El canvas-gate continúa

Demasiado pronto canté victoria tras el incidente del canvas-gate: Adobe ha vuelto a anunciar mejoras chiripitifláuticas en una función que, ya de por sí, era extraordinaria. Si no fuera por un pequeño problema: esa función no existe. Ah, pero esta película ya la hemos visto ,¿no? Sí, varias veces – hay hasta remakes, musicales y audiolibros. Pero ya me rindo. Es decir, inicialmente pensé en ponerles un mensaje de aviso… hasta que he recordado que esto no es más que la enésima repeticion de lo mismo, y que la última vez que se produjo una situación similar y les informé (cordialmente) del descontrol que llevan, la cosa terminó con incidente diplomático y borrado de mi mensaje. Así que no les digo nada, además, ¿para qué, si esto ya es un caos? ¡¡Que arda todo, hombre ya!! ¡¡QUE ARDA!!

En mi mente pienso: la gente estará preguntándose de qué función hablo. Pero no, no os lo preguntáis. Os dará igual. Porque la mayoría desintonizasteis hace ya mucho tiempo de este frenesí de cambios y novedades, no solo de Adobe. Así que tampoco os lo voy a contar, más allá de esta mención genérica. ¿Para qué? De entrada, como digo, dudo que os interese: suficiente faena os dará ya estar al día de las nuevas funciones que sí existen, como para encima tener que dedicar tiempo a enteraros de las que no existen y sus mejoras (igual de inexistentes, pero un punto más etéreas si cabe). Además, incluso aunque esta novedad anunciada por error existiera, no sé si valdría la pena hablar de ella. Quizá lo mejor sería ahorrarse de una vez por todas esta fase intermedia donde los anuncios de nuevas herramientas y funciones son un goteo incesante: total, en 4 días esto se resumirá en «haga medio clic y la IA se lo apaña todo«. O ni eso. Neurocientíficos ya avisan de IAs que leerán la mente. Elon Musk pronostica aplicaciones que se programarán solas. Jon Hernández dice que las películas se inventarán sobre la marcha según el ritmo al cual comamos palomitas. Yo presagio la inminente aparición de robots humanoides en las peluquerías, una mezcla infernal de Eduardo Manostijeras y Robocop. La IA cantando en Eurovisión. El fin.

Lo que asoma por el horizonte me plantea profundos dilemas: ¿tiene sentido hablar de todo esto? No es una inquietud nueva. El atropellamiento y solapamiento de nuevas y deslumbrantes funciones es tal, que solo se justifica desde el punto de vista del entretenimiento. Es decir, sirve para pasar el rato maravillándonos con la enésima invención de la factoría adobita (o de quien sea). Pero como conocimiento que poner en práctica ahora mismo, es de utilidad más dudosa, primero porque está todo a medias, y segundo, y en parte por eso, porque no para de evolucionar. Un flujo de trabajo necesita herramientas modernas, pero también estabilidad, predictibilidad. Continuidad sin demasiado sobresalto. Pero ahora mismo, el terreno de lo más «nuevo» vive un terremoto permanente que, como decía, lo hace más apto como pasatiempo que como terreno sobre el que echar cimientos.

Por eso mismo, la alternativa lógica sería darle la espalda a todo eso y seguir hablando de métodos tradicionales. ¿Podría hacer la pantomima y fingir que no pasa nada? ¿Dodge and burn y la enésima técnica para cambiar el color de la camiseta? Es decir, ¿seguir hablando de las sanguijuelas medicinales cuando ya se ha inventado la medicina nuclear? Sí, pero os tengo un respeto y no estoy aquí para «hacer la camama», como decía mi padre con una de sus muchas expresiones inventadas, vagamente basadas en palabras reales que luego él adoptaba a su particular lenguaje que no había quien entendiera. Como cuando la gente viene a preguntar cosas de Photoshop y empiezan a inventarse palabras o mezclar términos llamando Mesa de trabajo al Lienzo, o Pluma al Pincel, o JPG a un PSD. O, como hace poco, vienen a dar lecciones de cómo eliminar «alos», escribiéndolo sin H. Basta.

A todo esto, imagino que la función mejorada que Adobe anuncia en realidad sí existe, como el ya mítico TELEMETRY OVERHEAD remastered y el CANVAS HUD stratospheric edition. Lo que pasa es que todo eso está en la beta. Diréis: «Ah, ¡pero entonces sí que está, solo que en la beta«. ¡CRASO ERROR, INGENUOS! Como ya he dicho otras veces, lo que los usuarios de a pie conocemos como «la beta» no es la versión beta real. Eso es solo un Photoshop con coartada para usarnos de beta testers. La beta auténtica (o alpha, o release candidate, o gold master, o como quieran llamarle) es la que manejan los influencers-satélite de Adobe, esos que ya tienen el vídeo de novedades publicado a los cero coma segundos de que Adobe anuncie algo (a veces incluso antes), dado que manejan la auténtica «versión de prueba» y van siempre varios pasos por delante de nosotros. Hablamos de una versión con telemetry overhead y canvas hud, entre otras maravillas futuristas que no nos permiten catar a los usuarios de a pie. ¿Podría yo competir con ellos? Nunca. ¿Es el fin del photoshopeo tal como lo conocíamos? Sí.

P. D.: Si, pese a todo, queréis saber de qué función hablo, podéis ver este resumen.

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