La máquina del fango dispara contra Adobe: Crónica de una mentira

Ya sabéis que no me gusta la política ni tomar prestado su lenguaje, pero lo que está pasando esta última semana con la «Odiosfera» y su «máquina del fango» contra Adobe, bien lo merece. Como algunos sabréis, y si no, os lo cuento, estamos asistiendo a un gran revuelo (acompañado de generosas dosis de indignación, aspavientos y rasgamiento de vestiduras) causado por unas supuestas nuevas condiciones de uso de Adobe. «Supuestas» porque, en realidad, esas condiciones existen desde hace al menos cuatro años. Pero si fuera esa la única mentira…

Ladies and gents, con todos ustedes, la Odiosfera

Antes de seguir, necesito presentaros a la «Odiosfera«. Bajo este término trato de englobar un colectivo de gente cuyo odio por Adobe es simplemente patológico. No obstante, fue el cambio al modelo Creative Cloud lo que más encendió las iras de estos seres empeñados en vivir en la siempre reconfortante victimización de la que nace el odio visceral contra la víctima propiciatoria de turno. Es comprensible que a mucha gente el modelo de suscripción no le guste, pero aquí hablamos de algo más. Personajes que juraron dedicar el resto de sus días a vengar tamaña afrenta.

Efectivamente, desde entonces, una serie de infelices se dedican a patrullar Internet difundiendo su odio contra Adobe en forma de tweets, comentarios, publicaciones, etcétera, siempre orientados a intentar que la gente se dé de baja de Creative Cloud como reacción a catástrofes que, en realidad, no han ocurrido. No hace falta decir que cualquiera pueda estar descontento con un producto o servicio, pero aquí hablamos de una obsesión malsana cuyas campañas se basan en la difamación y la mentira.

Así hemos asistido a todo tipo de teatrillos, de los cuales el más común es el de «me doy de baja«, donde varios usuarios, o quizá el mismo con varias cuentas, afirma darse de baja de Creative Cloud por causas reales o, más frecuentemente, imaginarias – principalmente, bulos anunciando que Adobe va a multiplicar por 2, 5 o 10 el precio de la suscripción, o que la compañía se apropiará de los derechos de tus imágenes solo por usar el software. En el foro y comentarios de la web dpreview algunos usuarios ya son célebres por haberse dado de baja de Creative Cloud unas 149 veces en los últimos años (se ve que a veces les da pereza cambiar de cuenta para seguir propagando sus cuentos).

Ocasionalmente, algún ingenuo que pasaba por ahí pica y -de buena fe- se suma a sus reivindicaciones. Como antes decía, siempre habrá clientes legítimamente descontentos, pues todo esto no significa que en Adobe sean pura bondad y todo lo hagan bien. Pero el asunto es que, hasta la fecha, ninguna de sus disparatadas campañas del odio caló lo suficiente.

Hasta la última semana.

Las viejas nuevas condiciones y el principio del bulo

Resulta que, recientemente, alguien en Adobe decidió activar el aviso rutinario de aceptación de normas. Es decir, la típica ventanita que aparece cuando abres el programa y te presentan un documento legal infumable que debes aceptar para poder continuar. Estas condiciones suelen aparecer la primera vez que usas el programa (el que sea), pero si posteriormente hay modificaciones, la empresa debe comunicarte esos cambios. En la mayoría de casos, simplemente aparece un mensaje en algún apartado recóndito de tu cuenta avisando del cambio, y diciendo que si sigues usando sus servicios, se entenderá que aceptas los cambios. A veces llegan a enviarte un email informativo. Y en algunos pocos casos, tienen la decencia de mostrarte claramente una ventana con un resumen de qué ha cambiado, para que no tengas que releerte toda la documentación de nuevo, y para que tu conformidad sea explícita.

Esto es lo que hizo Adobe hace poco, simplemente para hacer más claro un apartado donde mencionan que en ciertos casos es posible que revisen tu contenido (como dije más arriba, esto es así desde hace al menos cuatro años). Básicamente, esto hace referencia a archivos que alojes en sus servidores (sometidos a condiciones similares a las de cualquier hosting), y a imágenes que proceses en la nube con sus servicios, con lo cual también han de pasar por sus equipos. En esta aclaración publicada posteriormente en su blog, detallaron que el análisis es automatizado, pero que en ciertos casos, podría ser manual, es decir, realizado por un humano.

Pero, en lo esencial, no cambió nada fundamental en lo relativo a este apartado. Aun así, Adobe quiso ser lo más transparente posible, pues saben que cambiar una coma de sus condiciones sin anunciarlo antes con letras de neón conducirá, inevitablemente, a otra campaña de mentiras y terror de la Odiosfera: «¡Mirad, han cambiado párrafos enteros sin decíroslo! ¡Os están ocultando cosas gravísimas! ¡Dios mío, voy a darme de baja ahora mismo!«. Optaron por notificarlo, pero la Odiosfera siempre sabe sacarle punta a todo. Si no lo notifican, porque no lo notifican, pero lo notifican, entonces algo muy gordo tienen que haber cambiado para que salte el aviso de aceptación de condiciones. «¡Nos han colado nuevas y apocalípticas condiciones! ¡Nos roban! ¡Nos espían!«. En fin, que hagan lo que hagan, mal.

Las «nuevas» condiciones

Hasta donde yo sé, el cambio introducido tiene que ver principalmente con el tema del relleno generativo, donde Adobe ha optado por unos filtros muy fuertes (demasiado a mi juicio) que bloquean gran cantidad de peticiones sin motivo. Al menos, si esto ocurre, puedes solicitar una revisión que hará un humano para que vayan afinando sus sistemas. Dado que, desde la publicación de Photoshop 2024, el uso de Adobe Firefly (la IA generativa de Adobe) se ha disparado, se están realizando más revisiones de resultados bloqueados, por lo que Adobe quiso dejar claro que el análisis de imágenes que pasen por sus servidores no siempre será automatizado, sino que también hay análisis manual (aunque como luego comentaré, iniciado por el usuario salvo en casos delictivos).

Me imagino que hasta lo anunciaron con orgullo, los pobres ingenuos adobitas, pensando que tanto odiador de la tecnología y la IA al menos se sentiría reconfortado al saber que detrás de todos estos sistemas siempre habrá una inteligencia humana dispuesta a prestar ayuda y como garante del sentido común.

Antes de seguir, dejadme añadir que sospecho (aunque no está del todo claro) que cuando de forma automatizada se detecte una cantidad anormal de infracciones, podría ser que alguien revisase manualmente que está pasando. En todo caso, como explica Adobe en su web, estas revisiones se hacen de forma confidencial, con personal formado para esta tarea. Es decir, la compañía ya ha manifestado ser consciente de la importancia de preservar la privacidad de los contenidos en esta clase de revisiones que, en todo caso, son excepcionales ya que el sistema realiza todo el trabajo de forma automatizada y solo con archivos que pasen por sus servidores – lógicamente, todo esto no tiene nada que ver con lo que hagas localmente en tu equipo.

El relato

Ya sabéis que hoy en día se habla mucho de «el relato«, normalmente como eufemismo de información manipulada cuando no directamente falsa. Porque una cosa es la verdad y otra, lo que se cuenta. De hecho, con una «máquina del fango» bien engrasada, la verdad ya casi no importa.

En este caso, se está montando un «relato» trufado de frases sacadas de contexto, malinterpretaciones deliberadas y mentiras integrales. A partir de lo anterior, se ha montado una película según la cual:

  • Por el mero hecho de usar Photoshop, concedes a Adobe todos los derechos de los archivos que pasen por el programa.
  • Además, empleados de Adobe pueden monitorizar y observar toda tu actividad en cualquier momento (pudiendo además difundirla dado que, como acabamos de decir, les estamos dando todos los derechos para ello).

Antes de seguir, yo me pregunto, ¿es que la gente solo tiene la cabeza para peinársela? ¿Alguien de verdad cree que Adobe, una empresa que ha construido su negocio y su reputación desarrollando herramientas para artistas y creativos, ahora va a decidir robarles e invadir su intimidad, porque sí, y de paso mandar su negocio al traste?

Será porque la gente no es capaz de leer condiciones legales, o porque se creen lo primero que les cuentan, o quizá por esa desconfianza que generan las grandes empresas – sana desconfianza, añadiría yo, siempre que esté dentro de unos límites razonables. Será por lo que sea, pero para regocijo de la Odiosfera, y tras años y años poniendo todo su empeño en ello y cosechando escaso éxito, por fin han alcanzado la masa crítica necesaria para formar la clásica turba enfurecida. Ya conocéis la escena: gente furiosa que se lanza a las calles al anochecer portando antorchas y sogas, dispuestas a colgar a quien haga falta del árbol más cercano. Aquí la razón la tiene el que más grite y más enfadado esté, no hay más.

Pero para ello, ha sido necesaria, como en tantas otras ocasiones, la figura del «tonto útil«. Lejos de pretender ofender, esa expresión se refiere a una persona que sirve a los propósitos de un grupo o ideología sin ser consciente de que está siendo utilizado con fines distintos a los que cree estar defendiendo. En la práctica, una serie de youtubers, la mayoría de poca monta, pero alguno importante, como Tony Northrup (a quién tenía por alguien más espabilado), se han lanzado a compartir lo que consideran un intolerable atropello. Posiblemente gente como Tony obra de buena fe, pero creo sinceramente que están metiendo la pata hasta la ingle. La Odiosfera, desde la oscuridad de sus sótanos, ríe mientras les aplaude con likes y comentarios, jaleándoles y animándoles a seguir así. Y, ya de paso, haciéndose otras diez cuentas para poner comentarios con otras tantas personalidades diciendo que esto es una vergüenza y que se dan de baja de Adobe. Eso que no falte.

En esos vídeos he leído auténticas burradas, como uno que decía que ha analizado su instalación de Photoshop, y ha detectado 34 troyanos (sí, treinta y cuatro, ni uno menos). Otros que afirman que ya desde febrero notaban algo raro, que les parecía ver imágenes suyas en otras páginas (seguramente son los mismos que, por las noches, son abducidos por aliens). Lo mismo con los detractores de la inteligencia artificial, que sospechan que Adobe ha entrenado Firefly con las imágenes de un viaje a Cuenca que hizo en 2017 y que editó en Photoshop la semana pasada. «Cuando genero paisajes, salen los cielos de mis fotos – esa es la prueba«, argumentan con una mezcla de desazón, pesadumbre y rabia contenida. Vale, esto último me lo he inventado. No es literal. Pero se leen cosas en esa línea, no exagero.

Igualmente, no falta el reaccionario furibundo que nos informa de lo importante que es, pues trabaja con infinidad de proyectos ultrasecretos sujetos a NDAs (acuerdos de no divulgación). Datos que ahora, sin duda, están ya en posesión de los adobitas, que posiblemente los subastan al mejor postor en la deep web. En fin, disculpad que haga broma con algo que, en realidad, es serio, pero cuando lees tanto descarrilamiento mental junto, cuesta mucho mantener la compostura.

Adobe responde (actualización)

Edito esta parte porque justo mientras publicaba esto, me he dado cuenta de que Adobe ha publicado una nota para responder a la polémica, y creo que lo más sencillo es que la leáis empleando el traductor si es necesario, porque la alternativa es diseccionar todo el texto legal y era muy largo. Es más fácil repetir lo que dije al principio: estas condiciones llevan al menos 4 años vigentes (salvo cambios menores)y no ha pasado nada.

Dicho lo cual, aquí la nota donde Adobe trata de aclararlo todo:

Actualización sobre las condiciones de uso de Adobe (en inglés – pero podéis traducirlo)

También explican que pronto publicarán unas condiciones de uso mejor explicadas, en parte para aclarar cosas que, precisamente, veréis que señalo más abajo en esta entrada.

Por último, quiero destacar al menos esta parte de la explicación que encontraréis en dicho enlace:

Adobe

¿Son los de Adobe auténticos seres de luz?

Con todo esto, se corre el riesgo de pensar que si todo esto es mentira, los adobitas son poco menos que santos. O que yo mismo estoy diciendo que les extendamos un cheque en blanco. Pero nada más lejos de la realidad.

Evidentemente, estoy mucho más cerca de confiar en Adobe que de desconfiar de ellos. No he experimentado (hasta la fecha) nada remotamente parecido a un abuso por su parte. Es más, incluso diría que ponen más empeño del necesario en hacer las cosas bien, lo cual tiene como consecuencia que su modelo de IA generativa sea más limitado (porque no lo entrenan con cualquier cosa) o que te bloqueen muchos «prompts» inocentes solo por miedo a que generes algo obsceno. Porque claro, si no tuvieran esos filtros, ya tendríamos nueva campaña de la Odiosfera – lo estoy viendo, «Adobe, nuevo paraíso de los pervertidos, da todas las facilidades para generar monstruosidades pedófilas con la IA, ¡démonos todos de baja para mostrarles nuestro rechazo, ¡esto es intolerable!«, seguido de galerías infinitas de fotos mostrando las atrocidades que Adobe está permitiendo, casi alentándonos, a crear. En fin, que hagan lo que hagan, habrá que darse de baja.

Por cierto, además de lo ya mencionado, en Adobe también están siendo pioneros en la implementación de las credenciales de contenido, precisamente -qué paradoja- para evitar que desaprensivos roben tu trabajo.

Desde luego, tampoco creo que esto de ser tan estrictos lo hagan porque quieren vivir en paz y armonía con Jesucristo y el universo, sino porque saben que la Odiosfera les marca en corto y que el más mínimo tropiezo podría dar pie a una pesadilla de relaciones públicas o una campaña como la que ahora mismo estamos sufriendo. Campañas que luego tienen un impacto en los resultados de la compañía.

¿Realmente están bien redactadas sus condiciones de uso?

Aunque no me cansaré de decir que siempre hay que mantener una saludable desconfianza e informarse por uno mismo, o al menos tener referentes de confianza en vez de creerse lo que cuente cualquier random, no creo que haya motivos para alarmarse. Al menos no más que hace 4 años, pues recordemos que esto lleva ocurriendo como mínimo desde 2020. Es más, ya en 2017 el nuevo Lightroom «nube» comenzó a analizar y escudriñar mediante la IA todas las imágenes que subamos a su servidor, algo con lo que yo no estoy de acuerdo pero que hasta la fecha -que yo sepa- no le ha causado problemas a nadie.

Ahora bien, ¿mi tranquilidad responde a mi confianza en Adobe, o a la prístina y cristalina redacción de sus condiciones de uso? Pues… 50/50. Es decir, si estas mismas condiciones las publicase una compañía de la que no tengo ninguna referencia, reconozco que algo de recelo tendría, o, como mínimo, me surgirían dudas.

El problema creo que responde a un intento de simplificar o combinar condiciones en tres aspectos:

  • Se trata de condiciones unificadas para diversos programas de Adobe, con lo que un mismo documento está regulando cosas tan dispares como Photoshop o el sistema de firma de documentos en la nube de Acrobat.
  • No se hace a mi juicio suficiente distinción entre aspectos generales y aspectos particulares de 3 áreas diferentes:
    – El programa de mejora del software y el uso de herramientas de aprendizaje de IA
    – Las comunicaciones iniciadas por el usuario (feedback o comentarios)
    – Los casos que puedan hacer sospechar de actividad delictiva.
    Además, creo que se está confundiendo ese aprendizaje de IA con la IA generativa de Adobe Firefly, que no tiene nada que ver con el análisis mediante IA del que hablan las condiciones.
  • Convendría hacer todavía más énfasis en diferenciar entre los contenidos locales y los contenidos procesados o almacenados en los servidores de Adobe – toda esta historia solo aplica al segundo tipo.

En realidad sí que encontramos distinciones respecto a todo esto en dichas condiciones de uso, pero tengo la impresión de que muchas veces las referencias a distintas situaciones o tipos de contenido son un poco ambiguas. Tratándose de algo tan crítico como la privacidad, sí creo que deberían trazarse con mayor claridad los distintos escenarios.

Particularmente, debería quedar lo más claro posible bajo qué circunstancias el contenido puede ser analizado de forma manual. Entiendo, pese a todo, que en el caso de sospechas de actividad delictiva, seguramente no les convenga dar mucha información justamente para evitar que los «malos» aprendan a evitarlo… lo cual nos lleva a la siguiente reflexión.

¿Libertad y privacidad o seguridad y orden?

Termino con una última consideración: incluso confirmando que Adobe, o la empresa que sea, obra de buena fe, es dudoso que sus decisiones satisfagan a todos cuando se trata de buscar un equilibrio entre privacidad y seguridad. Este es un problema complejo, y quien os venga con soluciones simples, o es un demagogo o, como diría Pérez-Reverte, «se lo han contado mal«.

Por un lado, está el derecho a hacer lo que te venga en gana con un software por el que estás pagando, así como a mantener en privado aquello que no quieras exponer al conocimiento de nadie. Pero por otro, está el derecho a vivir en paz, sin que nosotros o nuestro entorno suframos estafas, ataques terroristas o abusos sexuales, por mencionar algunos de los delitos que pueden beneficiarse del uso de estas tecnologías.

Creo que todos estaremos de acuerdo en la conveniencia de disfrutar de ambas cosas, de ejercer esa libertad y privacidad en un mundo seguro y ordenado. Pero en el momento en que ambas esferas choquen y haya que decidir a cuál de las dos renunciamos, distintas personas optaran por equilibrios diferentes. Unos abogarán por maximizar la libertad y proteger la privacidad a toda costa, renunciando para ello a todo experimento tipo «Minority report» – nada de poner el parche antes que la herida. Otros estarán dispuestos a recortar sus derechos a cambio de vivir un poco más tranquilos, como cuando se pone una cámara de vigilancia en algún sitio.

Todo eso ya son cuestiones que, obvia decirlo, se salen del ámbito de esta entrada de blog. Pero las planteo solo para poner de relieve que incluso en ausencia de malas intenciones, puede ser complicado articular unos derechos con otros, y más aún en esta era de nuevas tecnologías donde no hay forma de situarse: cada día nos desayunamos con el último avance, con el que se pueden obrar maravillas e, indefectiblemente, perpetrar otras tantas maldades que hasta ayer no eran posibles.

Conclusiones finales

En definitiva: está bien desconfiar. Desconfiar de las grandes corporaciones, pero también de los aspersores de «fango» desinformativo. Incluso desconfiar de individuos como yo, que podría tener intereses ocultos o, simplemente, estar equivocado. Pero desconfiar con moderación y aplicando el sentido común.

Veremos cómo termina todo esto, pero si mañana aparecen vídeos afirmando que Adobe quiere comerse cruda a tu familia, mascotas incluidas, desconfía. Porque seguramente sea falso: a las mascotas no se las comerían. 😅


Nota: Menos de una hora tras publicar esta entrada, la he editado para modificar una parte, ya que acabo de ver que Adobe ha publicado una aclaración al respecto. Creo que su texto es más aclaratorio y breve que mi explicación, así que he incluido el enlace para simplificar mi entrada.

12 comentarios

  1. Buen artículo, no sabía nada pero en los comentarios de DPREVIEW si he visto algunos con mucho odio con adobe, se hacen pesados.
    Yo, soy de los que prefiere seguridad y no creo que adobe tenga mucho interes en mis fotos!
    Gracias

    1. Gracias, Equeto. Sí, para ciertas cosas, Firefly va más flojo porque está entrenado con menos datos. No obstante, la IA de la que hablan en las condiciones es de otro tipo, o sea, no es Firefly, es un sistema que aprende qué opciones usan más los usuarios para así mejorar esas áreas el programa. De ahí ha venido parte de la confusión.
      Un saludín.

  2. Gracias Carlos por la extensa explicación. Adobe no me convence por su precio, a veces me la envaino otras no. Obviamente vivimos en un universo paralelo con esto de la información, ala manipulación de esta y la desinformación sin filtro y a pleno descaro. Es la vida y es la sociedad actual con sus cuitas por lo que sea.

  3. No estaba al tanto de tanto odiador serial, si vale la expresión. Gracias por el artículo. Para que Adobe se juegue a hacer algo con algunas fotos, debería ser una cosa excepcional, fuera de serie, pero no tiene sentido dado que pondría en juego, todo el esfuerzo de mantener una imagen impoluta y muy cuidada. Además el/los empleados que lo hagan, se jugarían a quedar inmediatamente fuera de la empresa.
    En fin, las redes ayudan también, para que se opine de cualquier manera.
    Muchas gracias.

    1. Gracias Eduardo. Tal como dices, es que no sé qué interés va a tener Adobe en, como dices, ponerlo todo en juego y cargarse su reputación (eso aparte de que en las condiciones ya pone claramente que no es el caso). Lo que es de traca son los comentarios de la gente, no solo se lo creen todo sino que empiezan a tener alucinaciones al momento.
      Un saludo.

  4. Totalmente de acuerdo con lo que expones. Si bien, en mi caso, desde hace años no comparto la política de Adobe y me he quedado en el CC2020, se acabó ahí Photoshop. Por supuesto, muy contento con el programa, ahora bien, salirse con mentiras, difamaciones, comentarios fuera de lugar…, eso ya no me parece. Tampoco creo que Adobe tenga una imagen impoluta y muy bien cuidada. En fín, pasa con Adobe y con más, muchas gracias Carlos y un abrazo

  5. Divertida explicación de un asunto que es trasladable al resto del universo www y provoca la irritación constante de bastantes ingenuos y de todos los imbéciles. Así anda el mundo: mucha IA y poco sentido común.
    En fin, lo dicho, a mi no me afecta mucho el asunto porque apenas trabajo fuera de mi equipo local, pero está bien saberlo y sobre todo si se cuenta de forma tan amena (estilo photoshopeando). Gracias.

    1. Yo hoy estoy leyendo cosas que son de traca, y lo que me choca no es que algunos estén muy desinformados, sino que hablen pomposamente sin tener ni idea de lo que dicen. Estamos asistiendo al juego del teléfono escacharrado, cada uno cuenta lo que entiende de lo que otro a su vez se ha inventado, y estamos llegando a niveles delirantes.
      Gracias por pasar y comentar.

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