El circo del cambio de hora: Summer Edition
Empiezo a tener la sensación de que mi vida es lo que ocurre entre un cambio de hora y el siguiente. Este ritual del viaje temporal se me antoja más engorroso y absurdo con cada año que pasa. Qué digo año, ¡semestre! O ni eso, porque mi anterior aviso es de hace 5 meses. Por si queréis leerlo aquí está: «Vuelve el gran circo del cambio de hora«.
Mis avisos de cambio de hora empiezan a ser ya poco menos que un clásico contemporáneo y una referencia en el tema – prueba de ella este extracto de IA que me salió en google cuando buscaba la entrada anterior en mi blog:

En fin, creo que no hace ni falta decir por qué estamos aquí: en algunas partes del mundo hoy pasamos al horario de verano, así que si valoran ustedes en lo más mínimo sus datos exif y el valor documental de sus fotos, no solo en cuanto al contenido, sino también en lo relativo a la fidelidad de sus metadatos, al menos los de fecha-hora, dediquen unos minutos a repasar el reloj de sus cámaras y verificar que reflejan la hora que el Amado Líder ha decidido que rija ahora nuestras vidas. ¿Qué sabrá el sol, las galaxias, el universo mismo? ¿Cómo osan dictar si es mañana, tarde o noche? Aquí será la hora que nos digan en el telediario, y punto pelota, ¡hombre ya! Me viene inevitablemente a la cabeza el tema «Revuelta en el frenopático«, donde la asamblea de majaras se reúne para decidir qué tiempo hará mañana. «El hombre del tiempo les plantó cara, ¡mañana hará el tiempo que a mí me dé la gana!«.
Yo, por mi inquebrantable ética y compromiso personal, no puedo publicar esta entrada sin haber revisado antes mis camaritas. De otro modo sería un puerco hipócrita: aquí aleccionando a la gente, y dejando mis propias configuraciones para cuanto tenga ganas de jugar a ser Dios. No, en absoluto: antes de escribir esto, ya me he hecho el tour por todos mis artefactos de afotamiento para dejarlos acordes a lo decidido por los majaras (no confundir con marajás, aunque también es verdad que viven como tales).
Obviamente, lo de las camaritas ha llegado tras la gymkhana por todos los relojes de la casa, desde el microondas hasta el reloj de pared pasando por reloj de pulsera, despertadores, etc. Que, por cierto, otra asamblea de majaras, en este caso los de la RAE, dicen que se debe escribir yincana. «De los creadores de cederrón y bluyín, llega… yincana (la película)«. Acabaremos hablando como marcianos, y encima viviendo con un horario inventado. Y encima, somos la civilización responsable de inventar el reggaeton. Normal si la IA acaba con nosotros en cuanto tenga ocasión. Yo haría lo mismo.
Concluyo compartiendo la reflexión de Edu «nividia» ayer durante un directo:

Yo me conformaría con que dejasen la hora quieta de una vez, la que sea. En fin. Buen domingo tengan ustedes y hasta la próxima.

Por lo menos el humor que no falte, me he reido lo mío con lo tuyo. ¡Gracias Carlos!
Gracias, Javier. Que al menos todo este tinglado sirva para algo positivo… Saludos.