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Publico, luego existo: Un mes de riguroso parón

[dropcap]H[/dropcap]oy se cumple un mes y un día de la entrada donde anunciaba el parón veraniego. Como ya expliqué entonces, el tema de hacer vídeos no lo veo muy claro, pero de momento sí que pensaba ir publicando alguna que otra entrada de blog (o sea, texto), ni que fuera a bajo ritmo y sobre cualquier chorrada o tema menor. No es que tuviera una frecuencia específica en mente, y menos aún para julio-agosto, pero tampoco pensaba que fuese a pasar un mes sin publicar nada de nada, y es por eso que quería publicar esta entrada para explicar al menos la razón. Iba a decir que así, de paso, también pongo al corriente a amigos que siguen el blog y que estarán preguntándose por mi misteriosa desaparición, pero no quiero engañaros.

Intento llenar una sala de gente interesada en saber de mí, y pasa esto.

El motivo de esta actividad aún menor a la esperada es que he estado levemente pocho, y de hecho aún lo estoy. Cuando publiqué el vídeo y entrada de blog previos, ya comenté que tenía algún tipo de infección respiratoria, que suena muy grave pero viene a ser como un resfriado solo que dándote importancia, a ver si alguien se preocupa por ti. Desde entonces, he estado con mejoras y recaídas, aunque no sé si la causa de las recaídas ha sido la infección original o simplemente he ido encadenando una bacteria con un virus y un virus con un microbio, porque se ve que mi organismo es así de generoso cuando se trata de acoger microorganismos. Sobra decir que, a falta de explicación en sentido contrario, manejo como principal hipótesis que Mangalick me ha enviado toxinas igual que hacen los rusos con los espías descarriados. Maldito canalla…

Pero no solo eso. Se da la causalidad de que justo antes de ponerme malito, había estado otras 3 semanas encontrándome francamente mal por un asunto relacionado con un medicamento – fue durillo pero tampoco es plan ahora de enrollarme con los detalles o se nos hace de día. El resumen es que entre una cosa y otra, llevo 2 meses sin encontrarme bien del todo, y con muy poca actividad, más allá de ir a médicos, pruebas y ese tipo de cosas. En un futuro, los niños estudiarán en las escuelas que España tuvo un sistema de salud público, pero que un tal Carlos Oliveras y sus misteriosas afecciones terminaron por quebrarlo. Será lo único grande que habré conseguido hacer en la vida.

Cuando los del laboratorio de los análisis me ven venir, ya ponen a calentar todas las centrifugadoras de plasma y suero.

Bueno, hablando en serio, aunque hace un mes sí que tuve unos días de encontrarme peor, ahora llevo semanas en que, sin estar bien, tampoco estoy mal. Esto suena a cantamañanas clásico de toda la vida, pero no, hablo en serio. Simplemente, tengo síntomas leves de «pochez» – alguna décima de fiebre, malestar, dolor de cabeza y ese tipo de sensaciones. Temo desarrollar también codo de tenista o algo así, porque como me he tenido que poner mucho el termómetro y el digital está como las maracas de Machín, he terminado regresando al de mercurio con la esperanza de que sea más preciso. Y para bajarlo luego, hay que meterle tales sacudidas centrífugas, que tengo los epicóndilos al filo de la tragedia. Y por si todo esto fuera poco (que lo es, tampoco vamos a engañarnos), también he recibido alguna que otra tanda de antibióticos que me han hecho escagarrinarme vivo, con perdón, y que luego te dejan algo «chafado».

 

He de reconocer que esto por sí solo tampoco es una excusa sólida para no haber publicado nada, ya que he estado perdiendo el tiempo delante del ordenador cada día, dedicando un número considerable de horas a pegarme «maratones» de youtube (la típica sesión donde empiezas viendo vídeos de fotografía, y sin saber cómo, acabas en uno donde hacen trucos de magia para sorprender a koalas). Además, me he entregado a una estricta dieta a base de heladitos que consumo mientras veo películas. Muy duro todo, sí, pero soy así de sacrificado. De hecho, con tanto estar pocho, me he pegado tal repaso cinematográfico y de series para pasar el rato, que me he puesto al día de lo que no había visto los últimos años. Y, hombre, alguna cosa productiva he hecho también pese a todo, no os penséis que todo ha sido cachondeíto, vagueo y bajar termómetros de mercurio a golpe de codo y muñeca. De modo que, para ser sincero, no habría sido tan difícil ponerme un poco las pilas y teclear cuatro cosas para el blog. Pero yo pensaba que estos achaques remitirían mucho antes, así que estaba esperando a ponerme bien del todo antes de publicar nada, simplemente para hacerlo en condiciones y sin dar tanta pena. Claro que también podría ser que si hubiese estado bien, hubiera hecho lo mismo (nada). Por desgracia, ya nunca lo sabremos.

El médico prácticamente me condenó a muerte prohibiéndome los aires acondicionados, las corrientes de aire y, en general, cualquier cosa contra el calor. Pero no dijo nada sobre los heladitos. ¡Fastídiate, matasanos!

Como consecuencia de esto, y dado que durante estos dos meses no he estado para mucha salida fotográfica, tampoco he hecho tantas fotos – a decir verdad, solo un día he cogido una cámara, aunque muchos días fantaseo con salir a hacer fotos y al final lo dejo por el malestar. Y aunque sí que uso Photoshop y Lightroom a diario para temas de otra gente, no los uso tanto para mis cosas personales, o no de la misma forma que antes, así que tampoco he tenido tanto en la cabeza el blog y posibles temas para publicar entradas.

Las pocas fotos que he hecho han sido con el móvil en centros de salud. Me da a mí que este año tampoco me descubre ningún cazatalentos.

En fin, en vista de que no sé cuándo estaré bien del todo, ya intentaré ir poniendo algo aquí entre visitas al ambulatorio y a la farmacia, que siempre queda hueco. Como dije al principio, no sé con qué frecuencia lo haré, pero espero que no pase un mes entero hasta la próxima entrada. De momento solo quería poner al corriente del asunto a la gente – no porque me crea tan importante, sino porque al menos así tengo excusa para publicar algo, y que no se me quede el mes de julio entero «en blanco». Todo sea por maquillar mis estadísticas blogueras, aunque sea de forma rastrera.

Pues nada. Como siempre, gracias por su atención y a ver si hago algo medio productivo para el blog en un plazo razonable de tiempo. Un abrazo y espero que estéis disfrutando del verano o al menos sufriéndolo lo menos posible.

P.D.: Sé que lo de marcar la casilla de «Aceptar privacidad» para poner comentarios es un coñazo. Yo también la sufro cuando he de contestar a un comentario. Dadle las gracias a la Unión Europea y su manía de regularlo todo – cómo serán de metementodos, que hasta han prohibido los termómetros de mercurio como el que yo uso. ¡Dejadnos vivir, leñe!

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