[dropcap]P[/dropcap]ublico esta entrada para anunciar que voy a interrumpir la publicación de nuevos contenidos durante una temporada previsiblemente larga. Mis planes para 2015 eran justamente lo contrario: pretendía darle un empujón importante a este proyecto, pues ganas e ideas no me faltan. Pero desde hace cuatro años, hay algo que, además de estar inferfiriendo gravemente con mi vida en general, me está haciendo cada vez más complicado sacar la página adelante. Pensé que este asunto se resolvería durante la primera mitad de 2015, pero no está siendo así y de hecho empiezo a dudar que el tema llegue a solucionarse nunca, por lo que finalmente prefiero tomar esta decisión.
He dudado mucho acerca de la conveniencia de explicar cuál es ese problema, pues se trata de circunstancias que pertenecen a mi vida personal y que hasta ahora siempre había evitado mencionar. Pero por otro lado, se trata de un conflicto que afecta a mucha más gente y que merece ser denunciado públicamente. Finalmente, he optado por decir el qué, pero sin entrar en detalles: se trata de una situación causada por pisos turísticos que me han quitado la vida poco a poco hasta hacerme enfermar. Sugiero a quien desconozca el tema que investigue sobre Barcelona (ciudad donde vivo) y el conflicto de los llamados «pisos turísticos«. Por motivos que no puedo revelar, me veo obligado a callar mucho más de lo que cuento: esto es todo lo que puedo explicar aquí.
Además de abandonar la publicación de entradas de forma indefinida, también voy a dejar de contestar mensajes y comentarios tanto aquí, en la página, como en sus aledaños virtuales (youtube, facebook, emails, etc.), con efectos inmediatos. De hecho, posiblemente desactive los comentarios de aquí a un par de semanas, para no tener que estar pendiente de esto. Bueno, a lo mejor contesto algo en algún momento, tampoco es que me vaya a volatilizar del planeta (espero), pero yo personalmente voy a estar tan al margen como me sea posible de estos cibermundos. No tendría mucho sentido estar montando guardia delante de una persiana bajada.
No sé si esto es una despedida definitiva (no tomaré una decisión en firme hasta después del verano), pero por si lo fuera, dejadme agradeceros que me hayáis acompañado en este viaje, y que me hayáis concedido vuestra atención y afecto durante todo este tiempo. No sería capaz de explicaros lo mucho que ha significado para mí, igual que no soy capaz de explicar lo injusto y humillante de que tras superar importantes obstáculos en mi vida a causa de mi discapacidad, tenga que acabar perdiendo la salud que me queda, así como renunciar a mi pequeño proyecto (en el que tanto esfuerzo invertí con la esperanza de que algún día me ayudase a salir adelante), por la codicia de 4 especuladores asquerosos que actúan en connivencia con un Ayuntamiento corrupto e incompetente que se ha vendido la ciudad a un turismo salvaje sin límite ni barrera alguna.
GRACIAS, con mayúsculas, por vuestro apoyo, y un gran abrazo para todos.
Carlos

