que quien disponga de Photoshop, supongo que seguirá recurriendo a este programa para tareas de esta clase: clonar con Lightroom es casi una broma comparado con la plétora de opciones que nos ofrece Photoshop para esta clase de tareas.

¡¡Por favor, que nadie interprete lo anterior como un desprecio a estas novedades!! Va a ser comodísimo poder usar el filtro radial y, además, regular la dureza de la elipse a posteriori o desplazarla, cosa que no se puede hacer con el pincel de ajuste. Las vistas previas inteligentes pueden ser un salvavidas en más de un caso, sobre todo si extraviamos el «master» de la imagen. Las nuevas opciones de clonado, con todas sus limitaciones, van a simplificarnos la vida un montón (infinidad de viajes a Photoshop para miniclonados que nos vamos a ahorrar, así como los tiffs intermedios creados, que triplican el tamaño del raw original y que también evitaremos). Igualmente, las nuevas guías y cuadrículas, combinadas con las mejoras en correcciones geométricas, pueden ahorrarnos el paso por Photoshop y los tiffs gargantúicos.

Éramos pocos y parieron las Correcciones de lente.

Pero, qué queréis que os diga: habría preferido que Lightroom 5 hubiese llegado después del verano como más pronto, y que incluyese más mejoras. Entendería estas prisas en el caso de Photoshop, que es el que lleva la carga más pesada en cuanto a innovación: si Lightroom no «da» para hacer algo, ahí está Photoshop para tomar el guante. Profesionalmente, Photoshop es la auténtica punta de lanza con la que abrirse paso en la voraz y perfeccionista industria de la imagen digital y el diseño. Es el estándar de facto, es la herramienta que define lo que se puede hacer y lo que no se puede hacer (3D, vectores y tipografía al margen). Con todo esto vengo a decir, si me permitís la simplificación, que Lightroom apenas maquilla, peina y ordena: el que debería estar estresado con nuevas versiones si acaso sería Photoshop, pero más bien parece que sea Lightroom. Y creo que esto no debería ser así: creo que en Lightroom debería primar la fotografía en sentido amplio por encima de todo lo demás, y esto exige que nos dejen vivir un poquito más tranquilos. Necesitaría más espacio para explicar qué quiero decir con esto, y en todo caso solo sería mi opinión, mi interpretación personal del sentido y vocación que tiene o debería tener un determinado programa. Pero digamos que, comparado con Photoshop, no encuentro del todo lógico que LR, un programa mucho menos sofisticado (no deja de ser un Camera Raw emperifollado al que le han metido una base de datos con calzador y 7 módulos de los que 5 son de adorno), se haya cargado Windows XP con su versión 4, y ahora también haya fulminado Windows Vista con su versión 5 beta, dejando Windows 7 como lo más «anticuado» con lo que puede funcionar el programa, cuando incluso Photoshop CS6, una aplicación mucho más compleja, sigue manteniendo la compatibilidad con XP (de sistemas mac no hablo porque no entiendo). Eso por no hablar de que los requisitos mínimos de Lightroom exigen el doble de memoria que Photoshop. Y un dato curioso: Photoshop le saca más de 16 años de ventaja a Lightroom, y sin embargo, ya solo están a un dígito de diferencia en número de versión. La numeración de las versiones no tiene, por supuesto, un valor tecnológico per se. Además, estoy haciendo algo de trampa porque CS6 es, en realidad, la versión 13. Pero aun así, creo que el dato sigue teniendo significado, de hecho quizá es que pretenden igualar las cifras de versión para que avancen parejas. Cosas más raras se les han ocurrido a los de marketing.

Sea como sea, Lightroom 5 ya está en camino y, discusiones al margen sobre lo oportuno o no del salto de versión, lo cierto es que en lo referente a las mejoras, al menos no han metido la pata, que ya es mucho en los tiempos que corren. Siempre habrá quien se queje de algún cambio, pues cada cual tiene su forma de trabajar y no siempre llueve a gusto de todos. Pero, en general, es evidente que Adobe no es Adobe por casualidad, saben lo que se hacen y de momento van a seguir haciéndolo. Cobrando licencias, sí, pero también desarrollando un software que, con sus aciertos y defectos, se ha convertido en la referencia. En lo mejor que hay, si queréis mi opinión.


Nota final: Aunque lo he repetido varias veces a lo largo del texto, quiero volver a dejar claro que lo anterior es solo mi punto de vista, mi opinión, y que yo mismo podría rebatirme algunas de las cosas que he dicho, porque al final, como siempre, nada es totalmente blanco o negro.
Igualmente disculpadme si me he equivocado en algún dato, aunque creo que lo importante son las ideas de fondo y el mero hecho de invitar a la reflexión sobre este tema, es decir, llevar la atención al debate y no tanto a las conclusiones, que como acabo de decir, son siempre subjetivas.
Por último, dejar claro que no soy programador, no estoy metido en Adobe y, como la mayoría de nosotros, opino «de oídas» y por mi experiencia. Que no es poco, desde luego, pero que me podría llevar a conclusiones o críticas injustas por desinformadas. Por eso siempre intento hacer las críticas desde el respeto y la sinceridad, pero en este caso, tratándose de Lightroom y Photoshop, también lo hago desde la admiración: de otro modo, este blog ni siquiera existiría, o estaría dedicado al Digital Photo Professional …no, no, un momento: ya lo he dicho bien, no existiría xD

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