Saludos, estimados/as. Me asomo al blog para informar de que llevo días sin publicar nada ni hacer directos porque, como anuncié en su momento, finalmente afronté la «Operación Invision«, antes llamada «operación brazos de monitor» (luego explicaré el por qué del cambio de nombre).
El asunto es que llevo muchos años con los monitores puestos sobre algún tipo de soporte para elevar su posición y no estar todo el día mirando para abajo. Recuerdo que inicialmente ponía mi único monitor encima de una pila de libros de la carrera, concretamente «Matemáticas para economistas«, de Taro Yamane, y un libro de introducción al derecho cuyo autor no recuerdo. Solo con esto ya me dieron más utilidad que cuando estudiaba.
Con el tiempo, noté que aún no era suficiente altura, pero no era fácil dar con la combinación de libros adecuada para alcanzar la medida justa. Finalmente encontré el punto exacto combinando uno de esos libros con 6 latas de cerveza (vacías, claro). Eran tiempos felices.
Desde entonces hasta ahora, además de pasar a usar dos monitores (y, actualmente, 3 en algunos momentos), fui experimentando con infinidad de sistemas para elevar las pantallas a la altura de los ojos. En general, se trató de apaños ortopédicos de efectividad diversa, hasta que en 2021 opté por comprarme un par de soportes específicamente diseñados para elevar la altura del monitor. Aquí enlace en amazon (pongo link de afiliado, que igual rasco algún céntimo y todo para sufragar la ruina en la que me he metido con todo esto).
El asunto es que estos dos soportes me permitieron, por fin, tener las cosas en condiciones. Pero tienen la pega de ser un poco grandes, al menos para mí que, además de tener una mesa más bien pequeña, soy -como bien sabéis- un prolífico «creador de contenido». Eso implica tener por aquí multitud de chismes – luces, micro, cámara, más luces, cables y más cables, discos duros externos, mandos a distancia, dos móviles, auriculares varios, etc. Pero fue cuando quise añadir un tercer monitor (uno pequeño, para poner más abajo en plan auxiliar), que me dije: Houston, tenemos un problema. El área de trabajo estaba demasiado atestada, y estos soportes me bloqueaban demasiado espacio. Aquí debajo os pongo una imagen de cómo lucía mi «setup» (lo que viene siendo la mesa del PC, vamos) hasta hace nada:
Si os fijáis en la zona de los soportes, veréis que tenía casi la mitad de la mesa (la mitad del fondo, digamos) ocupada por esas estructuras. Es verdad que incluyen una especie de repisa y que se pueden poner cosas, pero solo objetos de tamaño pequeño, y tampoco muy al fondo o no me cabía la mano para cogerlos luego. Además, el espacio sobrante a cada lado y entre los dos soportes también quedaba tan fragmentado que era difícil usarlo para algo. De hecho, el único trozo que podía usar, más o menos detrás a la derecha, está ocupada por la famosa lámpara añeja que ya tenía en 2008, pero que está oculta tras el monitor de la derecha, y que me fastidiaba un montón para colocar bien el brazo de la cámara y el de una de las luces.
Con la incorporación del tercer monitor, el más pequeño situado debajo del monitor derecho, la cosa ya se me volvió muy complicada, porque aunque en la foto no se aprecie demasiado bien, casi tropezaba con el soporte del micro y también topaba con el ratón (contra el soporte que le puse a este tercer monitor).
Fue así como supe que había llegado el momento de la «VESDAD».
El momento de la «vesdad»
Desde hace ya bastantes años empecé a fantasear con ponerme algún soporte tipo brazo, de esos que se agarran a la mesa y te aguantan el monitor. Pero no lo veía claro porque estos soportes requieren que el monitor sea conforme al estándar VESA (Video Electronics Standards Association) para soportes.
Mis primeros monitores eran cutres y no respetaban ningún estándar, así que usar un soporte de este tipo habría sido complicado. Pero ya hace años que uso monitores que sí admiten este tipo de soportes, o al menos eso suponía, porque nunca me había parado a confirmarlo. No quería empezar a investigar este tipo de soportes porque ya intuía que sería una movida gorda. Y debemos recordar que soy una persona pusilánime. No siempre lo fui – durante la mayor parte de mi vida, afronté las mayores gestas con valor y coraje, saliendo victorioso de muchas de ellas.
Pero ya no: hoy en día, la más simple de las tareas me supera. De hecho podrían poner mi foto en esta definición del diccionario:
Además, sentía un temor reverencial por los brazos de monitor. ¿Realmente soportarían el peso? ¿No se me partiría la mesa de acumular tanta presión en el mismo punto? ¿Quizá, en mitad de la noche, me despertaría escuchando el estrépito causado por mis monitores cayendo al suelo y convirtiéndose en chatarra?
Bromas aparte, confieso que sí tenía algo de desconfianza, sobre todo porque uso una mesa de estas del Ikea. Recordemos que en Ikea son expertos en aplicar los últimos avances de la física, según los cuales los átomos son espacio vacío al 99,99%. De hecho, la materia como tal casi ni existe, un principio que estos suecos han explotado para levantar un imperio fabricando muebles que están más huecos que otra cosa. Así que me daba un poco de canguelo apretar una mordaza de este tipo (la «pinza» que soporta el brazo) a una mesa cuya solidez real desconozco. También me preocupaba que estos nuevos soportes alterasen la separación de la mesa respecto a la pared, aunque de esto hablaré más abajo.
Me daba una pereza infinita ponerme a investigar, porque sabía que encontrar el brazo adecuado sería una lata, pero aún tenía más claro que mi humilde mesa/rincón había alcanzado su límite, y que si no tomaba alguna medida, aquí ya no podría poner nada más.
Todo lo que siempre quiso saber sobre brazos de monitor y nunca se atrevió a preguntar
Os podéis imaginar cómo transcurrieron las siguientes dos semanas: sesiones maratonianas de mirar productos en amazon y vídeos en YouTube. Pero fue fructífero, pues pasé de no tener ni idea del tema a ser poco menos que un experto. Hombre, tanto como un experto, tampoco. Pero sí que conseguí entender qué opciones tenía y qué riesgos corría.
Por simplificar, y aunque hay de muchos tipos, en esencia podía optar por un soporte tipo «poste», que no están tan articulados pero parecen más simples (mejor evitar complicaciones) o uno tipo «brazo», más articulado y aparentemente con más posibilidades, aunque justo por eso, más difícil para «visualizar» cómo quedará la cosa y en qué posiciones podrías ponerlo.
Añadir que para ambos tipos existen versiones para dos monitores (un solo soporte con dos monturas VESA), pero yo prefería dos brazos individuales para controlar mejor la posición de cada monitor, y también porque me parecía más prudente repartir el peso en dos puntos separados de la mesa.
A partir de aquí, tenía al menos dos cosas que resolver.
Separación y altura
El soporte elegido debía permitirme poner los monitores lo más pegados a la pared posible, ya que si separo la mesa de la pared, entonces, si me apoyo para empujarme un poco hacia atrás y retirar la silla, la mesa tiembla y se menea como si fuera de gelatina. Parecerá una chorrada, pero es algo muy irritante. Esta parte es complicada de explicar con palabras, pero digamos que tenía que elegir un brazo que pudiera poner «de lado» para entonces rotar el cabezal VESA hacia mí (la idea es evitar que el codo articulado del brazo saliese hacia detrás – esto me habría obligado a adelantar demasiado los monitores).
La otra cosa en la que tuve que fijarme fue la altura, ya que muchos soportes no incluían medidas claras, o sí las incluían pero su altura máxima era ligeramente inferior a la que yo quería.
El elegido: INVISION
Aunque esto es puramente anecdótico (cada cuál ha de averiguar qué le conviene), acabé optando por este brazo (enlace en amazon):
La marca es «Invision«, pero no destaco la marca porque sea la hostia, sino más bien por hacer un poco de coña. Es el típico producto donde el logotipo de la marca es una elipse o similar con el texto dentro. Por experiencias previas donde la marca tiene este tipo de diseño tan simple y genérico, sospecho que el mismo brazo se vende bajo otras 15 marcas distintas, aunque el producto sea el mismo. O sea, supongo que el chino de turno lo fabrica y luego lo vende a los que le ponen la marca, o él mismo se inventa muchas marcas para vender más a distintos precios- no lo sé.
Lo gracioso es que, en estos casos, siempre se inventan nombres tipo «FuturTech», «SupraTronic», «XtraDrive», «OnByte» o, como en este caso «InVision«. Claro, como es para monitores, tiene que ver con la «visión». Se las saben todas.
El montaje
Si hay interés, podría explicar cómo fue el montaje ya que grabé algún vídeo durante el proceso. Pero bueno, el resumen es que aunque toma su tiempo, tampoco es particularmente complicado. Lo realmente «chungo» viene cuando quieres que los dos monitores queden lado a lado sin un milímetro de separación, con la misma inclinación y rectos. Cuando tenía los otros soportes, era muy fácil hacer pequeños ajustes en la posición de cada monitor, pero ahora se ha vuelto un auténtico follón (es factible, pero muy engorroso).
Tras el montaje, surgieron los dos problemas que más me están entreteniendo y que, si bien ya preveía, no pensé que iban a suponer semejante dolor de cabeza.
Problema 1: Reubicación de mis trastos
Tengo más sitio en la mesa y en general he salido ganando, pero muchas de estas cosas que ahora he de volver a poner (cámara, micro, luces…) van en brazos sujetos al borde de la mesa, donde ahora tengo los dos «Invisions» ocupando espacio. También he jubilado la famosa lámpara que mencioné antes, y la he cambiado por una especie de minipanel led mucho más discreto (link amazon), pero que también se ancla a la mesa con una mordaza y con cuello flexible – ¡ojalá lo hubiera comprado antes! Años llevaba yo con el muerto de la lamparita del ikea.
De nuevo, por resumir, creo que esto ya lo tengo resuelto (en realidad aún me falta colocar cosas, pero me parece que ya he encontrado la forma de montarlo todo sin que los chismes tropiecen entre sí).
Problema 2: El cableado
Este apartado, siendo un gran problema, en realidad podría no existir. Es decir, lo más simple sería que cada cable caiga por donde le dé la gana, terminar con la parte baja de la mesa como la jungla de las pelis de Tarzán, todo lleno de lianas, y fin de la historia. De hecho, gran parte de mi vida tuve mis ordenadores así.
Sin embargo, conforme han ido pasando los años, me he ido contagiando de esta neura minimalista donde todo ha de estar ordenado, casi zen. Todo un poco «TOC», ves las cosas fuera de sitio y ya te pones nervioso. Bueno, tampoco soy un caso extremo, pero vamos, que lo de tener los cables manga por hombro no me gusta nada.
Sabía que con este cambio de soportes luego tendría que reorganizar los cables, pero no pensaba que sería semejante follón. Parte del problema (o al menos la parte con la que no contaba) se debe a que antes, con los soportes del monitor (tanto la peana del monitor como el soporte para elevarlo), casi no veía la parte de cables que baja de los monitores a la parte posterior de la mesa. Pero ahora, con los brazos, queda expuesta toda esa parte de la pared que antes estaba medio oculta, y dejarlo así sería muy cutre.
Por suerte, los propios brazos ya tienen esto en cuenta e incluyen una especie de conducto interior por donde puedes pasar los cables, pero no puedo hacerlo sin primero soltar todos los cables que tenía organizados por debajo de la mesa, y luego volverlos a sujetar, cosa que es muy engorrosa. Encima, al terminar con esa parte me he dado cuenta de que me faltaba pasar un cable, lo he rehecho todo y luego me he dado cuenta… de que me faltaba pasar otro cable más.
Por resumir, la última movida es que ahora resulta que hay 3 cables (del monitor más alejado del PC) que o los dejo sueltos, o no llegan, pues para pasar por el recogecables y luego bajar agrupados con los demás han de dar un poco de vuelta. Así que nada, otro pedido a amazon para que me traigan cables más largos de distintos tipos.
Los cables no me llegan hasta mañana, así que el remate de lo que ya he bautizado como «Operación Invision» (en honor a la marca clónica) queda aplazado hasta mañana como mínimo. Esto es el cuento de nunca acabar.
Reflexiones
Tened en cuenta los que no lo sepáis, que yo estoy requetetullido perdido. Voy con muletas hace muchísimos años y a estas alturas de la película ya tengo las articulaciones hechas Pepsi-Cola. Me apaño bien si estoy sentado y apoyado, pero estoy perdido para todo lo que implique estar de pie y agacharse debajo de la mesa para pasar cables y ese tipo de cosas. He de hacer unas piruetas y contorsiones para no apoyarme en la rodilla mala ni hacer fuerza, que parece que estoy haciendo yoga, concretamente versiones defectuosas de la postura del perro, la langosta y la media paloma, con algún que otro loto mustío intercalado.
Estoy tan triturado físicamente a estas alturas, que en algún momento pienso si no habría sido mejor dejarlo como estaba y apañarme como fuera. Creo que no, que a la larga habrá valido la pena, pero incluso aunque acabe siendo así, si ahora volviera atrás, no sé si me metería en este follón. Ya sabía que daría trabajo, pero no tanto. Como ya he dicho más arriba, esto es no acabar nunca.
Directo
Y hasta aquí este apasionante informe de situación. Espero estar 100% operativo de nuevo en breve, pero como que lo mismo pienso cada día y luego pasa algo, me las apañaré (espero) para hacer un directillo hoy a las 22h. Nada especial – más que nada quiero conectarme para verificar que todo sigue funcionando bien. Creo que sí, pero nada como hacer un directo para detectar fallos, porque he tocado tanto cable y tanta cosa, que lo mismo empiezo a emitir y se me pone en marcha el microondas de la cocina.
Así, aparte de comentar algunas de estas peliculillas, comentaremos la enésima campaña de odio contra Adobe (esta vez con algo de fundamento) y quizá alguna cosa más, según cómo vayamos de tiempo.
Gracias por vuestra atención una vez más y hasta pronto.

