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Cámaras bridge o «superzoom»: Algunos recursos para comparar la calidad de imagen de distintas cámaras

Como decía al final de la entrada anterior, mi interés se acabó centrando en dos modelos: la Canon Powershot SX50 HS y la Panasonic Lumix DMC-FZ200. Por supuesto, hay más opciones en el mercado – de hecho, inicialmente también estudié con entusiasmo la Fujifilm FinePix HS50 EXR, que posee un sensor ligeramente mayor y un 24 mm – 1000 mm (f/2.8-f/5.6), pero cuya calidad me pareció inferior a lo esperado en las muestras que vi, así que la descarté – quizá sus 16 megapíxeles son demasiados para mantener una calidad razonable. Así que, por preferencias personales y por los motivos que expondré a continuación, reduje mi elección al dúo Canon/Panasonic.

Canon Powershot SX50 HS vs Panasonic Lumix DMC-FZ200

La Canon me llamó la atención por dos motivos: por un lado casi todo mi equipo fotográfico ha sido siempre de esta marca, y, concretamente, las 2 bridges anteriores pertenecían a la misma serie que la Canon SX50, así que ya estoy muy familiarizado con su funcionamiento y menús. Por otro lado, este modelo ofrece un deslumbrante rango focal equivalente de 24 mm-1200 mm (zoom 50x), el mayor en una bridge hasta hace poco.

La Panasonic, en cambio, posee unos valores más comedidos: su óptica equivale a un 25 mm- 600 mm (zoom 24x). Visto así, uno diría que no hay mucho más que hablar, pues 50x es el doble de 24x. Sin embargo, no deberíamos descartarla tan rápido. Hay dos importantes matices que hacer al respecto de esta característica, y que me llevaron a tener muy en cuenta este modelo:

1) La diferencia en la focal máxima (600 mm respecto a 1200 mm) no es tan exagerada como pueda parecer. Para ahorrarme explicaciones técnicas redichas, intentaré explicarlo con un ejemplo: pasar de 18 milímetros a 28 milímetros (un aumento de 10 milímetros) varía muy notablemente el encuadre (percibimos una clara diferencia en el ángulo de visión abarcado), mientras que al pasar, por ejemplo, de 1000 milímetros a 1010 milímetros (el mismo incremento de 10 milímetros) el efecto de este aumento es apenas perceptible. Por tanto, las diferencias de distancia focal de los extremos angular y teleobjetivo de dos ópticas no deben valorarse en términos absolutos: no es lo mismo un milímetro más en un extremo que en el otro. Así que la diferencia de 600 mm a 1200 mm, aún siendo desde luego notable, no es realmente tan exagerada como podría parecer. Podéis comprobarlo mediante este simulador de distancias focales. Ya en la propia escala se aprecia cómo a medida que aumentan los valores, el salto en la escala horizontal es cada vez mayor para que se note la diferencia. Aunque es menos interactivo, también podéis consultar este artículo con ejemplos de la web Juza Photo.

El comparador de distancias focales de la página de Canon.

2) Y en segundo lugar, lo más relevante: la óptica de la Canon Powershot SX50 HS es un f/3.4-f/6.5. O sea, a 1200 mm, cuando vamos a necesitar toda la luz posible para tirar con una velocidad de obturación suficiente, nos encontramos con un diafragma tirando a cerradito que no va a colaborar mucho en nuestra misión de evitar las fotos movidas. La cámara lleva estabilizador de imagen óptico, claro, pero para milagros hay que irse a Lourdes. De acuerdo, y la óptica de la Panasonic Lumix FZ200, ¿qué tal? Pues atención, amigos, porque es un f/2.8. No, no me he olvidado el segundo dato. ¡Es un f/2.8 desde 25 mm hasta los 600 mm! Incluso en una cámara de estas características, me parece todo un logro.

No obstante, aunque creo que ambas cámaras habían bajado bastante de precio respecto a sus precios de salida, seguían siendo relativamente carillas. La Panasonic, más cara, se podía encontrar por unos 430 €, mientras que la Canon estaba por unos 380 € (depende de la web y del momento en que se consulte). Por tanto, el f/2.8 de la Panasonic venía con un sobreprecio de unos 50 € extra (y 600 mm menos). Pero precio aparte, y suponiendo que pudiera permitirme una de ellas, ¿debería sucumbir a ese zoom astronómico de la SX50 y a mi amor por todo lo canonista, o rendirme ante la casi erótica idea de mantener un f/2.8 a 600 mm de focal en la Panasonic?

Este es el tamaño que tiene un objetivo 600 mm f/4 montado en una cámara réflex de formato completo. Cuesta casi 10.000 €. Claro, los 600 mm de la Panasonic son «de pega»… pero a poco que dé el «pego», es como para pensárselo: es apenas una fracción del peso, tamaño y coste. Y encima, f/2.8.
[Fuente: The Digital Picture]
Evidentemente, ya me había leído la lista de características técnicas, y había tratado de hacerme una idea de la ergonomía y distribución de controles de cada máquina, así que me faltaba lo más importante, o al menos una de las cosas más importantes: la calidad de imagen. Tras leer todo lo que pude sobre estas cámaras, y ver muestras de ambas, llegué a la conclusión de que la calidad parecía muy similar. No sé, quizá la Canon tenía menos ruido en ISOs altos, o al menos lo reducía mejor en los jpg, pero no me hagáis mucho caso. Además, como ya he dicho, las dos ofrecen 12 megapíxeles, con lo que la comparación era directa (cuando las imágenes tienen tamaños diferentes, es un poco más complicado – o comparas tal cual a ojo, lo cual resulta engañoso, o tienes que reducir la foto más grande al tamaño de la más pequeña, con lo cual se ven alterados los niveles de ruido y detalle, y varía la percepción del enfoque o blandura de la foto (especialmente en función del algoritmo de reducción que elijamos).

Comparando que es gerundio

Ya que hablo de comparaciones, os ruego que me permitáis que me desvíe un poco del tema principal a continuación, y que aproveche parte de esta entrada para recomendar algunas webs que vienen bastante bien para llevar a cabo este tipo de comprobaciones durante nuestras investigaciones online – no solo para bridges sino para cámaras y ópticas en general. Desde luego, por más fácil que nos lo pongan proporcionándonos imágenes de muestra, siempre es una tarea tediosa ponerse a escrutar píxeles – uno prefiere que alguien le diga «esta es mejor» o «aquella es mejor», y ahorrarse este paso.  Lo sé, lo sé: os lo digo yo, que soy muy gandul. Pero creo que vale la pena hacer un pequeño esfuerzo, es más: en función del grado de frikismo de cada cual, es posible que disfrutemos casi tanto de la investigación previa como de la compra. A continuación detallo varios recursos que nos pueden ser de gran utilidad en esta tarea:

1) La mejor herramienta de comparación de las que conozco es esta: Studio Shot Comparison de dpreview.com. Se trata de una especie de «bodegón» compuesto por una serie de elementos que ayudan a determinar qué tal capta la cámara el detalle fino, los contornos, contrastes, colores, patrones diversos, etc., así como su capacidad para resolver detalle a lo largo y ancho de la imagen, hasta las esquinas. Solo tenemos que elegir en el menú desplegable una cámara principal de referencia (cuya imagen ocupará el cuadro grande y el primer cuadro pequeño) y luego ir seleccionando en los otros cuadros hasta un máximo de otras 3 cámaras con las que comparar. A continuación, podemos hacer clic en la imagen principal para mostrar distintas partes de la imagen del test, así como variar el ISO o elegir entre jpg/raw. Una vez tengamos la vista deseada, podemos incluso compartir el enlace con otras personas, por ejemplo, aquí podemos ver la comparación entre la Canon y la Panasonic antes mencionadas. También podemos descargar los correspondientes archivos jpg/raw.

Evidentemente, es necesario que las cámaras que queremos comparar figuren en la base de datos de dpreview (es decir, que hayan pasado por sus manos y las hayan sometido a esta «batería» de pruebas a distintos ISOS, en jpg y raw). Por otro lado, en el caso de cámaras réflex, cabe pensar que el resultado también estará influido por la óptica que hayan utilizado.

Aunque esta herramienta es fenomenal, ya se sabe que a veces unas cámaras salen mejor que otras según el lote de fabricación, que el fabricante es muy cuco y manda a los analistas cámaras escogidas con mimo de la línea de producción, y que, en definitiva, pueden pasar muchas cosas raras incluso dependiendo de la alineación astral del día que hicieron la prueba, así que yo no pondría todos los «huevos» de mi decisión en el cesto de dpreview, y utilizaría también alguno de los recursos que describo en los siguientes apartados.

El comparador de dpreview.com.

2) Otra herramienta muy similar: el «comparometer» de Imaging Resource. De nuevo, todo depende de que las cámaras que nos interesen figuren en sus bases de datos. En este caso, la comparación no es tan cómoda como en dpreview: hay que comparar las imágenes a ojímetro abriéndolas en el navegador o descargándolas. Además, no siempre coinciden exactamente las fotos de prueba disponibles para cada cámara (algunas tienen más variedad de otras). Pero en general, es cuestión de fijarse un poco para «emparejar» las fotos que nos interesa comparar. Vale la pena dedicarle unos minutos.

3) DXoMark ofrece comparaciones presuntamente super-científicas de sensores y de ópticas. Elegimos qué productos queremos comparar, le damos luego al botón «Compare» y nos los muestra. Lo bueno es que suele sintetizar las conclusiones en una tabla de «notas» bastante concisa. O sea, ya piensan por nosotros, y nos liberan capacidad mental que podemos emplear en ver la tele o criticar a los vecinos. Lo malo, que emplean una metodología un tanto peculiar, especialmente cuando se trata de homogeneizar las puntuaciones de cámaras de distintas resoluciones, y que a veces se observan resultados un poco extraños. Vamos, que lo de DXoMark me parece una opinión a tener en cuenta pero que debe ponerse en cuarentena tanto o más que cualquiera de las otras.

Ejemplo de resultados del comparador de sensores de DxOMark.

4) Ya que estamos, aprovecho para incluir aquí la herramienta de comparación de ópticas réflex de the-digital-picture.com que, para el caso, no sirve de nada (hablo de bridges, no de réflex), pero así dejo juntitos todos los enlaces relacionados. Estas son las comparaciones disponibles en esta página: calidad de imagen, viñeteo, reflejos, distorsión, características y medidas y aspecto del producto.

5) Una vez nos hayamos hecho una idea mediante herramientas de comparación como las anteriores, vale la pena dedicarse a descargar muestras a tamaño completo (a ser posible, sin procesar o con el mínimo retoque) de cada cámara, y echarles un vistazo. Yo suelo crear una carpeta para cada cámara u óptica que quiero analizar, y las voy guardando ahí. Podemos buscar en google el nombre de la cámara y «samples» («muestras» en inglés) para tratar de localizar fotos de ejemplo. Otra opción es ir a dpreview.com y averiguar si han hecho un análisis (review) de la cámara que nos interesa, o algún artículo de primeras impresiones, ya que en tal caso incluyen una galería de fotos variadas donde a menudo fotografían los mismos lugares y edificios (aunque no en las mismas condiciones de luz, claro), y permiten descargar las imágenes a tamaño completo. Otro recurso que puede sernos útil es la web pixel-peeper.com, que básicamente se «nutre» de fotos de flickr, con lo que a menudo encontraremos enlaces que no chutan, imágenes reducidas en tamaño o procesadas tan agresivamente que son inútiles para cualquier comparación, pero también imágenes válidas para nuestros fines. En todo caso, este quinto método de comparación no pretende ser algo «riguroso»: la idea es empaparse de fotos de cada cámara, ir cogiendo un poco el «feeling» del nivel de detalle, color, etc. que da ese modelo, y luego ver si al observar las fotos de la otra cámara, óptica o lo que sea, uno percibe una sensación de mejora o no.

Nota: Hay otra web de comparaciones llamada snapsort.com que no he incluido en la lista anterior porque no me parece tan recomendable – es un proceso totalmente automatizado que determina qué cámara es mejor a partir de las especificaciones (megapíxeles, precio, rango focal, etc.) de cada una. Viene a ser como un DxOMark en versión low-cost y con el piloto automático puesto. Sus comparaciones no dudan en mezclar churras con merinas y parece destinada a quienes solo quieren un dedo que les señale qué cámara es mejor, aunque sea basándose en criterios robóticos poco fiables. Pero bueno, ahí está para quien ande con la neurona en crisis y no quiera complicarse mucho la vida, o simplemente para ver las características de dos cámaras de un vistazo.

En resumen, que creo que lo ideal es tratar de combinar métodos lo más científicos y objetivos posible, con algunas imágenes «reales» que nos proporcionen información de forma más intuitiva, porque al fin y al cabo luego no vamos a pasarnos el día haciendo fotos de cartas de resolución o tarjetas color checker, sino que haremos fotos de cosas más normales.

Otra foto de mi antigua Canon SX10 IS. Tanta neura con el tema de la fidelidad en la reproducción del color, y luego nos da por hacer las fotos en blanco y negro. Ah, qué caprichosos llegamos a ser…

La decisión final: ¿zoom o luminosidad?

En el caso de la comparación que nos ocupa, entre la Canon y la Panasonic, en algunos casos me parecía ver diferencias favorables en un sentido u otro, pero como ya adelanté más arriba, realmente no percibía nada claro de forma significativa y sistemática a favor de una de las dos en particular. Así que, al final, me pareció una cuestión de escoger entre zoom o luminosidad, y me pesó más lo segundo que lo primero: ese f/2.8 es muy seductor y, al fin y al cabo, 600 mm ya es mucho zoom. Además, ¿de qué me serviría un telescopio de 1200 mm si con esa focal voy a tener que tirar a f/6.7? Solo para días de sol espatarrante, porque tirar de ISO con estas cámaras (para compensar la falta de luz y alcanzar una velocidad de obturación suficiente para tanto teleobjetivo) no suele ser muy aconsejable dadas las limitaciones de su pequeño sensor. Y si me compro una cámara de este tipo, no es para ir cargado con un trípode, sobra decirlo. Es más, incluso limitándome a 600 mm, la diferencia entre ambas cámaras era (según leí) de 2 pasos, pues la Canon cierra a f/5.6 en la distancia focal equivalente a esos 600 mm. Es decir, manteniendo una misma velocidad ISO, donde la Canon tiraría por ejemplo a 1/30 (foto movida casi seguro), con la Panasonic podría hacer la foto a 1/120 gracias a su f/2.8. Además, aunque en estas cámaras no hay mucho control real sobre la profundidad de campo, cuanto más luminosa sea la óptica (es decir, cuanto más bajo sea el valor de f que podemos usar), más posibilidades de conseguir enfoques selectivos, además de que teóricamente la precisión del sistema de autofocus es mayor en el extremo tele porque la cámara enfoca con el diafragma más abierto disponible. Por último, cabe pensar que cuanto más reducido el rango focal, mejor rendimiento dará (no es un criterio que en sí mismo garantice nada, pero en igualdad de condiciones, cabría esperar mejor calidad en una óptica de rango «corto», ya no digamos fija, que en un mega-todoterreno).

Finalmente y tras muchas dudas que prefiero obviar para no alargar esto, opté por hacerme con una Panasonic FZ200. En la siguiente entrada encontraréis mis impresiones sobre ella.

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