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Cómo optimizar el rendimiento de Lightroom

[dropcap]¿[/dropcap]Cómo optimizar Lightroom? Os seré sincero: no se puede. Es decir, si hablamos de cosas que el usuario puede hacer para que Lightroom le saque más partido a nuestro equipo, corra más rápido y se arrastre menos, ya os digo de entrada que no hay mucho que hacer. Pero titulo esto así («Cómo optimizar Lightroom«) porque supongo que es la única forma de que la gente lo encuentre si busca información sobre el tema.

¿Y por qué va la gente a buscar información sobre esto? Pues porque el rendimiento de Lightroom, como ya he dicho algunas veces, no es precisamente para echar cohetes. En Photoshop Family (comunidad donde los usuarios podemos informar de problemas relacionados con software de Adobe), los temas que lideran la lista de quejas están relacionados con la lentitud de Lightroom desde hace años. Así que no es de extrañar que sean muchos los que vagan por Internet como almas en pena, buscando algún truco o secreto para que LR les vaya ni que sea un poco más ligerito. Y es que resulta como mínimo sospechoso que Photoshop haga cosas tan sofisticadas sin despeinarse, y a Lightroom le empiece a chirriar la junta de culata a la que usas 4 ajustes locales de lo más tonto en una misma foto. Tiene que haber algún ajuste oculto para que todo esto no pase, ¿no? Quizá alguna pantalla de ajustes secretos que bien podría ser como la siguiente:

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Sin embargo, lo cierto es que no existe tal pantalla. No hay solución mágica, simplemente Lightroom es así, con sus cosas buenas (que las tiene, y muchas) y sus cosas «no tan buenas». Quizá los problemas de rendimiento se deban al hecho de trabajar con ajustes no destructivos que se calculan sobre la marcha, o a una programación mal diseñada que se ha ido arrastrando de versión en versión. Vete tú a saber. La cosa es que mi entrada podría terminar aquí, pero supongo que algunos no se lo esperarían y quedarían en estado de shock o incluso catatónicos perdidos, así que profundizaré un poco en el tema explorando algunas opciones.

Memoria y disco duro

Dentro del apartado de cosas realistas que podemos hacer para agilizar el rendimiento, la primera sería rascarse el bolsillo y mejorar el equipo, concretamente la memoria y/o el disco duro:

Memoria: ¿Cuánta hace falta? Los requisitos mínimos del sistema dicen que Lightroom necesita al menos «2 GB de RAM (se recomienda 4 GB)«. Traducción: «Con 2 GB podrás abrirlo y quedarte mirando la pantalla; con 4 GB igual hasta puedes hacer algo«. Por tanto, si solo tenemos 2 GB, la prioridad sería aumentar esta cifra. Y si pretendemos trabajar con Photoshop a la vez, ya no digamos: 8 GB sería lo suyo, pero si fueran 16 GB, por fin podríamos vivir razonablemente tranquilos.

Memoria, divino tesoro. ¿O era «juventud»?

Disco duro: Aquí no se trata tanto de espacio libre, sino de lo rápido que sea el artefacto – un disco duro SSD (es decir, como una especie de «memoria», sin partes móviles ni platos dando vueltas) acelera mucho la lectura de archivos, pero sale bastante más caro que uno tradicional. Yo tengo la mayoría de fotos en un disco mecánico normal y corriente, pero las fotos más recientes, con las que estoy trabajando, las importo a un disco duro SSD y ahí se quedan hasta que acabo de trabajar con ellas y las «archivo» en un disco tradicional. El catálogo también es recomendable tenerlo en un disco SSD. Tampoco esperéis milagros con este cambio, pero sí que es cierto que con un disco de este tipo, ciertos «tirones» o momentos rollo «times goes by so slowly» pasan a la historia. Yo el año pasado me compré uno como este para complementar otro más antiguo que ya tenía, y me ha venido fenomenal:

Pienso que lo de poner más memoria sería prioritario si tenemos poca, ya que los atascos de disco duro (el típico jamacuco durante el cual el disco suena como una ametralladora con artritis) a menudo tienen realmente su causa en la falta de memoria, que obliga al sistema a tirar de disco duro para compensar esta carencia. Pero si os podéis permitir mejorar ambas cosas (más RAM y mejor disco), tanto mejor, claro.

Optimizar el catálogo

Lightroom nos ofrece una opción para realizar copias de seguridad periódicamente (cada día, cada semana, o mensualmente).  Esto se configura desde Edición>Ajustes del catálogo. La copia de seguridad en sí no tiene nada que ver con el rendimiento, pero la ventana para llevar a cabo esta operación incluye una casilla para optimizar el catálogo, que viene marcada por defecto:

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Optimizar el catálogo no obra milagros, de hecho nunca te dice si realmente ha hecho algo o no, pero luego por las noches duermes fenomenal sabiendo que tu catálogo no podría estar más optimizado. Así que es conveniente hacerlo de vez en cuando, ya que (teóricamente) pone firme la base de datos de Lightroom para que nada pueda alterar su buen funcionamiento.

No obstante, es posible que las copias de seguridad las hagamos por nuestra cuenta, y que, por tanto, tengamos esta característica de Lightroom ajustada a «Nunca«. Ningún problema, pero ojo, porque entonces tampoco estaremos optimizando el catálogo periódicamente, y tendremos que acordarnos de hacerlo manualmente desde Archivo>Optimizar catálogo (quizá en mac esté en otro menú). Más que mejorar el rendimiento, esto es una medida de precaución para que no empeore.

Aceleración por GPU (procesador de la tarjeta gráfica)

Como ya sabemos, en Lightroom CC / Lightroom 6 se incorporó la «aceleración» por GPU (unidad de proceso gráfico en inglés), es decir, el uso de la tarjeta gráfica para mejorar el rendimiento del programa. Lo pongo entre comillas porque, como también sabemos (ver vídeo al respecto), el resultado ha sido un tanto desigual – algunas cosas mejoran, pero otras pueden empeorar. Así que no estaría de más echarle un ojo a Edición > Preferencias > Rendimiento si no lo habéis hecho ya, pues el primer paso es ver si Lightroom CC / 6 admite esta característica para vuestra tarjeta gráfica. Si así es, os permitirá marcar la casilla Usar procesador gráfico, pero no os emocionéis pensando que esto os abrirá la puerta a un mundo de lujo, glamour y alta velocidad: lo único que significa es que podéis participar en la gran lotería de la GPU, donde os puede tocar cualquier cosa, ya que algunas funciones pueden ir más rápidas y otras más lentas. Así que lo mejor es hacer pruebas con la casilla marcada y desmarcada. Recomiendo que probéis especialmente el pincel de ajuste (con la superposición de máscara activada, o aplicando algún ajuste que se note), pues es una de las cosas que más pueden empeorar por marcar la «aceleración» (en mi caso, si la activo, los trazos del pincel van con retraso y son más lentos). Por último, es posible que tengáis una tarjeta gráfica que cumpla todos los requisitos, y que aun así, Lightroom la repudie con desprecio por motivos desconocidos. Asumidlo con resignación y luego, continuad con vuestras vidas: el Señor os está poniendo a prueba.

En vez de una captura de pantalla de esta opción (que podéis ver en el vídeo que he enlazado más arriba), aprovecharé para poner otra imagen de la interfaz de ajustes secretos de Lightroom que explicaría el por qué de estos extraños fenómenos:

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XMP sí, XMP no

En la pestaña «Metadatos» de los ajustes del catálogo (Edición>Ajustes del catálogo) existe una opción llamada Escribir los cambios automáticamente en XMP. Esto guarda los ajustes de la foto en el propio archivo o bien en un archivo adjunto con la extensión xmp. Se trata de una característica que viene desactivada por defecto, dado que los ajustes siempre se van a guardar en el catálogo, con lo que estos xmp solo actúan como copias, pero hay quienes lo activan como forma de cubrirse ante una posible hecatombe del catálogo, o para que Bridge y Camera Raw «vean» estos xmp y estén al corriente de los últimos ajustes aplicados en Lightroom. Aquí podemos ver dicha opción en los ajustes del catálogo:

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El problema es que este mecanismo duplica las operaciones a realizar con cada cambio que hagamos en cualquier foto, y según Adobe, esto puede tener un impacto negativo en el rendimiento, sobre todo en ajustes aplicados a múltiples fotos a la vez. Dicha opción viene desactivada por defecto, pero si la habéis activado y os preocupa el rendimiento, considerad la posibilidad de volver a desactivarla y tened en cuenta que también es posible generar los xmp en momentos concretos (cuando nos hagan falta, no constantemente) pulsando Ctrl+S o Cmd+S, o con botón derecho eligiendo Metadatos > Guardar metadatos.

Caché de ACR

¿Qué es la caché de Adobe Camera Raw? Se trata de una carpeta de archivos temporales compartida por Lightroom y Photoshop (a través de Camera Raw). Estos archivos contienen datos de las últimas imágenes que hayamos abierto desde Lightroom o Camera Raw. Dicho de otra forma, si volvemos a una de esas imágenes ya interpretadas anteriormente, estos datos aceleran el proceso porque recuperan parte del trabajo necesario para cargar la imagen a resolución completa.

La caché se usa siempre que es posible, así que no se trata de activarla o desactivarla. Lo que sí podemos modificar es su ubicación (en qué carpeta de qué disco se guarda) y su tamaño máximo (cuando se alcance este límite, los datos de caché más antiguos se irán eliminando). En Lightroom podemos encontrar este ajuste yendo a las preferencias y situándonos en la pestaña Administración de archivos:

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Esta carpeta puede estar en cualquier disco, así que si podemos elegir uno rápido, mejor que uno lento (lógico, claro, pero me refiero a que no tiene por qué ser el mismo disco donde esté instalado Lightroom o el catálogo). En cuanto al tamaño disponible para esta caché, por defecto es de 1 GB (si no es que lo han cambiado en las últimas versiones). Yo recomendaría asignarle al menos 5 GB o más, porque el giga se llena relativamente rápido. Si en algún momento queréis borrar estos datos, podéis darle al botón Purgar caché (para liberar espacio en el disco duro, o para controlar a partir de entonces lo rápido que se llena la carpeta, y saber si vale la pena asignarle más gigas).

Por cierto, como dije antes, este mecanismo es compartido con Camera Raw: para acceder a este ajuste desde Photoshop, debemos ir a Edición > Preferencias > Camera Raw.

DNG con datos de carga rápida: La gran esperanza blanca

Algo que podría mejorar significativamente la velocidad del programa al leer las imágenes y aprovechar mejor el rendimiento de los procesadores de varios núcleos es convertir nuestros raw a DNG marcando la opción Incrustar datos de carga rápida… al menos según Adobe. Por desgracia, como ya comenté cuando hablé de las ventajas de este formato, yo nunca he podido confirmar estas ventajas. Puede que dependa del procesador o de otros factores: si algún día esto se cumple (y yo quiero pensar que así será), será algo a tener en cuenta. Pero mientras tanto, solo es la esperanza de un futuro mejor.

Quizá algún día el formato DNG nos salve de todo esto.

La importancia de la importación

Al importar nuevas fotografías, podemos crear previsualizaciones 1:1 (es decir, vista previas de tamaño completo). Esto acelera posteriormente la visualización de las fotografías (especialmente desde el módulo Biblioteca), pues Lightroom ya las ha pre-interpretado. No obstante, si hemos hecho muchísimas fotos de las que descartaremos gran cantidad rápidamente, no vale la pena marcarlo o nos vamos a tirar muchisimo rato generando vistas previas de archivos que luego vamos a borrar casi de un tirón. Aquí podemos ver esta opción en la ventana de importación:

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Si pensáis aplicarles la correccion de lente automática a todas las fotos, puede interesaros crear un ajuste preestablecido de revelado que haga esto, y aplicarlo durante la importación (hay un apartado de la ventana que permite elegir uno de estos preajustes). Lo comento porque si importáis las fotos generando vistas 1:1, y a continuación les aplicáis la corrección de lente a todas, habrá que regenerar todas esas vistas previas – por tanto, mejor hacerlo directamente al importar, y que las vistas se generen con la corrección ya aplicada. Esto nos lleva a otra posible discusión: una vez leí que, según Julieanne Kost (de Adobe) la corrección de lente le da mucho trabajo a Lightroom por los cálculos geométricos necesarios, y podría ser recomendable no aplicarla por sistema, o al menos no desde el principio. Sin embargo, en este documento de Adobe, se indica un orden de ajustes recomendado para maximizar el rendimiento donde la corrección de lente aparece en segundo lugar – por tanto, no será tan mala idea empezar por ahí. Reproduzco a continuación dicho orden recomendado por si alguien tiene curiosidad, pero no dejéis de leer mi opinión al respecto que incluiré justo a continuación:

[x_accordion_item title=»Orden idóneo de ajustes de revelado según Adobe (para aumentar el rendimiento)» open=»true»]• Eliminación de manchas
• Correcciones geométricas (perfiles de lente o correcciones manuales)
• Correcciones globales como exposición o equilibrio de blancos (también pueden hacerse en primer lugar)
• Correcciones locales como filtro graduado o pincel de ajuste
• Correcciones del panel Detalle (como reducción de ruido y enfoque)[/x_accordion_item]

Mi opinión: incluso aunque esto sirviera de algo, yo personalmente revelo siguiendo mi intuición o instinto, y si me tengo que poner a pensar en qué orden rinde mejor o peor, me parece que mis dos hemisferios cerebrales van a entrar en conflicto y terminaré creando fotos de solo 4 estrellas, y no de 5 como tengo costumbre de hacer. Vale, quizá como mucho pueda dejar lo del panel Detalle para el final, pero poco más. ¡Soy un artista, no me pueden pedir que razone!

Esta es la cara que se le queda a una joven artista cuando comprueba que Adobe pretende que sigamos un orden mágico para aplicar los ajustes. ¡Intolerable!

Truco del almendruco en caso de colapso de ajustes locales

Como dije más arriba, en cuanto uno empieza a crear ajustes locales (típicamente, varios pinceles de ajuste), la cosa comienza a arrastrarse. En tal caso, cuando detectemos que en Lightroom ya se nos está distorsionando el espacio-tiempo, podemos ir a Exportar (en el módulo Biblioteca) y crear en la misma carpeta una versión con la máxima calidad posible, idealmente en TIFF de 16 bits y Prophoto RGB, con las dimensiones originales (sin reducir píxeles) y marcando la casilla «Añadir a este catálogo» (para que tras crearse, nos aparezca en la tira de diapositivas). Así, los ajustes que nos están encallando se calcularán e integrarán en la imagen resultante, y ya no consumirán más capacidad de proceso. Por si alguien se pierde, el atajo para exportar es Ctrl+Mayús+E / Cmd + Shift + E, y aquí incluyo una captura de los ajustes recomendados que acabo de comentar:

Clic para ampliar o no vais a ver nada, so gañanes

De este modo, podremos usar este nuevo archivo para continuar el trabajo desde donde estábamos, y recuperaremos la agilidad perdida, aunque por supuesto, ya no tendremos la posibilidad de reeditar los ajustes previos, que habrán quedado integrados como parte de la imagen. Sinceramente, esto es una pirula cutre más que otra cosa, pero ¡eh, cosas peores ha hecho Volkswagen! Y lo importante es que en caso de emergencia, funciona (lo del TIFF, digo, no lo de falsear las emisiones contaminantes). Eso sí, para que esto no suponga pérdida de calidad, es recomendable haber hecho antes (sobre el raw original) cualquier ajuste tonal importante, como el balance de blancos o la recuperación de sombras/luces.

Usar el menor número de catálogos posible (si puede ser uno solo, mejor)

No puedo terminar una entrada de este tipo sin hacer referencia a un consejo ya obsoleto que, no obstante, se sigue repitiendo en guías de optimización actuales: se trata de la recomendación de crear un catálogo distinto cada vez que importemos fotos, o al menos crear tantos como podamos, con la idea de que esto mejorará el funcionamiento del programa.

En realidad, como enseguida veremos, lo ideal es aplicar el lema de los 3 mosqueteros: uno para todas (las fotos).

Esta recomendación horribilis se originó con Lightroom 1 y 2, donde el catálogo podía sufrir problemas de rendimiento a medida que aumentaba la cantidad de fotos, por lo que en algunos casos sí que podía ser conveniente crear uno nuevo. Por suerte, esta limitación se resolvió en Lightroom 3, ya que se rediseñó la arquitectura de esta base de datos y desde entonces, Adobe siempre ha recomendado usar tan pocos catálogos como sea posible: idealmente, uno solo. Partir un catálogo en varios no solo no aporta un mejor rendimiento, sino que puede frenar considerablemente la agilidad de nuestro flujo de trabajo y por tanto «des-optimizarnos». Por desgracia, la idea de fragmentar el catálogo en varios ha calado tanto, que tendré que entretenerme un poco en explicar mejor por qué no es recomendable:

[x_accordion_item title=»Problemas derivados de usar múltiples catálogos de trabajo en vez de uno solo» open=»true»]• Cada vez que tengamos que cambiar de catálogo, habrá que cerrar Lightroom y volverlo a abrir, lo cual supone una pérdida de tiempo cada vez y corta el rollo que no veas
• Perderemos la posibilidad de crear colecciones globales (solo colecciones con fotos del catálogo actual)
• Se multiplicará la cantidad de copias de seguridad, comprobaciones de integridad y optimizaciones de catálogo a realizar
• No podremos buscar en todos los catálogos simultáneamente – habrá que ir uno por uno, o renunciar a hacer búsquedas globales
• Al importar, los posibles duplicados no se detectarán correctamente (pueden estar en otro catálogo distinto al actual)
• Solo podremos sincronizar Lightroom mobile con uno de ellos
• Las posibilidades de hacerse la picha un lío aumentan exponencialmente[/x_accordion_item]

¿Significa esto que trabajar con varios catálogos nunca tiene sentido? En absoluto, apreciados amigos – a bote pronto, se me ocurren varios motivos que pueden justificarlo:

[x_accordion_item title=»Casos en los que puede ser interesante trabajar con más de un catálogo» open =»true»]• Separar nuestras fotos profesionales de nuestras fotos personales (para evitar que alguna foto inadecuada aparezca delante de clientes o similares)
• Si nos dedicamos en algún momento a impartir formación (clases, cursillos, etc.), conviene crear un catálogo «de prueba» para no alterar los metadatos de nuestras fotos haciendo experimentos o demostrando el uso del programa
• En caso de ir cerrando sesiones/encargos a los que no vamos a regresar una vez terminados, puede ser útil cerrar también catálogos cada cierto número de meses o años (para evitar que en las búsquedas aparezcan resultados antiguos que no sean relevantes)
• Si trabajamos en equipo y compartimos el catálogo o lo hemos de llevar a menudo de un equipo a otro, dividir el trabajo en catálogos más pequeños evitará complicaciones innecesarias y hará más rápido compartir la parte que otros necesiten
• Si trabajamos en proyectos profesionales totalmente independientes entre sí, separar por catálogos puede ser una forma más de organizarse y evitar carpetas o archivos comunes (de modo que la carpeta de cada proyecto/cliente contenga todo lo relativo a él, incluido el catálogo con fotos de sus encargos)
• Mantener en un catálogo paralelo todas las fotos en las que aparezcan nuestras ex-parejas – por supuesto, como personas maduras y emocionalmente equilibradas que somos, no les guardamos ningún rencor a esa colección de cretin@s; simplemente no queremos correr el riesgo de ver sus asquerosas caras por accidente[/x_accordion_item]

Por tanto, es posible tener motivos para trabajar con más de un catálogo, pero «mejorar» el rendimiento no debería ser la razón que nos lleve a hacerlo.

Si os quedan dudas, podéis ver este vídeo de Adobe sobre el tema, eso sí, en inglés, donde básicamente se dice lo mismo que he dicho más arriba, y se asegura que uno puede llegar a tener cientos de miles de fotos en un mismo catálogo sin que pase nada. También en este documento de Adobe (en español) se indica lo siguiente: «Aunque puede tener varios catálogos de Lightroom, intente trabajar solo con uno. No existe un límite máximo en el número de fotografías que puede incluir en un catálogo«. ¿Vamos a saber nosotros más que Adobe? Hombre, tampoco lo descarto. Pero en este caso, va a ser que no.

Congelarse hasta que la ciencia encuentre una solución para Lightroom

Lo has probado todo: tienes un ordenador superpotente, más memoria que una suegra rencorosa, discos SSD a patadas, todos los ajustes bien configurados… y aun así, Lightroom no funciona tan veloz como querrías con tus fotos de 50 megapíxeles. Estás desesperado porque eres un usuario exigente y no puedes vivir con esa lentitud, así que empiezas a pensar que quizá has nacido en la era equivocada. Sí, es posible: de hecho, quizá lo que necesites sean los servicios de una empresa especializada en criónica que te congele y te despierte en el futuro, cuando la ciencia haya avanzado tanto como para conseguir que Lightroom tenga el rendimiento de un programa normal. Según los expertos, y basándonos en la evolución de LR desde su lanzamiento hasta hoy, eso podría ocurrir en apenas unos 400 o 500 años, aunque nadie se atreve a dar garantías.

Tanques criónicos. Te congelan, te meten ahí, y a esperar. De hecho, ¡hasta tienen un logo parecido al de Adobe! No puede ser casualidad.

Reflexiones finales y todo eso

Al final, básicamente, llegamos a la misma conclusión del principio: no hay milagro antigrasa cuando se trata de mejorar el rendimiento de Lightroom. De hecho, tampoco es tan raro, pues la mayoría de programas ya vienen optimizados de casa. Hay excepciones, claro, pero me temo que no es el caso, así que o mejoras tu equipo (lo cual no es optimizar recursos, sino cambiar de recursos), o ajustas alguno de los puntos comentados para que al menos las cosas no empeoren más de lo necesario. También ayuda crear preajustes de revelado, guardar filtros que usemos a menudo, aprender atajos de teclado, etc. – si el programa no da más de sí, optimicémonos a nosotros mismos aprendiendo a manejar el programa lo mejor posible.

Carlos Oliveras, gran formador del Internet mundial, autor de enseñanzas magistrales como «optimicémonos a nosotros mismos«.

El motivo principal que me ha llevado a escribir esta entrada es que de vez en cuando leo consejos un tanto extraños sobre cómo mejorar el rendimiento de Lightroom, incluso en webs presuntamente serias. Y me quedo aterrorizado imaginando que algún incauto se crea ciertas recomendaciones y trate de ponerlas en práctica, ya que algunas podrían incluso empeorar, y bastante, el rendimiento del programa. Así que, dado que tengo un corazón que no me cabe en el pecho, pensé que era mi obligación intentar contrarrestar esa clase de desinformación. Aunque, teniendo en cuenta que empecé diciendo que no se podía hacer nada para optimizar, es llamativo el rollazo que he terminado metiendo. En cualquier caso, que Dios os bendiga y optimice vuestros Lightrooms. Amén.

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