[dropcap]E[/dropcap]l truco de hoy pondrá fin al clásico problema de las plantillas involuntariamente machacadas. Durante décadas, los sufridos usuarios hemos recurrido a todo tipo de técnicas para evitar este problema, desde pelearnos con los permisos de escritura del archivo hasta el ancestral método de mantener una copia de la plantilla en otra ubicación, pasando por post-its de recordatorio, sesiones de hipnosis e incluso descargas eléctricas auto-infligidas como refuerzo negativo cuando cometíamos este error.
Todo esto pasa a la historia gracias a un pequeño detalle que yo no conocía pero que descubrí hace poco gracias al canal Photoshop Training Channel del gran Jesús Ramírez – si renombramos los archivos como PSDT (partiendo de un PSD), Photoshop entenderá que con las cosas de comer no se juega, y con las plantillas tampoco. Pero si quieren verlo más claro y explicado con mi habitual simpatía, sírvanse visionar el vídeo que acompaña esta entrada.


