Ya conocemos por fin todos los detalles de la Sony RX10 V, y tras ver las especificaciones completas y varios análisis publicados, quería hacer una valoración algo más pausada de lo que supone realmente esta nueva bridge avanzada.
En el vídeo anterior hablaba del regreso de la gama RX10 y del interés que, al menos para mí, siguen teniendo las cámaras bridge o superzoom. Ahora ya no estamos ante un teaser ni ante rumores: la Sony RX10 V es oficial, y se han confirmado muchas de las sospechas.
La cámara mantiene el sensor de 1 pulgada y 20 megapíxeles, así como el conocido objetivo 24-600 mm equivalente f/2.4-4. De hecho, esa óptica no viene solo de la RX10 IV, sino que se remonta a la RX10 III, de 2016. Eso no significa que sea mala, ni mucho menos, pero sí refuerza la sensación de que Sony ha preferido actualizar la electrónica alrededor de la cámara antes que rediseñar su núcleo fotográfico.
Y mejoras hay, por supuesto: batería más grande, visor bastante mejor, procesador más moderno, autofocus con reconocimiento de sujetos, mejor ráfaga, vídeo más actual, USB-C, compatibilidad con tarjetas UHS-II y menús renovados. Son cambios reales y, en varios casos, importantes.
Pero también hay ausencias y pérdidas llamativas: la pantalla sigue siendo basculante y no totalmente articulada, desaparece el flash integrado, se elimina la pantalla superior, se pierde la rosca del botón de disparo para usar accesorios tipo soft release, no hay pre-captura y también desaparecen los modos HFR extremos de vídeo a cámara superlenta.
A todo esto se suma el precio: 2.499 €. No me parece necesariamente disparatado si lo comparamos con lo que costaba la RX10 IV en su momento y actualizamos por inflación, pero sigue siendo muchísimo dinero. Y a ese precio es inevitable preguntarse si no tendría más sentido mirar también alternativas APS-C con objetivos todoterreno o incluso con telezooms más específicos.
Mi conclusión es bastante sencilla: la Sony RX10 V me parece una cámara muy buena, probablemente única en su categoría, pero también una cámara demasiado continuista. Sony ha recuperado una gama muy querida, sí, pero lo ha hecho con una actualización que parece más pensada para responder a una demanda acumulada que para relanzar el concepto con verdadera ambición.
En el vídeo repaso todo esto con más detalle: qué mejora, qué se pierde, qué se mantiene, qué implica su precio y por qué, aunque la RX10 V me sigue pareciendo muy interesante, también me deja una sensación algo agridulce.
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