[dropcap]R[/dropcap]esulta que hace poco me vi en una situación que por suerte no se da con frecuencia, pero que es típica: datos que se van a tomar por saco en una tarjeta de memoria por causas desconocidas. En este caso reciente del que hablo, el ordenador primero no reconocía la tarjeta (una microSD), pero tras mucho insistir, me la acabó mostrando… ¡vacía! ¿¿¿Cómorrrr??? ¡Una tarjeta de memoria amnésica! El colmo.
Probé con 3 lectores distintos en 2 ordenadores, pero todo con el mismo resultado, la tarjeta aparecía vacía. También probé a conectar el lector microSD a mi móvil Android, usando un cable USB OTG, pero no sirvió de nada y además me arrepentí al momento, ya que esto provocó que el dichoso Android créase la típica carpeta «lost.dir» que tanto le gusta meter en todas partes (parecido a lo que hacen los mac creando esos archivos con un punto delante, dentro de una carpeta llamada «_MACOSX«). Normalmente esto de crear carpetas o pequeños archivos de caché son un incordio que no tiene mayores consecuencias, pero en estos casos podría tenerlas, ya que cuando estamos tratando de recuperar datos de una tarjeta, disco duro, memoria USB o lo que sea, es importantísimo no realizar absolutamente ninguna operación de escritura en dicho dispositivo o soporte. ¿Por qué? Pues porque así lo ordenan las Antiguas Escrituras. No, en serio: porque es posible que estemos arruinando por completo toda posibilidad de recuperación de los datos. Generalmente nos enfrentamos a dos tipos de escenario:
• Datos borrados: Al borrar algo, realmente no se elimina, sino que únicamente se informa al sistema de archivos que ese espacio está vacío (esto es más rápido que entretenerse en sobreescribirlo todo con ceros). Por tanto, los datos, o el 99,9% de ellos, siguen ahí. En caso de formatearse la tarjeta, suele ocurrir algo similar, aunque la cosa puede ser más complicada.
• Datos dañados o corruptos: Cuando la tarjeta contiene información pero no se reconoce o aparece como vacía, normalmente se debe a una operación de escritura que ha provocado algún error. En estas circunstancias, es bastante habitual que los datos en sí estén intactos, y que lo que se haya dañado (o contenga alguna incoherencia) sea el sistema de archivos de la tarjeta, es decir, la tabla o índice que organiza la información en archivos. Afortunadamente, igual que podemos rehacer el índice de un libro, es frecuente que sea posible reconstruir esta «tabla», tras lo cual aflorarán gigas de información que antes no se reconocían.
En cualquiera de los dos casos, habrá que analizar detenidamente el contenido «crudo» de la tarjeta, y deducir qué bloques formaban archivos, de modo que cualquier información añadida a posteriori, escribiendo en la tarjeta/pendrive, introducirá más piezas en el puzzle y puede confundir al programa encargado de realizar este análisis. Para afrontar tan pesada tarea tenemos dos opciones: desayunar fuerte y recomponer los bytes con nuestras propias manos, o confiar esta delicada tarea a algún software especializado. Normalmente, lo ideal es una combinación de ambas cosas (aprovechar la excusa para desayunar fuerte, y luego recurrir a alguna aplicación).
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Hasta la fecha casi siempre había podido deshacer el entuerto con alguna utilidad sencilla tipo chkdsk, undelete o undelete+. Pero esta vez no fue así. Probé sin éxito otras opciones gratuitas o con periodo de prueba, como TestDisk (complicadísimo, me tuve que hacer un máster en el tema y no recuperé ni 1 byte), Recuva o Easeus Data Recovery (nefasto, no solo no recuperó nada, sino que el programa me aseguró que era imposible hacerlo). Ni os pongo los enlaces porque no quiero que perdáis el tiempo como hice yo.
Investigando, llegué al programa del que quiero hablar, ZAR (Zero Assumption Recovery). Lo localicé a través de «buenas críticas» de otros, pero a mí no me sonaba de nada. Es de pago, pero se puede usar gratuitamente si los datos a recuperar son imágenes o vídeos y están en un máximo de 4 subcarpetas (en mi caso, todos los archivos estaban dentro de la típica carpeta «DCIM«, así que no tuve problema en este aspecto). En caso contrario, hay que apoquinar la nada despreciable cifra de 60 dólares.
[alert type=»muted» class=»miniletra» close=»false» style=»border-radius: 4px; background-color: #eeeeee; border-color: #777777; color: #555555; border: 1px solid #999999;» close=»true» heading=»Formatos de imagen reconocidos»]A efectos de esta recuperación de imágenes que funciona gratuitamente, según la página web de ZAR el programa reconoce como imágenes los formatos GIF, JPEG, TIFF, CRW (Canon RAW data), MOV, AVI movie, WAV, CR2 (Canon CR2 RAW format), ORF (Olympus RAW format) y la mayoría de archivos de cámaras digitales. Los archivos CR2 se recuperan como TIFF, por lo que habrá que cambiarles la extensión posteriormente.[/alert]
El asunto es que el programa me funcionó de maravilla: fácil de usar, relativamente rápido (tardó menos de media hora, mientras que el TestDisk llegó a estar 4 horas y solo iba por el 4%) y lo más importante, ¡me recuperó TODA la información! Sinceramente, no soy experto en este programa, y es posible que haya otros mejores, pero si os veis en una situación de este tipo, quizá os valga la pena probarlo. Paso a describir muy por encima su funcionamiento.
1) Abrimos el programa. Muy recomendable, pues con el programa cerrado, ya no digamos con el ordenador apagado, la cosa se complica significativamente. Tras iniciar la aplicación, una ventanita nos recomendará desactivar el antivirus para que el análisis sea más rápido- no es imprescindible hacerlo, pero dado que los antivirus típicamente meten las narices en cada operación de acceso a datos, quizá ayude (yo no lo hice). Tras este aviso, aparecerá la pantalla principal del programa (clic para ampliar la imagen), donde pulsaremos sobre el botón «Image Recovery (Free)«, que como explica a la derecha de la ventana, permite recuperar imágenes de tarjetas o memorias USB.
2) Al pulsar dicho botón, aparecerá una lista de los discos duros, tarjetas, USB, etc. que detecte en el ordenador en ese momento. En este ejemplo, se ha elegido una memoria USB de 16 GB, pero la mecánica es la misma con tarjetas de memoria – luego hay que pulsar «Next» (siguiente).
3) Se iniciará un proceso de análisis del dispositivo en cuestión. A la derecha aparecen unas opciones que yo personalmente no he tocado para nada. Esta fase durará un buen rato durante el cual irán rellenándose los cuadraditos del «mapa» (cuando haya terminado, pulsaremos de nuevo «Next» en la esquina inferior derecha).
En este ejemplo, tras una primera pasada ha reconocido el sistema de archivos y los datos recuperables, e inicia un segundo análisis:
4) Cuando termine el proceso (en este caso creo que tardó algo menos de media hora), veremos una lista de archivos teóricamente recuperables. Podemos elegir cuáles queremos recuperar, o marcar el cuadro que he resaltado con el círculo rojo para marcarlos todos. Recordad que esta ventana se puede redimensionar estirando de la esquina inferior derecha, también resaltada. Una vez elegidos los archivos a recuperar, pulsad de nuevo en «Next» (nota: no le déis al botón «Save«, no es para guardar archivos sino solo para guardar el estado actual del proceso de recuperación y análisis).
5) Finalmente, le indicamos en qué ruta recuperar los archivos (por supuesto, NO en la misma tarjeta/memoria USB, sino en un dispositivo diferente), y hacemos clic en «Start copying selected files» (empezar a copiar archivos seleccionados).
Se iniciará la recuperación de archivos. Si somos un supervillano y tenemos un gato, este es el momento ideal para reír a carcajadas y acariciar al felino desde nuestra butaca de cuero:
Se abrirá el explorador de archivos y podremos comprobar el estado de los archivos recuperados. En este ejemplo, recuperé 5 archivos (de vídeo) al azar: 4 se recuperaron perfectamente y el quinto aparentemente también, aunque creo que estaba algo «pocho» (no podía hacer fast forward, o sea, adelantar).
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Realmente no es que lo anterior sea ninguna guía de uso ni nada parecido, simplemente es para que uno se haga una idea de cómo va el programa. Quien entienda el inglés, encontrará en la página web del programa un apartado de tutoriales donde explica cómo hacer «unformats» (recuperar un formateo) o recuperar particiones. Pero el proceso para recuperar vídeos/imágenes es muy simple como ya hemos visto: se trata de elegir qué hacer, con qué dispositivo, esperar un rato, y finalmente elegir qué archivos recuperar y dónde copiarlos. Repito también que sin duda habrá otras soluciones, pero a mí está me funcionó la mar de bien, así que comparto la experiencia por si a alguien le sirve. Siento no poder hacer recomendaciones en el caso de mac, aunque quien busque opciones, puede empezar probando alguno de estos programas que encontrará en softonic.
Por último, como anécdota, unos días después me volvió a pasar lo mismo: voy a leer la tarjetita, y empieza a hacer el tonto, como si no pudiera leerla (preludio de que, en cosa de un minuto o dos, me iba a aparecer vacía). Para resumir, tras algunas indagaciones, acabé descubriendo la causa: no era la tarjeta ni la cámara, sino el cable con el que conectaba el lector al ordenador. Estaba defectuoso, y al intentar leer los datos, la tarjeta se fastidiaba. Con un cable nuevo, el problema dejó de ocurrir. Ah, bendita informática. Tan caótica e imprevisible como el universo.

