[dropcap]E[/dropcap]n la versión CS6 de Photoshop se introdujo en la herramienta Recortar la casilla «Eliminar píxeles recortados«. Esto fue toda una bendición pues extendió el flujo de trabajo no destructivo al recorte, es decir, al no marcar esta casilla, podíamos recortar pero sin perder realmente el resto de la imagen. De este modo, puedes hacer cambios más adelante si quieres recolocar la capa o variar el recorte.
Lo ideal creo yo, es usar siempre la herramienta sin marcar la casilla. El problema es que uno se acostumbra a trabajar así, y si luego puntualmente quieres recortar «de verdad», la casilla se queda marcada, de modo que cuando abras otra imagen y recortes, es fácil hacerle un recorte destructivo por error. A menos que te acuerdes siempre de mirar la casilla, claro, pero pienso que en todo flujo de trabajo lo ideal es minimizar la cantidad de «decisiones» y unificar tanto como se pueda cada proceso. Es por eso que yo encuentro fantástico el antiquísimo comando «Recortar» que se encuentra en el menú Imagen, y que no deja de ser lo mismo que la herramienta Recortar, solo que asistida por una selección previa y con la mentalidad de Conan el Destructor.
Explicado así, yo creo que nadie lo habrá entendido, por eso he grabado un vídeo donde, con mi talento y gracejo habituales, desgrano todos los misterios e intríngulis del recorte destructivo «sin riesgos». Por cierto que me ha costado ponerle título a esto; lo de «sin riesgos» se refiere a que evitamos el riesgo que supone marcar la casilla y luego olvidarse, pues esto puede hacer que mutiles gravemente tus imágenes más queridas sin darte cuenta (o mejor dicho, dándote cuenta cuando ya sea demasiado tarde).


