IA y creatividad, ¿amenaza u oportunidad?

Buenos días dominicales. Aún me estoy recuperando de lo de ayer, no de la prueba médica en sí, sino de lo que normalmente suele ser la peor parte de estas cosas: la temible espera en sillas de plástico de chichinabo diseñadas por enemigos de la columna vertebral de los seres humanos. Para mayor incomodidad, de hecho ni siquiera estaban en una sala de espera como tal, sino dispuestas a lo largo de un pasillo. Para unas vértebras ya tan castigadas como las mías, pasar más de 5 minutos en esa clase de potro de tortura (y tuve que pasar una hora) garantiza horas de dolor a posteriori. Pero bueno, no me quejaré mucho: podría contaros otras pruebas recientes donde, directamente, no había dónde sentarse, con lo que tuve que llevarme un asiento plegable de casa.

A pesar de que aún noto la espalda como si me hubiera pasado un tren por encima, mi carácter aguerrido y valeroso me impulsa a retomar, hoy sí, el tema de las novedades, en este caso las de Camera Raw. A ver si me da tiempo a hacerlo todo hoy, grabar y editar; si no, ya lo remataré mañana.

Pero habréis visto que el título de esta minientrada menciona «IA y creatividad«, ¿por qué? Pues porque en el vídeo previo, y en vídeos anteriores, no es extraño encontrar comentarios que lamentan que la IA esté acabando con la creatividad. Y es un punto de vista con el que no estoy del todo de acuerdo, porque creo que se está confundiendo la técnica con la obra, o el medio con el fin. Aunque por otro lado, incluso con este matiz, también hay parte de verdad en esa afirmación. Así que quería aprovechar esta publicación para intentar explicarme mejor, porque es una cuestión compleja y que ya aviso que no terminaré de dilucidar del todo aquí.

Comenzaré dando la razón en que la técnica en general se está devaluando a pasos agigantados. Procesos que antes requerían mucho conocimiento y experiencia, ahora se hacen con un botón. Eso, a su vez, da pie a que se empiecen a crear cosas a cascoporro, generando, entre otros problemas, el famoso AI slop, expresión que pretende describir el contenido generado con IA de forma masiva y con baja calidad.

Pero eso no es creatividad, o al menos no necesariamente. Cuando hablamos de cosas generadas de forma repetitiva, mecánica, lineal… en el mejor de los casos son creaciones. La creatividad es el ingenio para crear «algo» con las herramientas a nuestro alcance, e incluso antes de eso, es el impulso, el deseo de crear, de plasmar ideas, emociones, conceptos. Es una inquietud, un «calambre», un motor que nos mueve. Casi una necesidad. Hoy por hoy, eso es solo humano… o lo parece – al final haré un matiz más sombrío al respecto, pero antes, dejadme que termine de desarrollar esta parte.

Conforme avanza la tecnología, esas herramientas nos sitúan en una posición más elevada como creadores, y nos permiten imaginar más y llegar más lejos. Por eso, si nos quedamos mirando simplemente las «creaciones», nos parecerá que la creatividad se ha disuelto, cuando en realidad, se está desplazando a una oficina varias plantas más arriba. En el fondo, todos estos cambios tecnológicos nos exigen una mayor creatividad, porque ahora que la técnica en sí ya no te diferencia (o mucho menos), necesitas más que nunca tener criterio, saber qué buscas, rechazar resultados que satisfarían al mediocre que solo juega a la ruleta, pero que no son suficiente para quien tiene una idea clara. Y todo esto sin perjuicio de seguir aplicando esas herramientas manuales que, aunque han pasado a un segundo plano, significan en muchos casos el toque final que separa la producción en serie y casi al azar, de algo con sentido. Algo con visión y no solo con vista. A veces un matiz lo cambia todo y de nuevo, hay que saber cuándo y cómo realizar esa intervención manual.

Ahora bien, dije que no estaba «del todo» de acuerdo con que la IA esté cargándose la creatividad. Y también anuncié algunas reflexiones menos románticas sobre todo esto. El motivo es que, pese a lo anterior, sí creo que, al menos en parte, la IA está erosionando el valor de lo creativo y el sentido mismo que le damos a la creatividad, al menos por dos vías:

  • Que exista ese criterio del que hablaba, esa mirada realmente creativa, no implica que siempre vaya a ser reconocida o siquiera necesaria. Y lo no necesario, evolutiva y socioculturalmente tiende a desaparecer. Puede acabar ocurriendo lo mismo que con cualquier bien de consumo: siempre hay distintas calidades, y aunque alguien puede hacer un producto extraordinario, no todo el mundo sabrá apreciarlo (o simplemente no lo necesitará). Igual que hay artículos bien acabados y con buenos materiales que sucumben ante la versión china (más limitada, pero mucho más barata), también hay gente que dará por buenas creaciones que, si no son AI slop, andan en la órbita de eso. Y con esto no le quito valor, por supuesto, ni a los productos chinos (por algo China es una superpotencia al nivel de EE. UU. – ahí es nada) ni al AI slop. Bueno, al AI slop, sí, tampoco vamos a engañarnos. Pero al final son cosas que bastan para cubrir un hueco que antes se rellenaba con cosas de mayor calidad, simplemente porque no había otra forma de hacerlo. Ya no es el caso, y esto desincentiva la creatividad por ser más costosa. ¿Puede seguir existiendo? Por supuesto, incluso más que antes, como ya he comentado. Pero pasa de ser algo que se premiaba, a algo que, aunque sea indirectamente, casi que hasta se castiga, ya que inviertes mucho más en ella y no hay retorno. Seguirá habiendo quien aprecie esa creatividad genuina… pero serán menos. Y aparte, como comentaré en el siguiente punto, ya hace tiempo que tengo serias dudas sobre qué hay de «genuino» en la creatividad humana.
  • Por otro lado, aunque normalmente he de tener yo la idea de lo que quiero para que la IA lo concrete en un resultado final con sentido, confieso que ya van muchas veces en las que, con menos indicaciones de las esperadas, y a veces casi ninguna, la IA ha tenido por sí sola ideas que me parecen brillantes. No es lo normal, pero ocurre de vez en cuando. Y esto me lleva a la misma reflexión que me surgen con otras habilidades de la IA: me temo que siempre nos hemos creído especiales, únicos, con una especie de «chispa» divina que nos otorga raciocinio, juicio, creatividad y hasta sentido moral. Puede ser… o puede que no seamos más que una versión biológica, imperfecta y muy limitada, de lo que será, o ya casi es, la IA. O al menos nuestra mente, a través de la cual fluye o se «sintoniza» la conciencia, aunque aquí ya entraríamos en temas más metafísicos. Pero ateniéndonos a la mente, la conclusión sería que sí, que la IA destruye la creatividad en el sentido de que nos hace despertar de esa ilusión donde nos creíamos especiales. Alguno pensará que no, que seguimos siendo seres donde late algo «diferente». Puede ser, pero yo hace tiempo que dejé de pensarlo, así que aunque me resulte incómodo, creo que mi creatividad, en el fondo, es tan valiosa como mi fuerza física, que puede ser igualada y superada ampliamente por la de cualquier máquina (grúa, tractor, etc.).

Con el rollo anterior, más que minientrada, esto casi ha terminado siendo una disertación, aunque a la vez no son más que ideas esbozadas que requerirían un desarrollo un poco más formal y a poder ser, ejemplos y un mejor sustento teórico. Así que lo dejaré aquí.

Disfruten de este excepcional domingo en que comienza el verano, al menos en este hemisferio norte. Un día único. Como todos, pero cada uno de forma distinta.

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