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Miniaturas con IA: una herramienta para un fin

Excelente viernes tengan ustedes. Quería aprovechar el post de hoy para responder algo que me planteó ayer un gran seguidor del canal, el amigo Kenny Torres, a quien mando un afectuoso saludo desde aquí. Aunque le responderé en el propio comentario, quiero ampliar aquí la explicación, pues me da a mí que más de uno puede tener una duda similar.

Un malentendido, o yo que me explico mal

El caso es que Kenny plantea el tema de por qué hago miniaturas con IA partiendo de la impresión de que soy reticente al uso de ese tipo de herramientas, o que abogo por cosas hechas a la vieja usanza. También me llama «maestro de maestros«: esto sí puedo desmentirlo ya de inicio, pues soy poco más que un pelacañas. Así y todo, como ya he dicho otras veces, siempre agradezco ser confundido con un experto. Es algo que reconforta el espíritu y me ayuda a caminar un poco más tieso.

Pasando, ahora sí, a lo que realmente nos interesa, él entiende que yo siempre preferiré lo artesano en lo relacionado con la edición de imágenes. Pero creo que aquí se ha producido un pequeño malentendido, seguramente porque yo mismo he ido explicando mi postura por partes, en vídeos y entradas distintas, y quizá alguna parte aislada puede llevar a confusión.

Lo mejor es contextualizar las cosas, y en ese sentido, puedo remitiros precisamente al último sermón que di al respecto en esta entrada: Cuando la IA nos alcance. Se conoce que está teniendo gran éxito, particularmente entre médicos especializados en tratar el insomnio: «Se lo ponemos a los pacientes, y caen fritos en 5 minutos«.

Simplificando mucho, en esa entrada/vídeo dije que está muy bien lo de la IA generativa (para publicidad, miniaturas, lo que sea), pero que si hablamos de mi fotografía personal, ahí no la uso. Ya está, de hecho podríamos terminar aquí esta entrada. Pero continuaré un poco más para ver si esta vez me explico mejor.

Mi postura

Lo acabo de decir, pero lo repito: yo, en general, estoy a favor de la IA en la medida en que te permite obtener resultados con mayor facilidad, en menos tiempo y con menos conocimientos. Casi todo son ventajas. De hecho, ni siquiera es que esté «a favor de la IA«. Decir eso me suena a decir que uno está a favor del motor de combustión, los antibióticos o la bombilla de filamento incandescente: por supuesto que todo avance tiene sus pegas, como coches que atropellan, medicamentos que provocan superbacterias o iluminación nocturna que altera nuestros ritmos circadianos. Pero en general, así funciona esto del progreso desde tiempos inmemoriales. Sí es cierto que la IA es algo muy gordo, pero al final se inscribe en la misma tendencia, así que me parecería raro aceptar todos los demás avances y no este.

Pero eso no quita que, en ciertos contextos, podamos optar por no usar ciertos avances. Quizá te sientes mejor caminando un trayecto corto que yendo en coche, sin que eso implique renegar del automóvil. Del mismo modo, si hablamos de mi fotografía personal, entendida como el afán por documentar mi vida o «contemplar» la realidad, ahí prefiero evitar todo lo que altere significativamente la imagen captada. No porque abomine de la IA, sino porque son ámbitos donde esta tecnología no me aporta.

Para ahondar todavía más en estas dos posturas, continúo con sendos ejemplos prácticos.

Caso 1

Alguien va a publicar una novela para la que necesita una portada donde se vea un plano coronal de un terreno natural donde crece un árbol que eleva sus ramas hacia el cielo, y cuyas raíces se hunden en el terreno formando la silueta de un corazón. El cielo es soleado con nubes esponjosas y se distingue una bandada de pájaros volando a lo lejos. Todo ello en formato 2:3, con un estilo de leve ensoñación. Y me piden a mí una imagen de ese tipo, por la que me pagarán una cantidad estipulada. Por cierto, lo quieren para anteayer.

Por supuesto, podría ponerme a fotografiar árboles y raíces (o buscar fotos de stock) y luego estarme horas haciendo retoques e inventos. O podría darle el prompt a ChatGPT, que en menos tiempo del que he tardado en escribir ese párrafo, y poco más del que tardaría siquiera en abrir Photoshop, ya me ha dado esto:

Yo personalmente no le veo ningún sentido a tirarme días o una semana componiendo una imagen que seguramente será peor acabada que esa. Además, con el tiempo que me sobra, puedo aceptar otros encargos o simplemente dedicarme a otras cosas. ¿Tendrá más mérito hacerlo a mano? Seguramente sí, igual que tiene mérito hacer un puzle de 5.000 piezas. Pero aquí no busco una felicitación o un pasatiempo: busco simplemente un resultado.

Caso 2

Supongamos que tengo un proyecto en el que documento la transformación de mi ciudad. Con esto no quiero decir que la foto vaya a salir en un periódico, simplemente que quiero tener un registro de algo que «existió». Esta podría ser una de esas fotos (de hecho, es una foto real con ajustes mínimos):

Podría quitar ese semáforo que asoma por arriba. De hecho, podría quitar también los ciclistas de fondo y, en general, lo que me empeore la composición. Y hacer que el coche gris fuese rojo y crease un contraste interesante con el verde: la IA me lo facilita más que nunca.

De hecho, un cielo tormentoso daría ese toque apocalíptico que tan bien liga con las obras:

Y así podríamos seguir. Pero con todo esto, me estaría desviando del propósito inicial que me he marcado, que no era crear una interpretación artística, sino algo más parecido a un registro, un testimonio. Un equilibrio entre mirada y realidad distinto al que me ofrecerían estas otras versiones.

¿Es, por tanto, malo usar la IA generativa para mejorar la foto? No, no es bueno ni malo en sí mismo, como no lo es pintar al óleo o al carboncillo. Aquí estamos en el contexto del pacto personal que yo asumo con mis imágenes, con mi proceso creativo. Si estoy elaborando algún tipo de obra artística o fotografía idealizada, genial. Pero en ese contexto de fotografía más directa, menos intervenida, no le veo encaje. Y repito, es una cuestión práctica, no un juicio moral. Ni siquiera se trata concretamente de «IA o no IA»: se trata de acordar con uno mismo qué modificaciones (del tipo que sean) te acercan a tu objetivo y cuáles te alejan, algo que de hecho plantea sus propias dudas. Es un tema que apareció también, aunque de forma secundaria, en esta otra entrada reciente.

Finalmente, las miniaturas

Y llegamos así al núcleo de la pregunta: ¿por qué uso IA para las miniaturas de YouTube? Yo creo que con lo anterior ya queda respondido, pero como dije al principio, quizá no me explico tan bien como quiero creer. Así que analicemos primero qué es una miniatura y, sobre todo, qué función cumple, ya que no estamos hablando de diseño gráfico en general, sino de un tipo de pieza con una función muy específica y una vida bastante corta.

La miniatura es una imagen que sirve de «carátula» del vídeo. ¿Es representativa de algún tipo de compromiso que yo haya asumido? ¿Es una declaración de principios? ¿Trato de demostrar mi pericia photoshopera con ellas? No. Solo es una imagen que tiene que ser atractiva, crear curiosidad e informar de la temática del vídeo. A veces ni siquiera informar, solo transmitir un clima «emocional». Es un puro medio para un fin.

Desde esa perspectiva (y sinceramente, me cuesta pensar en otra), ¿qué sentido tendría tirarme horas haciendo una miniatura, si con herramientas de IA puedo hacer una que cumple perfectamente su función, e incluso mejor? Y si digo «incluso mejor» no es solo porque la IA lo haga estupendamente, sino porque acelera tanto el proceso que, entre otras ventajas, facilita probar distintos conceptos, con lo que me ofrece más posibilidades. Por otro lado, aunque no sea tan reeditable como un PSD con capas, sí que es infinitamente «moldeable». Un archivo con sus elementos segmentados y organizados en capas permite reorganizar elementos, pero no redefinirlos con la plasticidad de una generación de IA.

Por último, hace tiempo que YouTube da la opción de subir no una ni dos… sino tres miniaturas que la plataforma muestra aleatoriamente hasta identificar cuál funciona mejor. Es una función a la que difícilmente se le podría sacar partido si cada una tuviera que estar diseñada con métodos tradicionales.

Pegas y otras consideraciones

Tampoco es todo perfecto, ya que a menudo estas herramientas meten algo que no les has pedido, o simplemente repiten ciertos patrones que las hacen repetitivas. Ahí cabe la posibilidad de terminar de arreglar ese tipo de resultado con Photoshop, cosa que sí hago muchas veces para combinar elementos de varias generaciones o modificar algo. Eso aparte de que, aunque la IA hace el trabajo pesado, yo primero dedico un rato a pensar ideas, explicárselas de palabra o con bocetos, descartar resultados que no me satisfacen, etc. O sea, tampoco es darle a un botón.

No obstante, con la misma sinceridad os digo que no parece que marque ninguna diferencia pensar yo una idea y refinarla hasta que encaje en lo que tenía en mente, o dejar que la IA proponga algo. A veces me he roto la cabeza para encontrar algo ocurrente y conseguir que la IA dé un resultado logrado y convincente, sin que nadie parezca apreciarlo. Del mismo modo, veo muchas miniaturas con fallos en el texto que obviamente son fruto de una IA con algún cortocircuito en sus redes neuronales, y da la impresión de que casi nadie se da cuenta. Supongo que es normal; el bombardeo de vídeos en YouTube es tal, que supongo que la gente reacciona, pero no se para a analizar demasiado.

En todo caso, es otra razón por la que yo abandonaría la idea del diseño «manual» de miniaturas como algo que tenga un valor intrínseco. Si lo hiciera (manualmente, cuidando hasta el último detalle, etcétera) sería para crear arte digital o algo con más aspiraciones. Una obra personal, duradera, concebida por mí desde el origen. No algo de consumo rápido, casi de usar y tirar, decidido en gran medida por los caprichos de YouTube o la novedad de Adobe de la semana.

En definitiva

Quiero terminar con dos cosas. La primera es aclarar que, por supuesto, a mí también me surgen dudas sobre la marcha. Tampoco lo tengo todo tan claro todo el tiempo: sigo haciéndome preguntas y a veces cambiando o matizando mis criterios. De hecho, si escribo estos rollos macabeos es, en parte, porque me ayudan a someter a escrutinio mis propias ideas, buscar inconsistencias y reforzar (o cuestionar) mis argumentos.

Lo segundo es agradecer una vez más tanto a Kenny como a muchos otros el aprecio que manifestáis por mis humildes aportaciones y la buena consideración en la que tenéis mis opiniones, si bien creo que en lo referente a herramientas y tretas photoshoperas, muchas cosas están pasando a un segundo plano mucho más rápido de lo que habríamos pensado. Al menos, creo que aún sigue teniendo mucho sentido toda la parte más fotográfica, desde la técnica cámara en mano hasta el procesado tradicional con Camera Raw, pero también tengo la sensación de que son temas que se están volviendo un poco de nicho. Bueno, a malas, siempre nos quedará narrar lo que va ocurriendo durante esta transición: acompañar y, con suerte, hasta entretener y confortar, que no es poco.

Y eso es todo. En lo posible, espero no publicar entradas de este tipo (texto) en fin de semana. No descarto algún vídeo, aunque ahora mismo no lo sé, ya que tengo algunos temas pendientes. Sea como sea, que tengáis buen finde.

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