La barra de herramientas baila en PS beta

Observo hoy con sorpresa* en el foro de Adobe para la versión beta que se ha introducido una nueva función, revolucionaria, claro, como todo aquello concebido en el seno de la compañía de San José.

* Miento – a estas alturas de la película, sorpresa ninguna. Pero tengo que dramatizar el post.

Aviso para despistados

Lo que sigue a partir de aquí es la típica disertación que se me va yendo progresivamente de las manos y termina en una especie de diatriba a caballo entre la neura surrealista y la vivisección postmortem. Si yo mismo, un mero individuo, ya estoy medio chalado, no es de extrañar que toda multinacional, como conjunto agregado de las taras mentales de todos sus miembros, termine sufriendo extraños episodios de delirio corporativo. Y en todo caso, al que no le guste Adobe, que se pase al Paint y similares. No soy sospechoso (creo) de odiar a Adobe; de hecho, creo que sus productos siguen siendo los mejores dentro de este sector. Tal vez por eso, porque creo que lo pueden hacer mucho mejor, me enciendo. Aunque también es verdad que puedo estarme convirtiendo en un abuelo cebolleta que se pasa el día diciendo que ya no hacen cosas como las de antes y que en mi época, bla bla bla 🥱.

Dicho lo cual, ahora que creo que ya nadie espera una cosa medio coherente o con sentido, continúo, ya mucho más tranquilo.

La barra de herramientas reacciona al cursor

Este avance consiste en que, al pasar el puntero del ratón por la barra de herramientas, dicha barra cobra vida cual muñeco diabólico y abre automáticamente sus «casilleros» a un ritmo casi bailongo, mostrando qué hay dentro de cada grupo. Es un concepto tan sofisticado que ni se entiende, pero tranquilos que enseguida se comprenderá.

Debéis saber, eso sí, que lo que os mostraré a continuación llevaba años en desarrollo, pero no pudieron hacerlo realidad hasta que los 10.000 agentes de IA de última generación acabaron de resolver uno de los problemas del milenio, relacionado con las ecuaciones de Navier-Stokes. Solo entonces pudieron ponerse manos a la obra con esto y, finalmente, conseguir esta proeza. Aquí una animación proporcionada por Adobe de lo que se ha logrado:

Efectivamente: movemos el cursor, y brotan las herramientas. Lo siguiente serán menús que se abren solos o cualquier otra de esas modas de UI a cual más desquiciante y que todos creíamos haber dejado atrás después de 2005.

Otra novedad que funciona regulinchi

Sin embargo, tras aplicar la actualización de Photoshop beta más reciente de los últimos 30 segundos, he abierto el programa, he pasado el cursor sobre las herramientas a distintas velocidades y he constatado, no negaré que con cierto alivio, que a mí no me funciona. Parece que nos encontramos ante un nuevo caso de la Gran Lotería Adobita, porque a otra gente parece que sí que le funciona, aunque a medias, ya que comentan que les aparece algún tipo de anomalía gráfica, o simplemente un espacio vacío. Aquí podéis ver un ejemplo de las malformaciones incompatibles con la vida creativa que están sufriendo algunos usuarios:

También hay que ser comprensivos. Una hazaña de este calibre no se programa sola. Bueno, miento otra vez: hoy en día, con la IA, alrededor del 80 % sí se programa solo. Pero, ¿y ese 20 %? Ah. Ahí me gustaría veros a vosotros, diseñando un sistema como este, de una complejidad endiablada. ¡Grupos de herramientas que se abren solos! Parece cosa de magia. Y encima, con la presión de saber que cientos de miles —¡millones!— de personas lo reclaman con insistencia. Un momento, oigo un ruido de fondo. Parece gente gritando como locos. ¿Qué dicen? Claro, desde dentro de Adobe no se oye nada, están insonorizados – se han puesto en las paredes un grueso revestimiento de telemetry overhead. El telemetry overhead (primo hermano del canvas-hud, que me costó el borrado de un mensaje en el foro adobita) es un sistema con el que recaban datos agregados anónimos y esterilizados del rebaño de usuarios, y una vez aplicada una compleja maquinaria estadística sobre ellos, los tiran a la basura y se inventan lo que quieren para justificar cosas como la barra de herramientas estroboscópica.

Pero si apagasen el telémetro overjeta un rato, abrieran las ventanas y pusieran la oreja, yo creo que oirían que las voces dicen «¡Poned al día Lr Classic y Lr escritorio!«, «¡Corregid la infinidad de bugs del propio Photoshop/Photoshop beta, ya no digamos de Lr Classic!«. De lejos, algunos que ya se están quedando afónicos dicen algo de acabar con estas duplicidades absurdas y confusas de dos Lightrooms, dos Photoshops, dos tipos de créditos y, en general, dos opciones para tantas cosas que se resolverían más fácilmente con UNA sola cosa bien hecha en vez de varias a medias. Y, ocasionalmente, entre queja y queja, juraría que se puede escuchar la maldita voz de Antonio Lobato diciendo «¿Quieres saber cuánto vale tu coche?«.

Éramos pocos y parió la barra

En todo caso, ¿qué pasará cuando el Dr. Adobenstein consiga finalmente insuflar vida propia en la barra de herramientas para que baile al son del cursor del ratón, y constatemos que no hacía ninguna falta? No hay nada de lo que preocuparse: los amigos de Adobe ya han previsto la preferencia correspondiente para activarlo o anularlo. Como ya sabéis, en Photoshop tenemos muy pocas preferencias, así que no se corre el riesgo de aumentar el caos añadiendo otra, menos aún una tan necesaria como esta, ¿o es que queréis una barra que haga el boogie-boogie cada vez que mováis el ratón? Algún cínico dirá: «Hombre, ¡pues no haber introducido una chorrada que no hacía ninguna falta, y nos habríamos ahorrado otra preferencia!«. ¿Os dais cuenta del nivel de ingratitud al que se tienen que enfrentar los ingenieros adobitas?

Pero bueno, a lo que iba: el interruptor que anula esta innovadora función y nos devuelve prácticamente a la era de las cavernas se encuentra en Preferencias > Herramientas. Esto sí que os lo puedo mostrar en mi Photoshop, porque la preferencia la tengo, aunque por ahora no sirve de nada que la active o la desactive:

Para los catadores de preferencias, decir que al activarla, reacciona a la pulsación con un tacto aterciopelado, libera aromas fluviales nórdicos y resuena en boca con notas taninas afrutadas que persisten en el paladar evocando sabores terrosos y melifluos, con una consistencia viscosa pero suficiente fluidez para podértela tragar doblada. Cuando la desactivas, se nota lo mismo, pero al revés.

Baila conmigo

Mientras tanto, en el mismo foro de Adobe, la gente pregunta auténticas tonterías como por qué no se puede exportar en WebP (desde «Exportar»), por qué el programa se encalla al arrancar y se cuelga al cerrarlo o por qué no arreglan cierto bug (que ya dura meses) relacionado con la herramienta Mover y la autoselección de elementos. Estos ingenuos no pueden comprender que una función como la anterior es infinitamente más importante; afortunadamente, Adobe cuenta con una exquisita selección de mentes pensantes que tienen claras las prioridades. Mentes generosas, añado: este baile frenético de herramientas es gratuito a fecha de hoy. Ningún crédito generativo fue dañado en la elaboración de esta abominación.

A este respecto, yo, que le pongo música a todo en mi cabeza, ya oigo la banda sonora de esta función de la barra bailonga – bueno, las bandas sonoras, en plural, porque con un tema así, imaginaos: mil canciones acuden a mi mente. Desde clásicos como «Bailando» de Alaska hasta cosas más recientes como «Dance Monkey» de Tones and I, pasando por clásicos imperecederos como «Let’s dance» de David Bowie. Pero siempre hay una que suena más alta que las otras, y en este caso no puede ser otra que «Baila conmigo«, de Soleá Morente. Porque creo que eso es lo que quieren: contagiarnos de esta atmósfera de sinsentido, que nos dejemos llevar por este viaje a ninguna parte y bailemos.

«Tú solo baila conmigo» es el leitmotiv de la canción y de funciones extrañas como esta: desconecta la corteza prefrontal, activa tu cerebro reptiliano, y baila. Baila con la barra de herramientas. Ya no solo es que la IA lo vaya a hacer todo, es que hasta las herramientas se abren solas.

Aunque no es que haya mucho que explicar («no tengo nada de qué hablar«), Adobe nos cuenta la novedad en su post. Y, como viene siendo habitual últimamente cuando nos cuentan alguna novedad, les diría que «cuando me hablas, solo oigo un zumbido«. O, como dice la misma letra poco después, «no me interesan tus nuevas historias«. No lo digo tanto por este anuncio en concreto, sino por algo de hartazgo que ya siento por lo mal comunicadas que están muchas cosas y por lo repetitivo de mejoras basadas en IA, o en hacer más «descubribles» las cosas. Fruto de lo segundo hemos sufrido lo que yo considero aberraciones como el «Pincel de ajuste» y la duplicidad, triplicidad y no sé si hasta cuadriplicidad de elementos de interfaz repartidos entre barra de opciones, panel Propiedades, barrita de tareas contextuales y nuestras pesadillas. ¿En qué punto algo deja de ser una facilidad de descubrimiento y se convierte en un viaje a la confusión? No lo sé, pero desde luego, yo opino que en Photoshop rebasaron ese punto hace tiempo, y siguen pisando el acelerador.

Adobe: ¿ocupados o preocupados?

Por último, como reflexión añadida, uno no puede menos que sonreír cuando lee que, según creen algunos ingenuos, Adobe tiene que estar temblando ante la suite ArtCraft. Vaya por delante que a lo de ArtCraft le faltan muchas sopas antes de compararse siquiera con Affinity Studio, ya no digamos Photoshop y otros, por más que los haters crónicos de Adobe anden haciendo palmas, salivando y dilatando pupilas ante la fantasía recurrente de sus sueños húmedos: la caída definitiva de Adobe, ese gigante multinacional compinchado con el establishment, los masones y los illuminati por culpa del cual ellos son profundamente infelices. No hablo de quienes prefieren otro software o simplemente tienen discrepancias con ciertas decisiones o políticas de Adobe, algo legítimo y que hasta yo puedo compartir en algún momento, sino de todos aquellos que han convertido el odio en militancia, casi en un estilo de vida. Son muy, muy pesados, y Soleá Morente también tiene para ellos: «deja de hablar del sistema, el sistema no tiene la culpa de todas tus penas«.

Pero a lo que iba: que incluso podría salir un competidor perfecto, gratis, con olor a rosa y el resto de fantasías que la gente cree que pueden salir de la nada, y los de Adobe seguirían enfrascados en sus ocurrencias extrañas, que poco a poco están provocando un deterioro en el rendimiento del programa. Esto siempre es más opinable porque el rendimiento va por barrios, pero si me preguntáis a mí, os diría que mucha IA y mucha sofisticación, pero desde que entraron en este frenesí, Photoshop no me responde como antes en rendimiento y agilidad. «¿Para qué te sirve ser tan listo si ni siquiera eres capaz de seguirme el ritmo?». Bien dicho, Soleá.

Ahora en serio. No, tampoco.

Todo lo anterior es por hacer un poco de coña, aunque pueda estar basado en hechos reales. Además, también es verdad que con el reciente «Relight» han pegado fuerte y han tenido el «guapo subido«, como la cantora antes citada. No es que la tecnología sea 100 % nueva, pero tenerla integrada en Photoshop y con un rendimiento que ya de inicio es bueno, me parece muy meritorio. Tanto, que apunta a una revolución en cierto tipo de fotografía, aunque esto no es solo mérito de Adobe sino consecuencia del momento tecnológico en el que vivimos. Pero cuando uno ve invents como este de la barrita del cha-cha-cha, con tantas cosas importantes que se dejan de lado, pierde un poco la fe en que a esta gente le importemos de verdad los usuarios. Como diciéndonos «no me interesa hacer nuevos amigos«.

«La culpa fue del cha cha cha», un éxito viejuno de Gabinete Caligari. Adobe ya tiene excusa.

«No será para tanto«, pensaréis. «Solo es una barrita con mucha marcha, como aquel programa de Leticia Sabater«. Ah, claro. Lo mismo pensaban cuando empezó la decadencia del Imperio romano, y mirad cómo terminó la cosa. Para cuando llegue ese momento, si llega, ya no escucharemos lo de «Baila conmigo«; será más bien algo como «I don’t wanna dance» de Kassi Ashton, «The last dance» de Magnum o «Dancing with tears in my eyes» de Ultravox, aunque de esta última yo prefiero la versión que salía en el Bolero Mix 19. Pagaré por ello algún día, lo sé perfectamente. Pero no arderé en el Averno ni un minuto antes de que Adobe lo haga por su infame barra bailonga. Porque hasta para entrar en el infierno tiene que haber un poco de orden y sentido común. Digo yo.

4 comentarios

  1. Yo tengo otro problema con la barra de herramientas desde la ultima actualizacion se Photoshop beta: Si la situo en el segundo monitor,al pasar el cursor o al clikar si deshabilito en preferencias el mostrar herramientas al pasar el cursor no me muestra las herramientas.Tengo que ubicar la barra en el monitor principal para que funcione.

    1. Hola Saturio, también leí quejas de ese tipo en el foro, no sé si es pasa con todos los monitores o tendrá relación con tener un valor de escalado distinto entre monitores. En fin, añaden una cosa y estropean otra… 😅 Saludos y gracias por comentar.

  2. A mi si me hace eso de saltar «automaticamente» las diferentes herramientas.
    Un cambio si he notado que yo tengo seleccionada la herramienta «quitar» y a veces me la cambia por el Pincel corrector sin que yo intervenga en el cambio.

    Otro detalle que se creia que iba a solucionar la Creative Cloud con la versión 6.11 es que dejara de pedir continuamente el tema de las cookies, pero se me actualizó a la mencionada 6.1 y sigue pidiendome que decida sobre las cookies.

    También arreglaron el error 190 sobre Bridge, sin embargo al que lo tenga instalado y tenga Windows 10 le dice que hay un update, pero en el mismo mensaje te dice que tu sistema es incompatible.

    Son cosas curiosas.

    1. Qué afortunado, gozar de lo más nuevo en tecnología! 😯👏
      Por cierto, gracias por comentar lo de las cookies porque pensaba que era cosa mía – como tengo tanta extensión, plugin, etc. anti-tracking, anti-cookies, anti-malware, etc., pensé que alguno estaría interfiriendo con la app de Creative Cloud. Pero por lo que me dices, parece que es algo generalizado. Ahora bien, estar teniendo que aceptar cookies cada poco rato es un pequeño precio a pagar a cambio de la barra de herramientas exhibicionista, que se abre la gabardina en cuanto te acercas.
      Gracias por comentar, ¡saludos!

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