Así creé mi primera credencial

Buenos días de domingo. Un día más, contravengo mi propio precepto de no publicar en fin de semana. De hecho, ni siquiera planeaba publicar algo cada día, simplemente está surgiendo así.

Hoy además no tengo tanto tiempo para esto ya que les debo un vídeo a los miembros del canal – en realidad serán dos, pero el primero lo quiero poner antes de que termine el mes y me convierta en calabaza. Pero sí quería pasarme por aquí para continuar lo que expliqué ayer sobre las credenciales; el movimiento se demuestra andando, y las credenciales, acreditando.

No me repetiré mucho, pero sí al menos quiero poneros en contexto. En episodios anteriores: con esto de la IA uno ya no se puede creer nada, así que vendría bien alguna forma de saber qué «composición» tiene una foto – si proviene de una imagen tomada con una cámara, de una generación de IA, de una mezcla de ambas, qué ajustes o modificaciones se han hecho de forma aproximada, etc. Existen ya algunos sistemas de este tipo y, aunque no son perfectos, empiezo a aceptar la idea de que quizá sea lo mejor que podemos tener por ahora. Así que quizá empiece a firmar las 4 fotillos que cuelgo por ahí con dichas credenciales, empleando el sistema que Adobe pone a nuestra disposición en su software.

Antes de seguir: alguno dirá que cómo va a ser esto mi primera credencial de contenido, si hace 3 años ya estaba hablando del tema. Obviamente, no es mi primera credencial literalmente, pero sí es la primera vez que lo uso no como experimento o prueba, sino como un intento de darle utilidad real con mis fotografías. A eso me refiero.

Así que aquí solo quiero explicaros el proceso y resultados. Primero de todo, y dado que se trata de una imagen que solo edité con Lightroom Classic, la parte implicada está en el cuadro de exportación, concretamente este apartado:

Inicialmente no estará conectado con vuestra identidad/cuentas – hay que hacer clic en Gestionar o el enlace que aparezca, y conectar alguna cuenta o identidad. Por otro lado, existen 3 opciones en el pequeño menú de esta sección: publicar en la nube, adjuntar a archivo o bien ambas cosas, que es lo que seleccioné aquí. De este modo, aunque luego las plataformas «recorten» los metadatos de credenciales, es bastante posible conseguir consultarlos igualmente mediante un reconocimiento de la imagen que veremos más adelante.

Una vez publicada la imagen en Flickr e Instagram, probé primero con la extensión de Chrome para inspeccionar credenciales. Es decir, fui a la página donde estaba mi foto, y abrí la extensión. Está en fase beta y funciona bastante mal, por lo que no os la recomiendo, pero os pongo el enlace por dejar constancia. En todo caso, daba igual porque obviamente tanto flickr como instagram se habían cargado esos metadatos de credenciales, cosa que terminé de comprobar descargando la foto y usando el «inspector» de credenciales de Adobe:

Pero fijaos que me da esa opción de «Search possible matches» – esto es algo muy potente que ya mostré en mi vídeo de hace tiempo sobre estas funciones. Al hacer clic, dado que yo había indicado que también publicara las credenciales en la nube de Adobe, es capaz de hacer coincidir esta imagen con la que tiene registrada mediante un análisis visual. Esto funciona incluso con una captura de pantalla de la imagen – no está garantizado que siempre funcione, pues obviamente lo ideal es leer esos metadatos, pero que incluso sin ellos tengamos opciones, me parece genial. El caso es que tras pedirle que busque esas posibles coincidencias, me aparece esto a la izquierda:

El motivo por el que aparecen dos es que por error creé dos «huellas» para la misma imagen: una para la exportación que hice para publicar en instagram, y otra (la única que realmente quería crear) para la versión final en resolución completa que siempre hago como archivo final. Pero, a efectos de credenciales, ambas contienen la misma información en lo esencial, así que haré clic por ejemplo en la primera. La información resultante es la siguiente (aquí la he «compactado» para que se vea de un vistazo, pero en el portal web aparece distribuida de otra forma):

A la izquierda, puedo ver una versión en baja resolución de la original para compararla visualmente con la versión final. Incluso haciendo clic en «Compare» es posible comparar con la típica línea vertical que podemos desplazar para ver antes/después.

A la derecha, en la primera columna, vemos que el autor es Carlos Oliveras (yo), así como las cuentas de X e Instagram conectadas. Luego, en qué fecha y con qué dispositivo se registró la «huella» de esta imagen.

Finalmente, en la columna más a la derecha, vemos qué tipo de ediciones se aplicaron (no en plan «se le dio +0,05 de exposición», sino solo el tipo de ajustes).

La verdad es que es genial por toda la información que da, pero aquí nos encontramos con el punto débil de la cadena que ya mencioné en la publicación de ayer – fijaos en el apartado «Ingredientes» abajo a la derecha – ahí aparece el archivo DNG original, R0001114.DNG. Y como veis, no tiene credenciales (No Content Credentials). Aquí encaja el tema que ayer mencioné de que sería necesario generar ya un registro de este tipo con el raw original, sea incrustando los datos en ese archivo (obviamente con una firma criptográfica que garantice que luego eso no se ha manipulado), y opcionalmente conectándose a Internet (esto podría hacerse con alguna app, a través de la conexión del móvil).

Esto es crítico ya que, como se suele decir, una cadena es tan fuerte como su eslabón más débil, y si todo el proceso se apoya sobre un elemento no verificado, el resto de credenciales cumplen un papel mucho más limitado: siguen dando información sobre qué se ha hecho con la imagen, pero la «cadena de custodia» ya no está garantizada.

De hecho, aprovecho para incluir aquí algo que me vino a la cabeza justo después de publicar lo de ayer: recordé que en septiembre del año pasado vi en DPReview un caso muy ilustrativo sobre una vulnerabilidad en la aplicación de este tipo de credenciales en la Nikon Z6 IIIaquí podéis consultar los detalles. Por lo visto, usando el modo de exposición múltiple se podía conseguir que la cámara firmase como auténtica una imagen cuyo contenido no procedía realmente de una captura normal autenticada, incluso con material generado por IA. El ejemplo sirve para recordarnos que, incluso con estos sistemas, pocas cosas son infalibles y habrá que mantener siempre alguna reserva.

Como ya dije en la publicación anterior, todo este sistema no es perfecto y además supone cierto engorro. Pero también es verdad que si la cámara firma las fotos con credenciales robustas de forma automática, y si luego usamos software que, como en el caso de Adobe, simplifica enormemente el proceso, la cosa no está tan mal. Más aún si luego contamos con un portal de inspección como el que os comentaba, amigable de usar y que incluso puede encontrar coincidencias visuales con una captura de la imagen (si las credenciales se publicarón también en la nube, claro).

Me planteo empezar a usarlo de forma habitual, aunque ninguna de mis cámaras tenga ese tipo de firma. Como siempre, podéis comentar qué pensáis al respecto o si consideráis empezar a incluir este paso de firma de credenciales en vuestro flujo de exportación (solo decirlo suena tan complicado que ya tira para atrás, pero realmente no es nada complicado).

Que tengáis un domingo muy agradable y con unas cuantas fotos que, aún sin criptografía, credenciales ni tecnologías del futuro, así lo atestigüen.

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