Si quieres utilizar una versión «pirata» o «no oficial» de Photoshop o Lightroom (con el fin de usarlo sin pagar) y tienes problemas por ello, yo no puedo hacer nada.
Antes de entrar en los motivos (que yo creía obvios, pero que por lo visto no lo son tanto), quiero dejar muy claro que esto no tiene que ver con que yo pretenda «castigar» o «censurar» a quien use o pretenda usar versiones piratas. De hecho, si escribo esta entrada es precisamente porque mi respuesta a estas peticiones suele ser breve y un tanto seca, y no quiero que alguien piense que trato de ser desagradable expresamente con él por el hecho de usar (o querer usar) una versión pirata. A ver, que tampoco se me malinterprete: usar algo de pago sin pagar no es que sea lo más ejemplarizante y modélico, y parte de mi misión es convencer a la gente de que se suscriba a Creative Cloud porque creo, y lo digo sinceramente, que vale mucho la pena. Pero me refiero a que lo que haga cada cual en su casa y con su ordenador es asunto suyo. Sus motivos tendrá y no me compete a mí juzgarlos, de hecho me da fatiga solo de pensarlo.
Sin embargo, tema muy distinto es que alguien dé por hecho que yo estoy aquí para ayudarles a cometer actos ilegales y de paso, perjudicar a una empresa legalmente constituida, sea Adobe u otra. Parece ser que algunas personas creen que el pirateo de software está incluido en la temática de Photoshopeando, o que yo soy un delincuente. Pensad que una cosa es usar un programa sin pagar en la intimidad de tu hogar (como ya he dicho, cada cual sabrá lo que hace), pero utilizar un blog o canal de YouTube para distribuir esta clase de información públicamente es delito en la mayoría de países.
Pero como digo, parece que a otra gente le cuesta ponerse en mi lugar, así que tendré que explicar los dos motivos fundamentales por los que no puedo prestar esta ayuda:
• Por un lado, si yo me dedicase de forma generalizada y pública a explicar a la gente cómo usar gratis Photoshop y Lightroom (cómo saltarse las protecciones, activar funciones, etc. sin pagar un duro) sería poco coherente con mi aprecio por estos programas: no estaría ayudando precisamente a que compañías como Adobe puedan seguir desarrollando y mejorando esas aplicaciones. Es más, de hecho estaría provocando -indirectamente- que mi propia suscripción se acabase encareciendo. Aparte, claro, de los problemas legales ya mencionados, que comportarían desde el cierre del canal de youtube y hosting, hasta la denuncia en los juzgados.
• Pero incluso dejando al margen todo presunto sentido moral/legal, hay una razón aún más simple: la temática de la web y el canal de YouTube es el uso de Photoshop y Lightroom para fotografía digital. Técnicas, trucos, funciones de estos programas, etc. Los temas puramente informáticos (problemas de instalación o hardware compatible) son complejos y ya empiezan a escaparse de la temática que yo cubro, pero cuando además se trata de fallos causados por usar versiones que no son «oficiales», yo no puedo hacer nada. No sé cómo saltarme protecciones, ni cómo evitar que algo falle por culpa de haber metido mano ahí, ni cómo activar cosas que no funcionan por tener el programa con parche y pata de palo, igual que soy incapaz de generar números de serie o sacar licencias (gratuitas) de la nada. El crack lo ha hecho otro y si no funciona, el que lo ha hecho sabrá por qué, pero yo no. Todo esto por no hablar del inmenso riesgo de que se te meta un virus en el ordenador – a fecha de hoy, hay una industria muy provechosa detrás de los parches y cracks (robo de datos, «minería» de criptomonedas, coordinación de ataques informáticos…). Lo único que yo conozco son las descargas oficiales, y esas están en la página de Adobe. Todo lo demás son cosas que no tienen nada que ver con retocar fotografías. Es como ir a una página donde publican críticas de películas y pedirles que te expliquen cómo colarte en el cine: ya no es cuestión de que esté bien o mal, simplemente es que no tiene nada que ver una cosa con la otra.
El tema del software pirata a menudo provoca debates y opiniones enfrentadas, pero lo repetiré una vez más, esta entrada no tiene pretensiones morales. Es una explicación lo más práctica posible para que quede claro a qué me dedico y a qué no me dedico, de modo que la próxima vez que se repita este malentendido y alguien me saque el tema, pueda darle un enlace que le lleve aquí, con la esperanza de que entienda que está llamando a la puerta equivocada.
Dicho lo anterior, permitidme que aproveche esta oportunidad para decir que, si bien es cierto que antes Photoshop tenía un coste difícil de asumir para un simple aficionado, con el precio de la suscripción actual del «Plan de fotografía«, la cosa ha cambiado mucho y vale la pena planteárselo si se hace un uso habitual de estos programas. Son 12,29 € al mes (al menos en España) por un paquete tan completo como Photoshop, Lightroom Classic, Lightroom y otros extras como Adobe Fonts. Y si ni para eso llega, recordad que existe Affinity Photo, una alternativa muy similar a Photoshop, por un precio único de unos 55 €. Al margen de consideraciones éticas (ya he dicho que no es ese el tema), creo que aquí reluce una cuestión puramente práctica: suscribirse o comprar legalmente el software es hoy en día una forma relativamente asequible de quitarse de encima un montón de dolores de cabeza con estos temas, pero hay quien va tan a piñón fijo, que ni siquiera se lo plantea. Vale la pena detenerse un momento y al menos considerarlo.
En todo caso, gracias por la comprensión de todos.
