[dropcap]S[/dropcap]inceramente, no sé qué me echa más para atrás: todas las limitaciones del nuevo Lightroom CC que comenté en la entrada anterior, o la imposición de que todo lo que importes vaya de cabeza al servidor de Adobe. Esto me parece un trágala importante – una cosa es darte la opción de sincronizar fotos si te interesa, pero otra muy distinta es obligarte a que guardes todo tu archivo fotográfico en su nube. En esta entrada compartiré con vosotros los tres motivos por los que yo, personalmente, me resisto a ello.
[alert type=»success» close=»false» style=»border-radius: 4px; background-color: #dff0d8; border-color: #c1dea8; color: #468847; border-left: 5px solid #c1dea8;» close=»true»]Esta entrada forma parte de una serie en curso, para leerla desde el principio click aquí para ir a la introducción.[/alert]
Índice
[dropcap][x_icon type=»eye»][/dropcap] Privacidad y riesgos innecesarios
Entiendo que con la vida moderna, hay que correr ciertos riesgos, pero no me hace gracia que, para poder usar un programa, me obliguen a tener todas mis fotografías en un servidor remoto, si a mí no me hace ninguna falta. Sobra decir que la ventaja de usar un programa como Lightroom es gestionar un archivo fotográfico completo, de ahí lo oneroso de no permitir excepciones. El robo masivo de datos no es habitual, pero ocurre, e incluso la propia Adobe lo sufrió hace unos años.
Combinad lo anterior con el hecho de que todas nuestas fotos habrán sido escudriñadas por la inteligencia artificial de Adobe Sensei (tampoco es posible negarse), que reconoce con bastante acierto qué aparece en la foto. Podréis deducir, por tanto, que para un hacker sería sencillísimo localizar las fotos más comprometidas o personales en un momento. Y quien dice un hacker, dice cualquier persona con acceso al servidor – ¿quién garantiza la ética de esos guardianes en un tema tan delicado como este? Porque estamos depositando en sus manos nuestra vida entera en imágenes: fotos profesionales, personales, familiares, íntimas, de documentos… incluso escaneos antiguos de la era pre-digital. Y, además, hablamos de un volumen de datos tremendo – no son cuatro álbumes de facebook o una conversación de whatsapp. Yo manifiesto mi saludable derecho a desconfiar, o como mínimo a pensármelo.
Lo sé, lo sé: si nos ponemos así, no tendríamos ni móvil. Pero lo que quiero poner de relieve es la distinción entre riesgos cuya asunción nos comporte algún beneficio, y otros, como este, que no quiero asumir porque no me benefician y que, por tanto, solo pueden comportarme un perjuicio potencial.
De hecho, hablando de ser precavidos, esta era la opinión que manifestaba Hogarty en 2011 para explicar por qué no introdujeron el reconocimiento de rostros en Lightroom 4:
[blockquote cite=»Tom Hogarty, Director de producto de Lightroom» type=»left»]»Que un programa tenga la capacidad de recolectar información específica de personas despierta serias preocupaciones. El reto de implementar reconocimiento de rostros en Lightroom requiere controles de privacidad.» (Versión resumida de lo que cita la fuente)[/blockquote]
Es curioso que le parezca preocupante que un programa reconozca rostros de nuestras fotos en nuestro ordenador, y en cambio, no vea preocupante que tengamos que transferirles nuestro archivo fotográfico íntegro y someterlo al reconocimiento de su inteligencia artificial (que me imagino que podrá reconocer cosas más comprometidas que un simple rostro).
Podría profundizar en otras consideraciones relacionadas, pero como que este punto es el que menos me preocupa de los tres, lo dejaré aquí. Solo quería poner de manifiesto que mis fotos son mis fotos, y me resulta incómoda la ligereza con que se nos plantea la entrega íntegra de nuestro archivo de imágenes pasado, presente y futuro.
[dropcap][x_icon type=»hdd-o»][/dropcap] Coste de almacenamiento
La segunda pega que le veo al asunto es el coste extra que supone. Es lógico que haya que pagar un extra por el espacio de almacenamiento – el plan de fotografía solo incluye 20 GB, suficientes para experimentar, pero no para funcionar con ellos a menos, quizá, que solo tires en jpeg. Pero esto significa que los profesionales o aficionados avanzados que tengamos cientos de gigas (o varios teras) en archivos (raws, tiffs, vídeos…), vamos a terminar pagando tanto o más por el almacenamiento que por la aplicación en sí, lo cual no deja de chocar un poco. Con el añadido de que, conforme pase el tiempo, cabe esperar que nuestras necesidades de espacio no hagan sino aumentar, y con ello, el coste asociado. O sea, ahora que nos habíamos librado del «lastre» de pagar por carretes y revelados, nos van a volver a trasladar a esa era donde darle al disparador repercutía directamente en la cartera.
Si el tema de sincronizar todo con la nube te interesa, entonces genial, por supuesto. Aparte, a priori los precios no parecen malos (aunque faltaría ver qué tal rendimiento dan estos servidores). Pero para mí, no tendría sentido estar pagando un importe que preferiría ahorrarme, por una funcionalidad que no quiero tener. Es así de simple.
[content_band style=»border-radius: 4px; background-color: #fbfbff; border-color: #8888bb; border-left: 5px solid #8888bb; margin: 0px 30px 30px 30px; padding:10px 10px 10px 10px;» border=»all»][custom_headline style=»margin-top: 0;» level=»h3″ looks_like=»h3″]Precios por aplicación/almacenamiento[/custom_headline]
Ya que hablamos del tema, aprovecho para resumir las opciones disponibles en noviembre de 2017.
- Plan Lightroom CC
- 12,09 €/mes
- Lightroom CC
- 1 TB de espacio.
- Plan de fotografía
- 12,09 €/mes
- Lightroom CC, Lightroom Classic, Photoshop CC
- 20 GB
- Plan de fotografía 1 TB
- 24,19 €/mes
- Lightroom CC, Lightroom Classic, Photoshop CC
- 1 TB
- Aplicación única
- 24,19 €/mes
- Una sola aplicación que tú elijas (p.e. solo Photoshop, solo Illustrator…)
- 100 GB
- Todas las aplicaciones
- 60,49 €/mes
- Todas las aplicaciones Creative Cloud
- 100 GB
Además, se supone que habrá planes de alojamiento extra de 2 TB, 5 TB, 10 TB y 20 TB, pero no he encontrado detalles publicados a fecha de hoy para España. Si necesitáis más información, os recomiendo contactar con Adobe por teléfono en el 900 810 339 o vía twitter en @AdobeES (datos de contacto válidos para territorio español).[/content_band]
[dropcap][x_icon type=»road»][/dropcap] Ancho de banda
Este es el tercero de mis «peros» a la nube. Aquí cada cual juzgará la eficacia del sistema según la conexión de que disponga; como que esto es mi opinión personal, me basaré también en mi caso. En este sentido, os diré que con mi ADSL de apenas 1Mb de subida, subir un raw estándar de mi Canon EOS 5D MkII supone en torno a 5 minutos y medio, y eso suponiendo que no use la conexión para nada más a la vez. Por una regla de 3 simple, salimos a más de 9 horas por cada 100 fotos. Ya no quiero imaginarme con cámaras más modernas y con más megapíxeles.
Aparte de las horas (o días) que se me tardaría en subir una sesión de fotos, hay que tener en cuenta que Lightroom CC «secuestra» la conexión mientras transfiere los archivos – hoy por hoy, no incluye un ajuste de prioridad para el ancho de banda utilizado, con lo que intentar navegar, ver vídeos de youtube o usar redes sociales mientras se suben las fotos, se convierte en una auténtica agonía. Tres cuartos de lo mismo experimentarán familiares (o vecinos gorrones) que estén conectados al mismo router.
Es cierto que, una vez subidos los archivos, los requisitos no son tan exigentes para editar las fotos, pero para mí, es un sistema que te complica la vida más que facilitártela. Si vas a trabajar dentro de casa alternando entre escritorio, portátil, y algún dispositivo móvil, un disco duro de red me parece mejor opción. Y si quieres poder hacer lo mismo también fuera de casa, yo no confiaría en encontrar conexiones que me permitan importar fotos (quizá sí editarlas). Imagínate ir subiendo tus fotos mientras estás de viaje con la conexión del hotel, o querer enseñar una sesión de fotos a un cliente, y encontrarse a merced de la red wifi de un bar o del plan de datos de tu móvil. Creo que es un sistema que se ha diseñado para perfiles de usuario distintos de los que yo tengo en mente.
En definitiva: puede funcionar según el caso, pero yo no lo veo viable para casos como el mío (que creo que es el de mucha gente).
[x_icon type=»comment-o»] Más argumentos discutibles
¿Por qué esta imposición? De nuevo, Julieanne Kost tiene argumento para justificarlo, y lo explica en uno de los vídeos de presentación del «nuevo» Lightroom CC. Se trata de una analogía que desprende el inconfundible aroma de la factoría Hogarty & Mangalick, a los que imagino observando a Julieanne con atención desde una esquina sombría de la estancia, mientras se grababa el vídeo:
[blockquote cite=»Julieanne Kost, Adobe» type=»left»]»Hoy en día, lo más normal es encontrarme trabajando con archivos almacenados en la nube. Mi música está en la nube, mi calendario, mi correo electrónico, mi lista de cosas pendientes, todo está en la nube. Y nuestros clientes nos han pedido una solución basada en la nube para su trabajo fotográfico.» (fuente)[/blockquote]
Por supuesto, no niego que sería fabuloso tenerlo todo accesible desde todos los dispositivos. Pero seamos un poco más realistas: un archivo de música en mp3 ocupa pocos megas (y hasta puedes oírlo en streaming, a diferencia de una imagen, que no puedes consumir por partes). El email o listas de tareas son texto que ocupa unas pocas decenas de kilobytes. Y un evento de calendario puede reducirse a unos pocos bytes de información.
Un archivo raw, en cambio, te puede ocupar decenas de megabytes, y una sesión de fotos, varios gigas. Y ya no hablemos de vídeo. Claro, podrían decir que el «nuevo» Lightroom CC no está pensado para vídeo, y que te busques la vida por ahí. Pero sería un tanto incoherente, ya que fue el propio Hogarty quien, cuando ampliaron las funciones de vídeo en Lightroom 4, reivindicó la necesidad de un flujo de trabajo único para ambos formatos:
[blockquote cite=»Tom Hogarty, Director de producto de Lightroom» type=»left»]»Dado que muchas de las réflex digitales actuales graban tanto vídeo como imágenes, sin hacer distinción, es importante que no les pidamos a los fotógrafos que aprendan un nuevo flujo de trabajo (…) en el mundo actual de la imagen digital, se requiere un flujo de trabajo único tanto para las imágenes fijas como para los vídeos.» (fuente)[/blockquote]
Si ya en aquel entonces (2012) yo estaba de acuerdo con este planteamiento, hoy en día mucho más, pues la grabación de vídeo en alta calidad ha llegado incluso a los teléfonos móviles, y para mí es muy, muy práctico poder organizar con Lightroom no solo mis fotos sino también mis vídeos. Para mí, forman un continuo y no quiero tenerlos que catalogar por separado. Pero, ¿qué pasa ahora con esa filosofía? Es difícil de mantener con el «nuevo» Lightroom. ¿No habrán juzgado un tanto la ligera lo que supone sincronizar tanta información?
Pero, por otro lado, y volviendo a la cita previa de Julieanne Kost, ¿los clientes de Lightroom «han pedido una solución basada en la nube»? ¿Seguro? ¿No serán, por casualidad, los mismos clientes frustrados por la increíble complicación del programa, de los que ya hablamos en esta entrada previa? Disculpad la ironía, pero es que parece que hablen de otra realidad.
Los clientes, hasta donde yo sé, están pidiendo un Lightroom más ágil, una interfaz moderna, una gestión de ajustes por capas, una mayor eficiencia en los ajustes locales, un mejor tratamiento de los archivos X-trans (sensor de Fuji), un módulo fotolibro que no esté «capado», y muchas otras cosas. Yo solo doy mi opinión personal, a lo mejor muy equivocada, pero veo poco probable que un Lightroom casi al 0% de funcionalidad y al 100% en la nube esté entre las cosas que reclama la gente, con la excepción de esos misteriosos clientes. Opino que, como los demás argumentos, son coartadas para justificar un plan ya trazado de antemano, quizá por anhelos futuristas, por fetiches tecnófilos o por razones que a mí se me escapan.
[x_icon type=»camera»] El caso de Photoshop
Hay un caso particular de este «tómalo o déjalo» de la nube que merece cierta atención: los archivos de Photoshop. A poco que edites algo y le metas 4 capas, acabas con un archivo de cientos de megas, sino de un giga o más. Pero el problema no es solo sincronizar eso, sino que cada vez que re-edites el original, aunque sea para cambiar un detalle ínfimo, no bastará con enviar los metadatos: se volverá a guardar el archivo entero y, por tanto, habrá que volver a sincronizarlo íntegramente. Y eso, con la mayoría de conexiones, es incompatible con un trabajo mínimamente ágil.
Hasta ahora, el circuito Lightroom-Photoshop-Lightroom era una opción muy interesante del flujo de trabajo con Lightroom, pero con el «nuevo» Lightroom CC, creo que habrá que moderar mucho el uso de Photoshop, o directamente, evitarlo, incluso aunque tengas una conexión a Internet muy buena. De hecho, el nuevo Lightroom CC tiene ciertas limitaciones en la forma de trabajar con archivos editados en Photoshop – si tienes un TIFF con capas y le aplicas cualquier ajuste (desde LR CC), ya no puedes re-abrir el original en Photoshop. La única opción a partir de ahí es abrir en Photoshop una versión acoplada con los ajustes de Lightroom ya aplicados. ¡Pues menudo avance!
No descarto del todo que, en un futuro, Lightroom CC avance hasta hacer mucho más prescindible Photoshop. E incluso que puedan crear algún formato especial que permita guardar los TIFFs/PSDs en un formato incremental (añadir una «mochila» al original), para sincronizar solo esos incrementos. Pero lo dudo, más que nada porque no se están orientando a un usuario con esas necesidades.
En mi caso personal, que uso bastante Photoshop, esto ya es el remate. Y eso que, al final, suelo borrar los archivos TIFF o PSD… pero mientras tengo ediciones a medias, necesito tener acceso a esos archivos por capas en mi catálogo, junto a las fotos originales, igual que necesito acceder a los raw, porque al final, todo forma parte de lo mismo.
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Sin embargo, Hogarty, Mangalick y Kost dan respuesta a todo lo anterior en los mismos vídeos que he ido citando. Lo que vienen a decir es que, si tienes esas necesidades, significa que tu flujo de trabajo es «desktop centric» (basado en carpetas y archivos). Y que lo que necesitas es Lightroom Classic CC.
Esto, en parte, es verdad – nadie te obliga a usar el nuevo Lightroom CC. Pero por otro lado, y cómo explicaré en la siguiente entrada, me temo que recomendarte Lightroom Classic CC es el equivalente adobita de mandarte a Siberia.
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