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Lightroom: Crónica de una muerte anunciada (Intro)

[dropcap]H[/dropcap]ace unos días, comencé a escribir una especie de crítica del nuevo Lightroom CC, pero para eso, tenía que hablar del lío de los nombres. Y, por tanto, algo habría que contar de Lightroom CC 2015. Lo cual, a su vez, me obligaba a explicar que no siempre fue todo «CC«. Por no hablar del asunto de que, pese a todo esto, el antiguo Lightroom, en realidad, no es solo pasado, pues sigue existiendo como Classic. Y, por supuesto, estaba el asunto de las distintas tarifas según el almacenamiento, así como las variadas aplicaciones que han salido para dispositivos móviles. Y… ah, claro, la crítica. ¿Por dónde iba?


[dropcap][x_icon type=»trash»][/dropcap]   Un fin previsible, casi anunciado

En poco rato me di cuenta de que o hacía una serie de varias entradas, o sería mejor dejarlo estar. Evidentemente, si estáis leyendo esto, es porque opté por lo primero.

Por el título de esta serie, que parafrasea el título de la célebre novela, ya os podréis imaginar que todo el rollo que estoy a punto de soltaros girará en torno a dos ideas: se acabó Lightroom, y se veía venir.

Sobre la primera de estas dos ideas, quizá sea adelantar acontecimientos, pues en realidad, aún está por ver cómo se desarrollan las cosas a partir de ahora. Digamos que el eje argumental de esta «defunción» no se concreta tanto en la necesaria desaparición del programa, como en la aniquilación de su concepto, ya que se ha redefinido por completo qué es Lightroom. Antes, era una aplicación con el foco puesto en los fotógrafos profesionales o aficionados avanzados, con grandes capacidades organizativas y de revelado. Ahora, parece que el público objetivo es un sector menos exigente – la nueva versión es algo así como Camera Raw con almacenamiento remoto. La «nube», lo llaman. Y a duras penas es eso, siquiera, al menos a fecha de hoy. Salvo por los controles de revelado, no ha quedado ni rastro de todo lo que hizo que Lightroom fuera Lightroom. Bueno, sí: el nombre, arteramente sisado a su legítimo titular, que ahora se ha visto relegado a la triste categoría de «Classic«, un cargo casi honorífico.

Por otro lado, como decía, esto se veía venir hace mucho. No en vano tantas veces critiqué que esto no avanzaba, y me preguntaba hasta cuándo pensaban aguantar con esta reliquia, aún funcional, pero reliquia al fin y al cabo. El deterioro del programa venía ya de muy atrás, y solo podía acabar mal o peor.

[dropcap][x_icon type=»heart»][/dropcap]  Querido Lightroom

Aunque este cambio nos afecta a todos los que usamos Lightroom, quizá no merezca tanto análisis como le voy a dedicar. Bastaría con una conclusión en la línea de lo que acabo de contar más arriba, y a otra cosa mariposa. Sí, se podría hacer.

Pero si he querido entretenerme un poco más, ha sido por la estrecha relación que he tenido con este programa a lo largo de los últimos 7 años – no solo he «usado» Lightroom: lo he enseñado, lo he investigado y lo he convertido en parte importante de mi día a día frente a la pantalla del ordenador. He compartido mi pasión por el programa y sus posibilidades, las que tenía y las que -ingenuamente- creí que tendría algún día. He adaptado mi flujo de trabajo a sus funciones. He dado la lata en las páginas de Adobe para informar de sus fallos y pedir que los corrigieran. He publicado comentarios en el blog de Lightroom, y he visto como el malvado Mangalick me los borraba.

Lightroom se ha convertido en parte de mi «fotografía», en abstracto. En parte de todo ese proceso que implica tantas cosas, y tan especiales. He invertido dinero en el programa, desde luego, pero sobre todo, tiempo. He invertido tiempo en él, y he pasado tiempo con él, con esa horrorosa interfaz que tantas veces he criticado.

Es por eso que las noticias del pasado 18 de octubre, tras el sobresalto y confusión iniciales, y una vez han sido adecuadamente digeridas, me dejan con un sabor amargo. Como decía antes, no está todo decidido, pero creo que el concepto de Lightroom sí ha quedado tocado de muerte definitivamente. Estas dos o tres últimas semanas he estado muy activo leyendo y viendo vídeos, y tratando de averiguar cosas, así que me gustaría plasmar todo eso que tengo ahora en la cabeza antes de que se me olvide todo.

A nadie le gustan las despedidas, pero si voy a tener que acabar despidiéndome de Lightroom (aunque fuera por obsolescencia), prefiero que sea ya, de forma anticipada, y que esta pequeña serie de entradas sea una especie de homenaje a toda una etapa, no solo fotográfica, sino también de tutoriales dedicados a Lightroom aquí en photoshopeando. Ojalá en dos o tres años piense que no hacía falta – de hecho,la estrategia elegida me parece un disparate sin posibilidad alguna de éxito, pero a la vez, está clara que la voluntad (por parte del equipo de Lightroom) de avanzar en esta dirección es firme, por lo que si al final se salen con la suya, al menos todo esto quedará dicho.

[dropcap][x_icon type=»info-circle»][/dropcap]  Disclaimer

Antes de arrancar, la «renuncia de responsabilidades» de turno, más corregida y aumentada que nunca: lo que expresaré en esta serie de entradas es, en gran medida, mi opinión. No lo estaré repitiendo en cada frase porque se haría muy pesado. Tiene también su parte informativa, para ayudar a entender estos cambios y sus motivos, pero lo realmente esencial ya está explicado en entradas previas, así que podría decirse que todo esto tiene más de lectura de entretenimiento que otra cosa. Lo digo para que quien tenga cosas más importantes que hacer, las haga, porque en esta serie de entradas no va a aprender nada nuevo. Simplemente me ha parecido interesante hacer algo diferente a los tutoriales habituales, ya que las circunstancias también son bastante especiales.

Volviendo al tema del descargo de responsabilidades y las opiniones, si en algún momento hablo como si poseyera la verdad universal sobre algo, disculpadme y compadecedme por tontín. Por otro lado, al margen de los puntos de vista personales, he terminado hablando de tantas cosas, que seguro que en algún momento he metido la pata. Yo probé las primeras versiones de Lightroom pero me iban fatal, así que las usé poco. No me pasé totalmente a Lightroom hasta la versión 3, e incluso así, la memoria es frágil. He tenido que consultar google, wikipedia, las páginas de Adobe y mi propio blog tropecientas veces porque, sinceramente, tengo un potaje mental tremendo. Me acuerdo de muchas cosas, pero tengo otros tantos agujeros en mi memoria, por no hablar de todo lo que nunca he llegado a saber. Así que, de nuevo, disculpas si meto la pata al narrar algo o, peor aún, al usar algún presunto hecho del pasado para justificar mis opiniones.

Por último, subrayar que, aunque pueda en algún momento criticar o hasta chotearme de algunas cosas y algunas personas, no es con intención de menospreciar a nadie ni mucho menos faltarle al respeto. De hecho, inicialmente escribí todo esto con un tono más jocoso, pero al final he neutralizado casi todas estas «coñas» porque podrían tomarse por algún tipo de burla u ofensa y, como digo, nada más lejos de mi intención. No puedo negar que discrepo con los puntos de vista que sostienen personas como Hogarty o Mangalick (directores de producto de Lightroom), pero al fin y al cabo, yo no estoy en su lugar ni soy quien para hacerles un juicio sumarísimo. Si en algún momento lo hago, lo dicho: compadecedme (pero compadecedlos también un poco a ellos, porque está claro que están equivocados, por no hablar de lo malo que es el tal Mangalick 🙂 )

[line]

Aclaradas todas estas chorradas, comencemos nuestro apasionante viaje. No se requiere equipaje, pero tengan a mano alguna que otra aspirina o parecetamol por si acaso. Aunque la cosa no es realmente tan larga, la he partido en varias entradas y las he adornado para que dieran un poco más de sí. En teoría, serán unas 10 entradas en total (sin contar esta intro). La idea es publicar al menos una cada día, empezando por esta introducción que publico hoy (tampoco creo que nadie esté ansioso por leer todo esto).

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