Icono del sitio Carlos A. Oliveras

¿Por qué clonar cuando podemos pintar? (Photoshop)

Si ha habido un vídeo con un título capcioso, incluso insidioso, es este: no caigáis en esta pregunta trampa, amigos, pues realmente la respuesta a «por qué clonar cuando podemos pintar» es simple: ¡porque es más fácil! Ahora bien, no siempre es más fácil. Hay casos donde emplear el tampón de clonar, el pincel corrector o el milagro auto-rellenador de turno es complicado porque no hay una textura de referencia lo bastante amplia, y terminamos haciendo tropecientos clics, con lo que al final obtenemos un resultado a medio camino entre el puntillismo y el test de Rorschach. Y eso no mola nada, claro: de hecho, es incompatible con nuestro sueño oculto de triunfar como grandes fotógrafos-retocadores.

Es en estos casos donde a más de uno le puede sorprender averiguar que es posible pintarse al óleo partes de una foto sin más, es decir, sacarlas de la nada simplemente pintando y simulando luego textura fotográfica. Es una técnica algo avanzada en el sentido de que concurren muchas cosas distintas: el uso de los distintos parámetros del pincel, selecciones, degradados, filtros de ruido/desenfoque, máscaras y mangoneos diversos. Pero a la vez, es algo muy simple, pues no se trata de ningún rollo raro a base de fusionar en modos esotéricos una versión invertida-intersectada del tercer canal a mano derecha según se sale de la paleta de trazados en Lab Color, y me llevo una. Se trata, simplemente, de pintar o rellenar. Eso sí, con cierto criterio.

El vídeo de hoy ha tenido que ser grabado con algo de prisa, de modo que no he podido meter mucha coña, pero mejor así porque creo que en este vídeo habrían distraído más de lo habitual. ¡La ventaja de producir contenido episódico de baja calidad (blip.tv dixit) es que puedo bajar el listón y nadie lo nota! ¡Yuju! ¡Bien!

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