Icono del sitio Carlos A. Oliveras

🪦 Facebook, adiós: Photoshopeando abandona la plataforma 👋

Ayer por la noche tomé una decisión largamente meditada: abandonar la página de Facebook de «Photoshopeando», algo que ya hace tiempo anuncié que terminaría ocurriendo si las cosas no cambiaban.

Posiblemente a la mayoría esto os dé igual, y ese es —en parte— el problema: tras haber vivido hace años épocas de notable actividad, ya hace tiempo que la página de Facebook de photoshopeando se había convertido en poco más que un cementerio digital. Los likes rara vez alcanzaban los dos dígitos y los comentarios eran casi inexistentes, pese a contar con casi 12.000 seguidores, cifra que, de todos modos, también se había estancado desde hace mucho tiempo por los mismos motivos que enseguida compartiré.

Aún recuerdo cuando creé la página de Facebook de photoshopeando, de hecho, aún está en el blog la entrada donde lo celebraba hace ya… ¡más de 14 años! Es verdad que Facebook, como la mayoría de redes sociales, no me gusta nada, pero en su día, sí que compartía todo tipo de cosas allí, además de notificar la publicación de nuevos contenidos. Pero tranquilos, que no voy a glosar la aventura de estos 14 años – en vez de eso, saltaremos directamente a épocas recientes, quizá los últimos dos años, más o menos.

Durante este periodo más reciente comenzó a ocurrir que Facebook me borraba las publicaciones. ¿El motivo? Nunca lo he sabido con claridad absoluta, pero de forma genérica, eran consideradas spam – supuestamente, estaba llevando a la gente de forma engañosa a una página maliciosa o que incumple las políticas de Facebook para los enlaces externos.

Me consta que estoy muy lejos de ser el único afectado por este tipo de problemas, pues es ya algo común que Facebook considere que páginas totalmente legítimas promocionan actos terroristas, tráfico de armas, casinos online, pornografía, venta de medicamentos y otros contenidos sensibles o directamente prohibidos en Facebook. Por lo visto, los últimos años Facebook ha implementado unos filtros automáticos muy agresivos que, literalmente, disparan primero y preguntan después. Bueno, ni preguntan: disparan primero y luego disparan otra vez.

¿Puedes reclamar? Sí… y no. Sí, porque puedes pedir una revisión (con un mecanismo rocambolesco y absurdo que implica, en parte, reconocer una culpa que no tienes, pero eso es otro tema), y antes o después te devuelven la publicación, al menos en mi caso. Pero no puedes pedir que te quiten de la lista negra una vez te han puesto, es decir, aunque me devuelvan 25 posts, el siguiente que ponga con link a «photoshopeando.com» volverá a ser borrado (aunque esto tampoco es seguro – va a rachas).

Nuestro amigo Pedro Tripiyon también ha tenido todo tipo de problemas con Facebook y, en su caso, tras recorrer los típicos laberintos interminables de la configuración y ayuda de esta red social, pudo contactar con ellos para pedir ayuda, tras lo cual me informó de los pasos a realizar para terminar con este borrado de posts, entre ellos, verificar mi dominio a través de Meta Business Suite, cosa que hice (si bien esta URL ya estaba vinculada a la página en sí, pero añadí este paso extra). Y, efectivamente, tras hacer esto hará quizá un año (o menos – no recuerdo), Facebook dejó de borrarme posts. ¡Por fin!

Pero ya dicen que poco dura la alegría en casa del pobre: pasados unos meses, OTRA VEZ empezaron a borrarme publicaciones, si bien esta vez fue durante un periodo más breve. De nuevo, tuve que perder el tiempo comprobando todas las verificaciones de mi dominio y otros ajustes, así como mandar las correspondientes peticiones de revisión, tras lo cual, aparentemente, se interrumpió de nuevo la eliminación de posts.

Hasta que ayer comenzó de nuevo este circo absurdo del borrado de publicaciones. Y me cansé. Existe la posibilidad de contactar con Facebook, pero para ello tengo que haber hecho una campaña promocional alguna vez (es de pago), cosa que no pienso hacer. No por el dinero, pues creo que se puede hacer por importes muy pequeños, sino porque no pienso seguir con el surrealismo de esta situación. Otra opción, claro, es subir los vídeos directamente a Facebook, pero esto sería todo un despropósito: con esto, el beneficio de mi trabajo se lo lleva el tal Zuckerberg y yo me quedo sin visitas en mi canal. O tratar de reclamar por otras vías que tiene Facebook, o entretenerme en intercalar muchas publicaciones sin enlaces (pero que tampoco puedan ser sospechosas de spam, cosa imposible dado que considera spam cosas que no son spam), confiando en reflotar la página a la larga. Todo eso para que, de aquí a un año, si he conseguido recuperar un 10% del estatus anterior, decidan que mi nombre, o el nombre de la página, o el logotipo, o cualquier chorrada, implica que estoy vendiendo Viagra online o cualquier disparate, y otra vez me pongan en la lista negra. No, gracias.

Ya está. Ya he perdido horas y más horas, y días y más días, con esto. Estoy hasta donde os podéis imaginar, y más allá. Me han terminado hundiendo la página, las estadísticas están casi a cero. La página de Facebook de Photoshopeando ya no tiene casi ninguna autoridad (es decir, la «reputación» para que tus contenidos tengan una mínima difusión, relevancia y alcance dentro de la propia plataforma), supongo que como consecuencia de las decenas y decenas de publicaciones borradas que ni siquiera he reclamado. Ya no hay apenas likes, no digamos comentarios. Así que al final han conseguido que para mí, tener página en Facebook no solo no me aporte nada, sino que me suponga un coste en tiempo y dolores de cabeza que no tiene ningún sentido asumir.

La página seguirá existiendo, pero ya no publicaré nada en ella, ni siquiera el aviso de los directos. No descarto que en un futuro pudiera retomarla, pero no está en mis planes.

Gracias a todos los que en su día le disteis al «Me gusta» y contribuisteis a los buenos tiempos de la página de Facebook de Photoshopeando. Descanse en paz.

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