Muy buenas. Con youtube, el blog y todo lo relacionado, cada día es una aventura, pequeña o grande.
Hoy ya voy por la segunda – por ahora, ambas son bastante menores, pero esta que me acabo de encontrar plantea una elección interesante en la que cada cuál podría tener su posición, y que más allá del caso concreto, plantea un conflicto más genérico entre la necesidad de cortar de raíz comportamientos dañinos, y la de ser proporcional al daño causado. Así que aprovecho para comentarla.
Resulta que un espabilado ha fusilado mi vídeo sobre Krea.ai y lo ha subido a su canal con una minicabecera delante, pero el 90 % del vídeo (9:52 minutos del total de 11:37) coincide con el mío. Aquí el vídeo copiado – a partir del minuto 1:35, se corresponde íntegramente con mi vídeo – si hacéis clic y ya no aparece, es que el vídeo ha sido retirado).
Por lo poco que he visto, es el típico canal que se dedica a copiar vídeos de otros y resubirlos a su canal poniendo su cabecera propia, con un par. No es nada nuevo, me ha pasado ya unas cuantas veces. Incluso recuerdo el caso de uno que hacía lo mismo pero en una web-chiringuito que se había montado, y que luego vendía el acceso a esos vídeos (de mucha gente, no solo mío) como parte de un curso de Photoshop.
Lo que me ha tocado más las narices en este caso es que el muy jeta pone esa cabecera solo para justificarse diciendo (con voz de IA) que sí, que esto es material de otros, pero que él se acoge al «fair use«, que es un principio legal que contempla algunos casos donde puedes usar contenidos de otras personas (parodias, reacciones, etc.). Dejando de lado que el «fair use» no es algo universal (depende de cada legislación concreta), sobra decir que coger un vídeo y resubirlo íntegro a tu canal no es «fair use» ni por el forro de los «conojes». Eso aparte de que, que yo haya visto, en ningún vídeo da crédito al creador original (lógico, para que nadie vea el vídeo y se vaya entonces al canal correspondiente a avisar).
Digo que esto me tocado la moral porque evidencia que el tipo sabe que lo que hace no está bien, y lo que está intentando es calzar ahí una coartada legal para evitar que le borren los vídeos. Lo digo porque a veces hay gente que realmente no sabe que existe una cosa llamada propiedad intelectual, y no lo hace de mala fe. Incluso tengo algún caso donde otras personas han subido algún vídeo mío a su canal, y yo no he solicitado la retirada porque es obvio que no saben que eso no se puede hacer, y lo han hecho de forma puntual, solo con ese vídeo mío.
Pero en este caso sí he solicitado la retirada, pues como digo, esta persona lo está haciendo a gran escala. Ahora bien, cuando tenía que mandar la reclamación a YouTube, me daban dos opciones que podéis ver en la imagen que incluyo más abajo: pedir la retirada inmediata, lo cual comportaría un «strike» (una penalización para el canal infractor) o dar un plazo de 7 días para que él lo haga y evite así dicho strike. Los strikes comportan distintos niveles de penalización, pero si en un plazo corto se reciben 3, te pueden cerrar el canal.
Aquí me he enfrentado a una disyuntiva que os traslado a vosotros: ¿qué debería haber hecho? Por un lado, me daban ganas de pedir la retirada inmediata, porque esta persona sabe perfectamente que no puede hacer lo que hace, y además lo está repitiendo con otros canales. En su caso, por suerte, no está consiguiendo captar visitas, pero si le hubiera salido bien la jugada (y a muchos les sale bien), se habría embolsado un buen dinerito a costa de muchos creadores. Por tanto, desde este punto de vista, un canal de este tipo simplemente debe recibir los 3 strikes lo antes posible y desaparecer para dejar de hacer daño a otros creadores.
Pero por otro lado, claro, le sale a uno la vena compasiva: todos podemos equivocarnos, merecemos una segunda oportunidad, blablabla. En este caso, además, el pobre diablo no está rascando ni vistas. Que, como digo, podría haberlo hecho, y más con la de vídeos que me imagino que ya habrá resubido. Pero en fin, como dirían en inglés, «no harm done«.
Sinceramente, no sabía por dónde tirar. Finalmente, he optado por darle ese plazo de 7 días para que retire el contenido y evite así la penalización. Aunque a lo mejor vosotros habríais hecho otra cosa – también os digo que, antes de pensar qué decisión habríais tomado, os recomiendo que intentéis poneros en la piel de alguien que ha echado horas y horas o incluso días para crear un contenido, y entonces ve dicho contenido, en este caso incluso mi cara, mi voz, todo, en el canal de otra persona. Es algo que, de entrada, ya os digo que muy bien no sienta, al margen de que luego te pienses qué hacer.
Dicho todo esto, tampoco penséis que esto es la gran movida – como digo, solo es la segunda aventura del día, y no deja de ser una mera anécdota. Seguro que surgirán otras, y mañana, más.

