[alert type=»success» close=»false» style=»border-radius: 4px; background-color: #dff0d8; border-color: #c1dea8; color: #468847; border-left: 5px solid #c1dea8;» close=»true» heading=»Actualización 16 de noviembre»]La cosa ya está casi resuelta, y además de una forma increíble. Ayer por la mañana fui a una tienda a contratar fibra, ¡y en la misma mañana vino el técnico y la instaló! Ahora me faltan unos detalles con una nueva tarjeta de red y ponerme al día. ¡Si lo llego a saber, ni hago este aviso! En breve espero recuperar la normalidad 😊[/alert]
[dropcap]P[/dropcap]osiblemente hayáis notado que se ha frenado en seco, de un día para otro, el frenético ritmo de publicación que llevaba últimamente.
En principio, esto podría ser normal, pues ya tocaba descansar tras el frenesí de las últimas semanas, y ya no digamos después de la sobreactividad del veranito. Pero el motivo real es otro:
• Explicación breve: Me falla Internet y no sé cuándo me lo arreglarán, y hasta entonces, estoy prácticamente inoperativo en lo que respecta a publicar vídeos.
• Explicación larga: Seguid leyendo para conocer la enésima versión de un clásico: «me falla Internet y pasan de mí«.
Se me corta la conexión
El viernes pasado publiqué mi análisis de las novedades de Lightroom Classic 9.0 / 2020, y al día siguiente, sábado, planeaba continuar preparando otras cosas que tengo pendientes y que habían quedado interrumpidas por las novedades adobitas.
Sin embargo, durante la tarde de dicho sábado pasado perdí la conexión a Internet (una línea ADSL gestionada por Vodafone). Iba, venía, se volvía a ir… Al final, harto de esta intermitencia, aplacé mis asuntos para el día siguiente, el domingo, confiando en que la cosa se resolvería por sí misma.
Efectivamente, el domingo la conexión ya volvía a mantenerse estable, pero la velocidad de la línea era muy baja, como una tercera parte de lo normal. Al menos podía hacer lo más básico (ver webs, responder comentarios y enviar emails), pero para todo lo que pasase de ahí, iba muy lento o terminaba siendo inviable. Creía que sería una avería generalizada o algo así, y que el lunes se arreglaría solo. Por tanto, de nuevo fié la solución del asunto a echarle paciencia y esperar al día siguiente.
La verdad es que al día siguiente cambiaron las cosas, pero no como esperaba: la velocidad de la línea, que ya era de pena, cayó todavía más, pasando a ser apenas una fracción de la que debería ser. Empecé a temer que aquello iba a ser más que un mero fallo puntual.
Llamo al servicio técnico
Por el pánico que me da llamar al típico teléfono de «desatención» al cliente, esperé todavía un día más. Aún albergaba la esperanza de que todo esto fuese algún fallo «global» y que durante el lunes se resolviera, pero nada: el martes seguíamos en las mismas. Así que, ahora sí, no había más remedio que llamar a Vodafone.
A partir de ahí, entré en el circuito de rigor en estos casos: lidiar con sistemas automatizados y respuestas robotizadas, hasta que finalmente consigues hablar con un operador humano. Este operador me dijo que no era un fallo generalizado, lo cual no era una buena noticia. Si es un fallo que tienen localizado, puedes esperar que lo arreglen, pero cuando según ellos no pasa nada raro, estás solo ante el peligro.
Tras un rato hablando con este operador, me pasaron la llamada a otro departamento, donde me atendió un técnico. Según las comprobaciones remotas que hicieron, concluyó que algo le pasaba a la línea, porque tanto la velocidad que tenía como la máxima alcanzable eran anormalmente bajas de acuerdo al propio criterio de quien me atendía. Así que me dijeron que vendría un técnico de Vodafone a casa a inspeccionar la línea.
Viene el técnico
Un día después, un técnico de Vodafone acudió a mi domicilio para cambiar el router. Que ya me pareció raro, porque en principio no parecía problema del router, pero en fin, todo sea por descartar cosas.
En todo caso, el cambio del router no mejoró nada, de hecho, de dos teléfonos que tenemos en casa, ahora uno no funciona, así que si acaso, fuimos a peor. Aparte, el técnico comprobó que efectivamente, la conexión iba lentísima y dijo que daría parte a Movistar (la antigua Telefónica), que son quienes se ocupan de la infraestructura de la línea de cobre sobre la que funciona el servicio ADSL. Pero también me dijo que la cosa tenía mal pronóstico tratándose de este tipo de línea, porque en estos casos Movistar se desentiende o hace apaños momentáneos, y en 2 semanas vuelves a estar igual. En pocas palabras, me vino a decir que cuando empieza a pasar esto, o te pasas a fibra óptica, o vas mal.
Estamos en lo mismo: yo voy a ciegas y estoy en sus manos, así que no sé si esto es cierto, pero evidentemente no me dejó muy tranquilo.
Movistar se desentiende
Aunque inicialmente Vodafone me dijo que en 24 horas un técnico de Movistar contactaría conmigo para inspeccionar la línea, pasaron 48 horas y nadie había contactado conmigo, así que hoy jueves por la mañana he vuelto a contactar con Vodafone. Ya me olía mal mal la cosa porque en mi experiencia, si dependes de Movistar (antes Telefónica, más conocida como Timofónica), ya puedes dar por hecho que la cosa termina mal.
E incluso sabiendo esto de antemano, la jeta de Movistar ha conseguido sorprenderme una vez más: según el técnico de Vodafone, Movistar considera que, incluso con estos valores tan pobres, la línea está bien, con lo que ha dado la «incidencia» por resuelta y ha cerrado el caso. Por tanto, vuelta a empezar para que reabran la avería, incidencia o como le quieran llamar, y Movistar haga algo… pero viendo como están yendo las cosas hasta ahora, no soy nada optimista al respecto.
Resumiendo
Cualquier época es mala para quedarse con un Internet a medio gas, pero esta es de las peores. Ahora mismo tenía varias cosas pendientes, sobre todo un vídeo de las novedades de Luminar 4, cuya versión final se publicará el lunes que viene, y también vídeos del Curso Básico de Photoshop CC, que había tenido que dejar momentáneamente parado. [Nota: Quienes hicisteis la pre-compra de Luminar, seguramente ya lo tengáis desde el día 11]
Doy gracias de tener al menos algo de velocidad de descarga, pero es insuficiente para el tipo de cosas que uno hace normalmente, y ya no digamos para subir vídeos a la velocidad de caracol que me da la línea ahora mismo. Podría intentar grabar vídeos mientras tanto, pero aunque no lo parezca, incluso para eso he de consultar cosas, descargar archivos… y aunque no me es del todo imposible, va todo tan lento que acabo perdiendo el hilo de lo que quiero hacer y se vuelve tan complicado, que no vale la pena.
Sé que cuando topas con estos problemas con las operadoras de telefonía/Internet, estás fastidiado, simple y llanamente, porque te marean y hacen lo que quieren contigo hasta que te canses y te cambies de compañía o lo des por perdido. Y si me he de cambiar de compañía o pasar a fibra óptica, me imagino que la cosa va para largo. Hoy mismo ya llevo toda la mañana perdida con este tema.
Conclusión
En definitiva, haré lo que pueda mientras dure esta situación – con algo de paciencia, y confiando en que no se vuelva a cortar la línea, podré por lo menos responder comentarios y hasta ver algún vídeo. Subir vídeos está imposible ahora mismo, aunque podría llegar a publicar entradas de texto como esta. Pero en general, me temo que me voy a quedar en fuera de juego hasta que la cosa se resuelva.
Así que así están las cosas, amigos. Paciencia y… hasta cuando sea.

