Buen sábado. Antes de nada, quiero decir que recientemente me propuse no publicar nada en fin de semana. De hecho, ni siquiera me había propuesto publicar algo todos los días como estoy haciendo, mucho menos sábado y domingo. Pero el frenético ritmo de la actualidad adobita-photoshopera y de sus aledaños tecnológicos (inteligencia artificial y otros) es incesante, y fácilmente termina absorbiéndote 24/7. Por eso querría autoimponerme algunos límites, principalmente el de los fines de semana, aunque aquí estoy saltándome mis propias normas.
Hace poco hablé de alteraciones en la percepción de color y la disyuntiva casi filosófica de editar para ti o para quien tiene la visión cromática considerada estándar. A este respecto, mencioné a Brian Matiash, que actualmente trabaja para Adobe. Supongo que, por haber visto recientemente su vídeo sobre este tema del daltonismo y el vectorscopio, YouTube me recomendó otro que no recordaba sobre las Credenciales de contenido de Adobe. Por el título («¿Está la IA arruinando la autenticidad de las fotos?«), parece que es un vídeo de opinión y reflexiones, pero en realidad es un contenido más bien descriptivo sobre dicha iniciativa de Adobe. Se trata de un tema muy interesante en el que no me había vuelto a poner al día desde que hablé del tema en esta entrada de hace ahora algo menos de 3 años.
Para quien no sepa muy bien de qué hablo, (que sería lo normal), las Credenciales de contenido —dentro del ecosistema de Adobe Content Authenticity y basadas en el estándar C2PA— permiten adjuntar a una imagen información verificable sobre su procedencia, autoría y proceso de edición. El sistema no solo sirve para que estos «metadatos de la verdad» se incrusten en el archivo, sino que también da opción de almacenarlos con una especie de huella digital de la imagen en los servidores de Adobe, lo cual creo que es lo que da más robustez a este mecanismo. Podéis encontrar una explicación más completa en esta página de Adobe: Información general de las Content Credentials.
También permite algo que no sé si es que yo no lo recordaba o se ha añadido luego, que es ver la imagen original, sin edición, en plan antes/después. Eso sí: este original es una versión de baja resolución, pero creo que cumple la función de hacerse una idea del nivel de transformación que ha sufrido la imagen.
Una observación antes de continuar: aunque creo que lo más útil del ACA es acreditar que una foto no ha sido alterada en lo esencial, no necesariamente ha de limitarse a esta finalidad. Es posible intervenir mucho en una fotografía, y aun así querer emplear este sistema justamente para demostrar cómo has sabido darle tu visión artística o creativa a la imagen. Sin ir más lejos, un artista que parte de fotografías para crear una obra mucho más elaborada podría querer demostrar así el carácter transformador de su obra respecto a la original (o incluso probar la autoría de la imagen o imágenes de partida si las tomó personalmente). O para que sea otro quien lo revise y decida si lo que has hecho es compatible con sus expectativas o no. El sistema es una herramienta que puede servir para distintos fines, y aunque «ACA» haga referencia a la autenticidad, creo que ante todo es un sistema de trazabilidad.
El caso es que, como he mencionado en algunas publicaciones recientes, tengo en preparación un texto más largo justamente sobre algo muy relacionado, el valor de la autenticidad, de la «verdad», en el mundo de la fotografía moderna. Y, no por casualidad, en dicho texto, aún en fase de borrador, nombro el tema de las Credenciales de Contenido de Adobe, pero sin considerarlo una solución, dado que tiene varios problemas. El principal es que, obviamente, si la persona no se somete voluntariamente a esto, las credenciales no existirán. Por tanto, no es, por sí sola, una solución universal. Y, quizá peor aún, en su estado actual es fácil usarlo de forma engañosa, ya que se puede fijar como original una versión que se editó antes de activar el registro de credenciales, con lo que este mecanismo, en vez de servir para probar la autenticidad, podría convertirse en la coartada de astutas manipulaciones.
No obstante, tras ver el vídeo de Brian, reconsideré mi postura, sobre todo ahora que llevo semanas dándole vueltas a estos temas sin encontrar alternativas. Las Credenciales de contenido son una solución imperfecta, pero una solución, y seguramente la menos mala. Aparte, hay algo que menciona Brian en su vídeo que, si bien añade una capa de complicación al tema, resolvería una gran debilidad del sistema de credenciales actual: implantar este mecanismo ya desde la propia cámara, es decir, que la cámara ya registrase el contenido desde que se capta la imagen como archivo raw. Según menciona Brian, parece ser que al menos Leica ha empezado a implementarlo, y tras investigar un poco, veo que Nikon y Sony también están implementando algún sistema de este tipo, aunque imagino que no estará integrado con el de Adobe. Ahora mismo es un tanto complejo tecnológicamente separar la idea en sí de credenciales, de la implementación concreta con un estándar abierto u otro, así como la integración en portales de consulta como el de Adobe u otros – habría que revisar cada caso.
La idea de activar un mecanismo de este tipo desde la captura misma añade varias complicaciones en las que no entraré aquí para no alargarme, y en todo caso, sigue exigiendo el compromiso del fotógrafo con este sistema. Pero al menos evitaría, o complicaría mucho, especialmente con una capa criptográfica, el uso de este sistema con fines fraudulentos, es decir, fingir un original que, en realidad, es una versión ya modificada o incluso completamente generada por IA.
Tendré que volver a valorar todo esto y reescribir por quincuagésima vez esa parte de mis divagaciones pseudofilosóficas, porque pese a todas sus pegas, estoy volviendo a ver este sistema de credenciales como una posible solución. Si tenéis interés en el tema, podéis ver primero mi vídeo al respecto (a partir del minuto 4:33 más o menos) para entender la base del asunto, y luego el citado vídeo de Brian Matiash para poneros más al día, pues su contenido es mucho más actual y riguroso – recordemos que trabaja con quienes están desarrollando este sistema.
Como ya he dicho, inicialmente el «Adobe Content Authenticity» me pareció poco más que una declaración de buenas intenciones. Pero ahora que las manipulaciones de todo tipo, cuando no las generaciones desde cero, se han convertido en el pan nuestro de cada día, creo que no queda otra que instalarnos en la presunción de falsedad, dar por hecho que todo lo que veamos puede ser, y seguramente sea, más falso que verdadero. Y cada día que pase, más. Pronto, si no ya mismo, ni de los vídeos podremos fiarnos, y si nos ponemos un poco futuristas, no sé si vamos a terminar en plan Blade Runner, sin saber quién es un humano biológico y quién es algún tipo de robot humanoide.
Como siempre, podéis comentar qué pensáis al respecto: si un sistema de este tipo puede terminar generalizándose lo suficiente como para «salvar» un concepto de la fotografía que ya parece en peligro de extinción, o si la batalla está perdida porque, al final, los más interesados en el tema estarán en franca minoría.
Espero que tengáis buen sábado y que vuestras fotos sean la mejor credencial para atestiguarlo.
[Esta entrada tiene una especie de «segunda parte» aquí: Así cree mi primera credencial de contenido]

