Icono del sitio Carlos A. Oliveras

DNG: Posibles desventajas

Tras la entrada anterior, en la que vimos los puntos potencialmente más interesantes del DNG, vamos ahora a repasar qué pegas o inconvenientes podría suponernos el uso de este formato. Igual que con las ventajas, seguro que en este caso me dejo algunos «contras», y que incluyo más de uno que a mucha gente le traerá sin cuidado, pero de nuevo, solo intento aportar datos que finalmente nos permitan componernos el «cuadro» completo. Empecemos pues con aquellas cosas que podrían restarle atractivo al «negativo digital» de Adobe.

• Desconfianza

Sé que no es un argumento muy técnico, pero la verdad es que la desconfianza es el argumento que más pesa en contra del formato DNG. El desconocimiento de este formato genera dudas y confusión: mucha gente teme que el DNG le fastidie los raw al instante, o peor aún, que parezca que todo ha ido bien en la conversión, para descubrir semanas más tarde que se produjo algún estropicio durante este proceso. De hecho, ¿quién nos garantiza que DNG no son las siglas de «Destrucción de Negativos Generalizada«?

Bajo las siglas DNG podrían ocultarse incontables peligros.

Se trata de preocupaciones muy lógicas: son nuestras queridas fotos, y con eso no se juega. En realidad, deberíamos estar tranquilos, ya que el DNG en sí es un proyecto serio, no una cosa experimental o un invento del TBO. Pero por mucho que yo (o quien sea) diga que no supone un riesgo, está claro que siempre habrá más peligro si hacemos «algo» (en este caso, pasar a DNG) que si dejamos los raw «tal cual» salen de la cámara en .CR2, .NEF, .ORF o lo que sea. Yo soy un firme defensor de esa máxima tan sabia que reza «si funciona, no lo toques«, por no mencionar que tengo sobradamente comprobada la tendencia al caos del universo. Empiezas intentando convertir un raw a DNG, y acabas teniendo que formatear el disco duro y desparasitar el dormitorio. Pero en fin, esto ya entra dentro de la problemática cotidiana de la condición humana en general, y de la informática en particular. Yo solo puedo decir que confío en el DNG, pero que las leyes de Murphy existen por algún motivo.

• Tiempo necesario para convertir a DNG

Pasando a desventajas un poco más concretas, una evidente es el tiempo necesario para convertir a DNG. Como ya dije, más adelante veremos que hay varias formas de hacerlo, pero ninguna es instantánea. Por ejemplo, una opción es convertir a DNG en el momento de importar a Lightroom. Cuantas más fotos, más tarda la cosa, como es normal, y es un tiempo que se suma al que ya tarda la importación en copiar los archivos y generar las vistas previas.

El tiempo necesario para la conversión a DNG podría compensarnos a largo plazo… o quizá no.

• Adiós al software del fabricante

Al pasar del formato raw exclusivo de un fabricante (CR2, NEF…), al formato DNG, ya no podremos abrir el archivo resultante con el software que trae la cámara en un CD, o que se descarga vía Internet. En principio, esto no debería ser un gran problema: si estamos optando por el formato DNG será porque no tenemos intención de «atarnos» a esos programas exclusivos de cada marca de cámaras. Pero cuando sabes que no hay marcha atrás, te lo piensas, ya que por limitado que sea el software del fabricante, suele tener la ventaja de que reconoce ajustes de la cámara (como el punto de enfoque usado, el estilo de imagen y cosas así) que los reveladores «independientes» no reconocen.

De todos modos, aprovecho para comentar que existe la posibilidad de crear una especie de DNG «embarazado» que guarda dentro de sí el raw original para que podamos extraerlo si en algún momento fuera necesario, pero entonces el archivo ocupará casi el doble – esta opción solo sería apta para casos donde necesitemos desesperadamente alguna de las ventajas del DNG, pero a la vez estemos obligados a preservar el raw en su formato «nativo» original (esto puede tener sentido por cuestiones legales en algunos casos, como en la medicina o investigación forense, pero no es lo habitual).

• Adiós (potencialmente) a algunos metadatos del fabricante

En principio, los metadatos específicos de la marca y el modelo se conservarán en un apartado específico de metadatos «privados» dentro del DNG, aunque otros programas no vayan a usarlos. Sin embargo, a lo largo de la historia del DNG, esto ha experimentado cambios, y creo que actualmente, depende de la marca y modelo concretos. El problema es que algunos fabricantes no solo no documentan el formato de sus archivos, sino que ocultan e incluso encriptan deliberadamente ciertos datos. Esto es algo que ha ocurrido y que seguirá ocurriendo, así que es complicado garantizar que esta información se conserve correctamente al 100% en el DNG. Esto no debería tener ninguna repercusión práctica, pues si estamos convirtiendo a DNG, se da por hecho que ya nos hemos despedido del software del fabricante (que es el que leería estos metadatos «secretos»). Pero no está de más tener presente que, a veces, los fabricantes sí que son un poco puñeteros.

Algunas cámaras ocultan oscuros secretos en sus datos exif…

• Adiós a los .xmp

Dije antes que la no generación de archivos xmp era una ventaja de los DNG, pero para algunos usuarios, podría ser un inconveniente. Ver un xmp en una carpeta significa que el archivo correspondiente ha pasado por Camera Raw, cosa que a veces nos ayuda a situarnos visualmente cuando buscamos algo en las carpetas del disco duro. Es verdad que en Bridge podemos saber esto mismo gracias a un icono que aparece en el archivo, pero no todos usamos Bridge. Por otro lado, aunque no es complicado exportar ajustes o sincronizarlos entre archivos, hay quien encuentra más directo copiar/renombrar xmp‘s para llevar a cabo potajes diversos. En definitiva, quien se sienta cómodo con los xmp flotando por ahí, quizá piense que esta característica de los DNG no es una ventaja sino más bien lo contrario.

• Adiós a las extensiones de archivo originales

También dije que esto de igualar todos los formatos a una misma extensión de archivo era tope guay, y que nos permitiría cantar en corros con flores en el pelo, y todo eso. Pero en realidad, podría no ser tan guay. Me explico: actualmente, tengo archivos de distintas cámaras, principalmente Canon y Sony, o sea, archivos .CR2 y archivos .ARW. Cuando empecé a convertir mis raw a DNG de forma generalizada, me di cuenta de que, inconscientemente, yo antes me guiaba por la extensión del archivo para saber rápidamente a qué cámara pertenecía y, con esa pista, «situarme» mentalmente mejor para reconocer alguna sesión de fotos. Igualmente, en los raros casos en que he manejado algún .NEF, .ORF o incluso un .DNG nativo de algunas Leica, la extensión delataba al instante el origen de esas fotos solo con fijarme en esos 3 caracteres. Al convertirse todo en una masa homogénea de DNG‘s, perdí esta capacidad de discernimiento instantáneo. Tampoco pasa nada, pero yo no era consciente de estarme fijando tanto en este detalle (la extensión de los archivos) hasta que lo eché en falta, así que lo comento por si le pasa a alguien más.
(Aclaración para evitar confusiones: esto no significa que no podamos distinguir de qué cámara procede cada archivo – los datos EXIF de fabricante, modelo, etc. se conservan íntegramente. Solo me refiero a que ya no se puede ver la extensión original en el espacio alargado que aparece sobre la tira de diapositivas y que contiene la carpeta, el nombre del archivo actualmente seleccionado y la cantidad de archivos seleccionados.)

• El riesgo del sRAW y similares

Existe el precedente de que, en algunos casos, la conversión a DNG ha creado archivos que solo se podían abrir en otra aplicación si esa otra aplicación era compatible con el formato raw exclusivo del cual procedía el DNG, lo cual deja casi sin sentido la razón de convertir a DNG. Según Adobe, esto es culpa de una mala implementación del formato DNG por parte de la aplicación que lee el archivo. A mí no me ha pasado y, en todo caso, esto es algo que no sé si aún ocurre hoy en día.
También he leído recientemente alguna historia acerca de gente que ha convertido a DNG formatos raw que tienen alguna peculiaridad, como los sRAW de Canon, que son más bien un pseudo-raw, o bien raws generados por cámaras con tecnologías de captación de imagen distintas al típico sistema consistente en colocar una matriz de filtros delante del sensor. No obstante, no es algo que yo haya experimentado personalmente, y lo que he leído al respecto es un tanto confuso. Hasta donde yo sé, el problema que nos podemos encontrar no es tanto que el raw se fastidie, sino que luego solo podamos leerlo con Camera Raw/Lightroom, y no con el software de otros desarrolladores que supuestamente se hayan adherido al estándar DNG, o simplemente queel archivo resultante ocupe mucho más que el original. Creo que son casos un tanto puntuales, incluso me atrevería a decir que «raros», pero lo comento para que antes de convertir un montón de raws de distintas cámaras a DNG, dediquemos unos minutos a comprobar modelo por modelo que no ocurre nada extraño y que el archivo resultante cumple nuestras expectativas.

Si el archivo incluye algún tipo de demosaicing precocinado, puede que no sea tan «raw» como creemos.

Mi experiencia/opinión

Supongo que quien lea esto se preguntará, ni que sea por curiosidad, cuál son mis impresiones al respecto, así que permitidme comentar brevemente mi experiencia con el DNG: de entrada, hace años, no entendía muy bien qué era, y por desconfianza, preferí no meterme en follones. Luego fui descubriendo sus ventajas, pero tampoco me animé a adoptarlo porque me parecía una lata perder el tiempo en la conversión a DNG cada vez que venía de hacer fotos y quería ponerme a trabajar con mis archivos lo antes posible. Además, si venía con muchas fotos en la tarjeta, igual luego acababa conservando solo la mitad, con lo que el 50% del tiempo dedicado a esta conversión no servía de nada (convertía archivos que luego descartaba). Así que dejaba la conversión para más tarde, cuando ya fuese a «archivar» la carpeta o sesión. Y ya se sabe lo que pasa: por la calle del «ya voy» se va a la casa del «nunca». O sea, que luego me olvidaba de convertir a DNG, o lo dejaba estar por pereza.

Por otro lado, dado que los últimos años me he dedicado esporádicamente a temas de formación relacionados con fotografía digital, además de mantener esta web photoshopera, me ha interesado conservar los raw en sus formatos originales por si tenía que hacer alguna comprobación o experimento con el programa del fabricante correspondiente. Aunque también debo decir que a la hora de la verdad, se cuentan con los dedos de una mano las veces que he tenido que hacer esto en los últimos dos o tres años.

En definitiva, me parece que el DNG vale bastante la pena, pero sea por el motivo que sea, yo apenas lo he usado. Sin embargo, sí que estoy usando mucho últimamente la variante de DNG con pérdida de la que hablaré al final de esta serie. Pero antes de llegar a eso, veremos -en la próxima entrada- las principales opciones de que disponemos para convertir a DNG.

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