Icono del sitio Carlos A. Oliveras

09. Las virtudes de Project Nimbus

[dropcap]C[/dropcap]omo ya hemos visto, no parece que la base de usuarios actual se muestre demasiado entusiasmada con el nuevo Lightroom CC, al menos por ahora. Sin embargo, ¿realmente es una decepción, sin más? En realidad, creo que no. Todo se debe, como ya he repetido varias veces, al hecho de querer presentarlo como si fuera una evolución o derivación lógica de Lightroom, y por ese argumentario tan endeble que nos clasifica como pioneros de la nube o cavernícolas del disco durocloud based workflow» / «desktop based workflow«). Dejemos de lado -por un rato- esa visión y las expectativas que comporta, y miremos este Project Nimbus (el nombre que tenía internamente, antes de publicarse) con otros ojos. Encontraremos cosas interesantes.

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[x_icon type=»check-square-o»]   La nueva interfaz

Aunque es fácil crear una interfaz sencilla si tienes pocas características, eso no quita para que el diseño del nuevo programa sea limpio y bastante atractivo. Mención especial merece la vista de las fotos en «mosaico» (encajando todas las imágenes entre sí para aprovechar al máximo el espacio), algo que seguramente hemos echado de menos en el Lightroom tradicional alguna vez.

Por otro lado, viniendo de la atmósfera estéticamente viciada de Lightroom CC 2015, con un diseño que es de los años 2000, el nuevo estilo visual es un auténtico soplo de aire fresco. De hecho, fue una de las cosas que más me aliviaron en un primer momento, cuando creía que realmente era el sucesor de Lightroom: nuevas tipografías, nuevos iconos, nuevas sensaciones de uso…

[x_icon type=»check-square-o»]   El ecosistema

Además de la aplicación para ordenador, que está disponible para Mac y Windows, tenemos versiones para dispositivos móviles Android e iOS, así como una interfaz web para usarlo desde un navegador. Esto permite trabajar fluidamente desde una gran variedad de dispositivos, sin tener que cambiar de aplicación por el hecho de cambiar de plataforma física, ni aprender una nueva interfaz.

[x_icon type=»check-square-o»]   La nube, ese gran invento

Que te obliguen a pasar por el aro del almacenamiento remoto no me gusta nada; bueno, no es que no me guste, es que no me resulta viable, y eso ya lo dejé claro. Ahora bien, como opción, está claro que es fantástico. Si disponemos de conexiones lo bastante rápidas, es innegable que levantarse del ordenador, pasar al portátil o a la tablet y poder seguir trabajando con tus imágenes en el mismo punto que las dejaste, tiene que ser una gozada.

Este flujo de trabajo, por suerte, estaba ya (y sigue estando) en Lightroom CC 2015/Classic, si bien en ese caso no se sincroniza el original sino una versión reducida (una vista previa inteligente). Con el nuevo Lightroom, en cambio, no hay concesiones en este aspecto: tenemos acceso a los originales en cualquier lugar. Aunque repito que, si la conexión no está a la altura, esto se queda en una mera fantasía, claro.

[content_band style=»background-color: #f5f5f5; margin: 0px 30px 30px 30px; padding:10px 10px 10px 10px;» bg_color=»#ffddea» border=»all»][custom_headline style=»margin-top: 0;» level=»h3″ looks_like=»h3″][x_icon type=»check-square»]   El catálogo, también en la nube[/custom_headline]

Se ha hablado tanto de que con este programa nuestras fotos estarán en la nube, que casi estamos pasando por alto una interesante consecuencia de lo anterior, y es que el catálogo también será remoto. De hecho, aunque existirá, prácticamente se volverá transparente, ya que no tendremos acceso a él, ni falta que nos hará. Al no tener acceso directo a las carpetas y archivos (están en la nube, no en nuestro ordenador), es teóricamente imposible «liarla» y que luego te falten fotos o las carpetas estén fuera de sitio. En otras palabras, este sistema prácticamente permite olvidarse de lo que antes podía ser un quebradero de cabeza.[/content_band]

[content_band style=»background-color: #f5f5f5; margin: 0px 30px 30px 30px; padding:10px 10px 10px 10px;» bg_color=»#ffddea» border=»all»][custom_headline style=»margin-top: 0;» level=»h3″ looks_like=»h3″][x_icon type=»check-square»]   Copia de seguridad automática[/custom_headline]

Otra consecuencia del trabajo en la «nube» es que supone tener una copia de seguridad automática tanto de nuestras fotos como de ese catálogo cuya existencia podremos ignorar (ya que la administración de sistemas de Adobe hará sus propias copias). Evidentemente, esto también requiere algo de fe en sus sistemas… pero en principio, creo que es más fácil sufrir una catástrofe doméstica (sea por fallo del disco duro, incendio, robo y desastres por el estilo) que no que sus servidores exploten.

Aparte, aunque me parece que aún no está disponible, existirá una utilidad que permitirá en cualquier momento descargar una copia de todo lo que tenemos en la nube, por si periódicamente queremos mantener nuestra propia copia de seguridad. De hecho, incluso aunque dejásemos de pagar, tengo entendido que Adobe conservará nuestras fotos durante un año, con lo que aún tendríamos opción de recuperarlas en el peor de los casos.[/content_band]

[x_icon type=»check-square-o»]   Sistema de presets

Otro acierto es la forma de previsualizar los presets o «ajustes preestablecidos«, que no es realmente nueva, pues es la que ya se usa desde hace bastantes años en productos de la competencia como AlienSkin Exposure o CaptureOne entre otros. Pero más vale tarde que nunca: en vez de tener que contentarnos con una previsualización minúscula en el panel del navegador (a medida que pasamos el ratón sobre los nombres de preajustes), ahora podemos ver el resultado del preset aplicado en la propia vista de «Lupa» (aquí llamada «Detalle»), pero sin comprometernos con él hasta que hagamos clic.

[x_icon type=»check-square-o»]   Inteligencia Artificial «Adobe Sensei»

Como ya comenté en el vídeo sobre el nuevo Lightroom CC, el programa incluye la posibilidad de identificar el contenido de las fotos para facilitar las búsquedas. Es decir, aunque tú no hayas puesto palabras clave, si en la foto sale una jirafa, posiblemente puedas encontrarla buscando por este término. Esto es parte de lo que Adobe llama «Adobe Sensei«, una inteligencia artificial aplicada a las fotos. Como mínimo, es curioso, y llegado el caso en que acumules muchas fotos que no has etiquetado, puede llegar a ser un auténtico salvavidas.

Otro uso de estos algoritmos, todavía no introducidos en este LR CC, es el re-encuadre automático de fotos y la auto-selección de las mejores fotos de una serie. En estos dos aspectos tengo más dudas sobre la eficacia del resultado, pero en todo caso, la idea es que el programa está abierto a más mejoras en este apartado tan futurista.

[content_band style=»background-color: #f5f5f5; margin: 0px 30px 30px 30px; padding:10px 10px 10px 10px;» bg_color=»#ffddea» border=»all»][custom_headline style=»margin-top: 0;» level=»h3″ looks_like=»h3″][x_icon type=»check-square»]   Adobe Sensei, ¿tan útil?[/custom_headline]

Aunque en esta entrada la idea es destacar lo positivo, tengo que añadir que, en mi opinión, están demasiado centrados en el tema de la inteligencia artificial. Yo no lo veo tan útil, al menos en fotografía tradicional. Vídeos como este (donde un señor le habla a su tablet para que le recorte una foto y la publique en facebook) me resultan un poco extraños. No es que me moleste, pero si priorizan tanto esto, quizá descuiden otras cosas más prácticas. Además, dado que Adobe Sensei necesita tener acceso a cuantas más fotos mejor para «aprender» (reconocer patrones, etc.), seguramente sea este otro motivo para imponer la nube – nuestras fotos son más material para desarrollar esta inteligencia artificial. En esta entrevista con Tom Hogarty (en inglés), Hogarty muestra su entusiasmo con el tema y afirma que su objetivo es convertir Adobe Sensei en una especie de «asistente creativo«.[/content_band]

[x_icon type=»check-square-o»]   Futuro

Sí, futuro. Esto sonará raro, pero con las versiones previas de Lightroom CC, como ya comenté, no cabía esperar mucho más que recoger las novedades de Camera Raw con el menor retraso posible, y aún gracias. Desmotiva un poco trabajar con un programa (como ahora el Classic) que tiene mucho más pasado que futuro, si es que tiene algún porvenir. Peor aún: preocupa comprometer tu flujo de trabajo con un software que temes que sea abandonado en un plazo no tan largo.

El nuevo Lightroom CC, en cambio, tiene muchísimo por delante, ya que está a medio hacer y, ahora sí, es una propuesta en línea con las prioridades de Hogarty y Mangalick, con lo que cabe esperar que lo impulsen con más ganas. De hecho, como ya vimos, se define como «el futuro de la fotografía«.

También es verdad que, en vista que de momento la acogida no es para echar cohetes, a lo mejor no tiene tanto futuro como parece. Pero por el momento, hay razones para ilusionarse con el futuro de este proyecto (si eres alguien que se sienta atraído por el programa, claro, lo cual no es mi caso, ya que no doy el perfil al que va destinado).

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Creo que ya no queda mucho más que decir, así que en la siguiente y última entrada, sacaremos algunas conclusiones y despediremos, por fin, esta serie de entradas.

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