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Historia de una foto: The AquaMan

[dropcap]Q[/dropcap]ueridos/as, este es una especie de post-piloto que no sé si tendrá continuidad. El caso es que a veces, cuando publico fotos en instagram/flickr, a menudo incluyo alguna historia absurda relacionada con la foto, y a veces algún dato técnico de cómo la hice o cómo la he procesado.

Antes de seguir, ojo, una cosa requeteimportante: no hago esto porque crea que una foto mía es la repera, en plan «voy a ilustrar a la gente con mi increíble sapiencia fotográfica, blablabla, admiradme mortales«, sino simplemente porque sé que a los que somos un poco frikis del tema, nos hace gracia vivir estas situaciones a través de la experiencia de otra persona, cotillear, etc. Yo mismo me leí hace poco este libro de fotografía, cuyas fotos tampoco son nada del otro mundo, pero me encantaron las peliculillas que se monta la autora, las explicaciones, etc.

Pero, volviendo a lo principal, es incómodo publicar mis rollos macabeos en esas plataformas (instagram, flickr) por varios motivos, como el hecho de no poder editar luego el texto si veo cualquier pifia significativa. Aparte de que, puestos a pegar una brasa de este calibre, prefiero aprovecharlo como contenido de mi humilde blog, en vez de cederlo a instamierdas y similares donde siempre te ponen algún límite.

En fin, voy a probar a poner igualmente las fotos en instagram/flickr, pero en la descripción pondré solo una parte del texto, y redirigiré las publicaciones a esta entrada de blog completa poniendo un enlace, al menos por esta vez en plan «experimento». Dicho esto, paso a la foto y al rollo en sí.


Era de noche y sin embargo llovía. No, miento: era un atardecer de agosto de 2020 y lucía el sol 🌞, pero pronto desaparecería bajo el horizonte anguloso de los edificios. En esa peculiar y breve franja horaria, los contraluces, claroscuros y otros fenómenos luminosos afotables salen de sus escondites y se convierten en objetivo de depredadores fotográficos. Así que por ahí andaba yo, al acecho de escenas interesantes con las que nutrir mis galerías fotográficas online y llevar mi leyenda todavía un paso más allá, si es que tal cosa es posible.

Y en esas que apareció el hombre de las garrafas de agua, interponiéndose hermosamente entre mi cámara 📷 y el sol en el horizonte. De hecho, no era uno solo – otro compañero aguador le precedía un poco más adelante, arrastrando otro carrito similar. Quizá uno era el titular y el otro iba de reserva, por si el principal se lesionaba. Bien pensado.

Pero claro, aunque a mis ojos aquello era la materia prima de una foto decente, incluso buena, me faltaba afotar la escena desde un ángulo interesante. Dado que el «aquaman» no paraba quieto e iba avanzando a buen ritmo, y que había más gente cruzándose en el camino (es una calle bastante concurrida), no conseguía dar con el ángulo y encuadre con los que fantaseaba en mi mente.

Al menos tenía la suerte de tener la cámara bien configurada de antemano (una Ricoh GR III, con óptica fija de 28mm f/2.8). Bueno, de suerte nada: aquí es donde brillan los auténticos genios, y también aquellos dotados del talento necesario para fingir ser uno, como yo. La medición la llevaba en el modo de prioridad de altas luces, para evitar fotos fritas por la solana, con la velocidad mínima a 1/1000 (esto se coordina vía ISO, ya que estaba en Av), y el SnapFocus a 2,5m (en esta cámara, el SnapFocus es una función que permite enfocar a una distancia predefinida si pulsas el disparador a fondo sin preenfocar – evidentemente te limita, pero si te sitúas en el lugar correcto, evitas las típicas epilepsias del enfoque en momentos críticos, así como pérdidas de tiempo). Y el diafragma a f/4.0; quizá podría haber cerrado a f/5.6 o f/8 para asegurar la jugada en combinación con el SnapFocus (más rango enfocado), pero es un valor que voy variando sobre la marcha y aquí estaba así.

Por cierto, aprovecho para atizaros un enlace (de afiliado de amazon) para que al menos sepáis a qué cámara me refiero (si tenéis adblock no lo veréis):

En fin, volviendo al tema, la cosa es que finalmente no pudo ser. Perseguí a este personaje durante un buen tramo (además, a traición, porque iba detrás de él), intentando predecir la foto, pero básicamente dándole al disparador a ojo y con poco control. No tenía tiempo de ir revisando los resultados en la pantalla, porque si me paraba y lo hacía, se me escapaba, pero tampoco me hacía falta – sabía que no estaba captando lo que veía y mucho menos lo que quería. Se mascaba la tragedia.

Al llegar a una zona donde la calle cruza con otra y se ensancha un poco, supe que iba a ser mi última oportunidad, así que decidí darlo todo y realizar contorsiones extrañas para situar la cámara un poco más baja, disparando casi a ciegas pero con la esperanza de que el personaje se recortase de forma épica contra el cielo. Fracasé estrepitosamente en este empeño, pues el tipo giró repentinamente a un lado y se salió del estrechísimo margen donde quería situarlo. Así y todo, conseguí la única foto medio salvable de toda la serie, ya que por lo menos no se cruzó nadie por en medio, y las garrafas azules se veían bastante bien.

Pero, como digo, no logré hacer la foto que imaginaba, con el personaje mejor recortado contra el fondo (con más luz de contorno, o como decía, contra el cielo desde un ángulo más bajo), y con un mayor efecto de la luz atravesando las garrafas de plástico y proyectando ese tono azulado sobre el pavimento, en contraste con la iluminación cálida del atardecer.

Claro, leyendo esto igual uno piensa que tampoco sería para tanto. Y bueno, vale: al fin y al cabo, solo era un carro de garrafas de plástico. Pero a mis ojos por lo menos, esta escena aparentemente tan cutre era un espectáculo – el tipo tirando con vigor del carro, recortado contra la luz del horizonte, el efecto con la luz anaranjada del atardecer atravesando el plástico azul, y todo ello envuelto en los claroscuros de las calles del casco antiguo. La cosa me resultaba muy llamativa, pero claro, para gustos, colores, como se suele decir.

El procesado

El caso es que normalmente no hago un procesado muy llamativo, pero en esta foto, sin ser tampoco una locura, sí que el resultado final difiere bastante del revelado «estándar» de la original, que era así:

De modo que a lo mejor hay algo de interés en conocer el proceso. Pero aviso que esto lo escribo tiempo después de procesar la foto, así que no me acuerdo muy bien de lo que hice exactamente. Haré un esfuerzo para recordarlo todo, y lo demás me lo inventaré. Comenzamos con los ajustes de revelado, para lo cual usé Lightroom Classic (lo cual es equivalente a Camera Raw como ya sabéis).

Luces y sombras

El contraluz/contraste de la escena es para mí el principal encanto de la foto. La cosa tiene su historia, pero para resumir, busco lugares/horas donde el sol esté lo más bajo posible y provoque este tipo de escenas. Esto, si no vigilas, da como resultado fotos quemadas, así que lo que hago es subexponer bastante. Bueno, en el caso de esta cámara (la Ricoh GR III) uso un modo de medición de prioridad a altas luces que lo hace superbien y me facilita el trabajo un montón, pues automáticamente ajusta la exposición para que las altas luces sobrevivan.

Esta foto es un caso un poco extremo, de hecho, la foto original quedó como vistéis más arriba – utilizando Lightroom Classic, tuve que subir la exposición 2 pasos y medio para recuperar una iluminación más realista. Claro, con este ajuste palmaron las altas luces, pero en esta fase ya no era problema, porque estaban bien preservadas en el raw original, así que con un -70 en Iluminaciones quedó la cosa apañada. Añadí un poco de Claridad e Intensidad para rematar esta primera fase. Ya solo con esto, tenemos media foto o más.

Recorte

Esta es una fase muy importante cuando disparo con esta cámara, ya que tiene un 28mm fijo y no siempre es ese exactamente el encuadre que quiero. Esto lo puedo paliar en parte situándome yo en el lugar adecuado, pero en fotos así no puedo irme teleportando de un sitio a otro tan rápido – has de disparar desde donde estás, como puedas. Aparte, moverse cambia la perspectiva, así que digamos que no me importa captar un encuadre algo más amplio del deseado, y luego si hace falta, recorto un poco.

En este caso, primero de todo enderecé la foto con el botón «Auto» de la herramienta recortar de Lightroom Classic, y luego me decanté por un recorte cuadrado, ya que me pareció que centraba más la atención en lo que me interesa de la escena. Esto del recorte siempre plantea dudas, pero en fin, tras la típica «parálisis por análisis«, me pareció que un recorte cuadrado ayudaba a la composición.

Eliminar distracciones

Esta es la intervención más «agresiva» en la foto, ya que implica quitar cosas, y aquí fui un poco más allá de lo normal. De todos modos, soy partidario de quitar cosas que no sean esenciales para la escena y/o que distraigan, porque encuentro que son elementos que, cuando estás en el lugar, no te han llamado la atención, pero que en cambio se notan mucho cuando ya en casa miras la foto en el ordenador. Así y todo, siempre plantea dudas, y no es de extrañar que haya opiniones para todos los gustos – sería tema para una entrada aparte, así que dejaré aquí las disquisiciones fotográfico-filosóficas al respecto.

Para empezar, me cargué un rótulo en forma de cruz luminosa verde que señalaba una farmacia. Ese resplandor verde surgiendo de la zona oscura tenía su encanto y aportaba cierta sensación de lugar a la escena, pero ese verde fosforito me chirriaba mucho con el resto de tonos de la imagen. Me costó decidirme, pero al final la quité.

Luego cloné parte del alcorque de una palmera (el hueco en la acera), porque tras el recorte, solo se veía un trozo en el borde izquierdo de la foto, y me pareció que resultaba extraño. Finalmente, ya embalado y en pleno fragor clonicida, me cargué los rótulos de un local que está en sombras en la foto. Aquí ya tuve que moderarme, o habría empezado a quitar la tapa de alcantarilla, y la paloma que cruza por un lado, y las plantas que asoman por un balcón, y la gente de fondo, y por qué no, al propio señor de las garrafas, y a sus garrafas, y… en fin, habría terminado con la foto básicamente en blanco 😅

Tonos

No recuerdo muy bien en qué orden hice esto, pero ajusté los tonos para realzar un poco más ese contraste entre el tono cálido del atardecer y el azul de las garrafas. Supongo que lo hice con el panel de HSL, o igual hice algún potaje en Photoshop, no me acuerdo. El caso es que la foto original ya tenía esa cualidad interesante: prácticamente era bitono, con esos dos colores, así que solo se trataba de acentuar o modular esos tonos.

Me da la impresión de que en este paso hice algo más, de hecho recuerdo haber hecho un ligero dodge&burn en algún momento, quizá fue aquí.

Luminar Neo

En principio, aquí ya iba a dejar la cosa, pero finalmente le di un leve toque de Atmósfera AI y Rayos de sol (herramientas de Luminar Neo – enlace de afiliado) a la foto. Me pareció que complementaban el ambiente de la foto – de hecho, me sentí tentado de darle más «caña», sobre todo a los rayos de sol, pero no me gusta inventarme tanta cosa en una foto. Quitar distracciones, aún, realzar, vale, pero empezar a añadir cosas que no estaban ahí no me encaja – quedaba bien, pero realmente no había en la escena esa sensación de rayos de sol filtrándose en el aire (un poco sí, pero no tan visibles). Con lo cual, no digo que me parezca mala idea, solo que a mí no me convence.

De hecho, incluso podría haber añadido destellos con un filtro de Topaz que no sé si tengo aún por ahí, y que permite añadir algunos puntos de brillo, como estrellitas, que habría puesto estratégicamente en alguna arista de las garrafas… pero lo mismo, esas cosas ya no me encajan tanto. Busco potenciar el feeling de lo que vi, pero sin sobreadornarlo, no sé si me explico. A veces es un equilibrio muy subjetivo. Bueno, qué tontería: a veces no, siempre.


Sea como sea, esto es lo que dio de sí la cosa, y me tendré que contentar con ello. Mi leyenda fotográfica seguirá creciendo, pero tendrá que ser otro día.

En cuanto al rollo que os he metido, please decidme en los comentarios si os ha parecido interesante (y si no, simplemente no hace falta decir nada – en este caso, el que calla no otorga). Pensaba que escribir esto iba a ser más simple, y al final ha sido un follón repescar las versiones intermedias y poner los antes/después (siempre me hago un lío, y los pongo al revés o me equivoco de imagen). 😅

La próxima vez, si la hay, no sé si me complicaré tanto la vida, si acaso, lo haré más resumido. Sea como sea, ¡gracias por vuestra atención! 🙏

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